Ser y hacer magia en este encierro: una carta para dar gracias al universo

El universo destruye nuestros planes cuando nuestros planes están a punto de destruirnos. Que en este encierro podamos hacer y ser magia.

Tu universo es encierro hoy y probablemente se percibe entre 4 paredes, el trabajo está en cambiar la mirada del encierro y así expandir la percepción del universo actual para aprender  a ser felices con aquello que si tenemos aceptando los momentos de crisis y aprendiendo a jugar con las paredes.

Gracias a este encierro encontré mi verdadera libertad y me siento más plena que nunca porque esa sensación mágica que solamente los viajes, la montaña o la adrenalina del deporte extremo solían darme, la abrazo hoy entre 4 paredes y un jardín en el viaje más lindo de todos. El viaje hacia adentro. Volando alto y pisando firme en la travesía para enamorarme de mí, de la vida y de los demás en este universo paralelo que a veces percibo tan irreal pero es cada vez más perfecto.

Hoy toca explorar nuevas formas de ayudar, sanar y reinventarnos desde casa cuidando en comunidad de los lugares que nos inspiran y de la gente que amamos. Hoy el reto no es subir el pico más alto, ni surfear la ola más poderosa, sino recogernos y a nuestro planeta descubriendo las perspectivas distintas que esta nueva aventura nos trae para volver a través de la imaginación y los recuerdos a los lugares que nos asombran.

Todo es cuestión de actitud y hoy más que nunca es importante tenerla en alto frente a la situación global. Tómalo como un regalo para ti, para darle espacio al espacio porque llegó el momento del caos y de explorar en nuestro interior.

Guardándote en tu casa le das una oportunidad al mundo para respirar. Hablemos de este aislarse – adaptarse – recluirse – recogerse.

Estar apartada me ha hecho dimensionar la importancia de las cosas sencillas, regresar a mí en silencio y amor incondicional; me ha abierto los ojos y el alma para sentir gratitud por las cosas que antes pasaban desapercibidas y que miles de científicos desocupados aún no han logrado explicarse: como la sanación por medio del amor y sentirse bendita por el simple hecho de tener árboles cerca a los cuales admirar. Árboles que me hablan de no tomar nada de la naturaleza por sentado, sino cuidarla al replantear si mis acciones la están tomando en cuenta.

Es una oportunidad de encierro para replantearnos lo que consumimos y lo que en realidad necesitamos. Y en esta prisa de regresar a la normalidad, analizar a qué partes de la normalidad vale la pena de verdad regresar.

Encerrada es un buen lugar para empezar porque es mi realidad y la de todos, es tan simple porque es lo que toca vivir.  

Encerrada en un lugar tan familiar y al mismo tiempo tan desconocido en donde los días pasan con gran aprendizaje en la conquista de mi misma y tomando prestadas lecciones de otras personas aunque sea a través de Instagram Live.

Encerrada pero aprendiendo a conectar de manera colectiva de forma distinta, haciendo videollamadas a través de zoom y viendo buenas películas o documentales para seguir aprendiendo. 

Encerrada en mis pensamientos en la indecisión de a dónde ir y qué hacer de mi perfectamente desacomodada vida cuando ya se pueda salir y cuestionándome que dejar atrás en esta nueva fase de vida. Todo esto originado cuando limpié mi clóset  porque me doy cuenta que no necesito tanto y más bien necesito aligerar mis cargas.

Celebro esta cuarentena porque no he usado zapatos desde que empezó y se siente bien, así abrazo la tierra y aunque mi mamá me diga que soy hippie, descalzada la vida se me pasa mas bonita. En realidad no son los zapatos, sino lo que representan para mi hoy, aunque esa es otra historia pero venga…  descálzate de cuanto te impide vivir en profundidad.

Encerrada es un buen punto para empezar porque aprendes a  inhalar, exhalar y que en cada respiración hay una pausa y sin espacio no puede haber movimiento. Encerrada pero agradecida de que cada aliento y cada nuevo y extraño día es un milagro.

Encerrada pero enriqueciéndome con cursos en línea que enseñan que el gozo y la felicidad surgen del desapego. Encerrada en meditar y tomar asiento para enraizar con lo importante y tener el tiempo para hacer un inventario de mi vida al saber que hay cosas a las que me he apegado que en realidad no me son útiles.

Tuve que estar encerrada para darme cuenta que no odio cocinar como pensaba, solamente no me había dado el tiempo para disfrutarlo y resulta que me encanta cocinar y hago las mejores pizzas del mundo, segun mi hermano.

Encerrada pero reconectando con el placer de las cosas comunes que se me habían escondido como jugar juegos de mesa con la familia, sentarme a platicar con mi abuelo, asombrarme de su historia de vida e ilustrarme tanto, tocar el ukelele, leer y escribir, escuchar y tratar de componer música.

Encerrada pero compartiendo en mi increíble club de lectura que ahora es online,  poniéndome bonita y dándome mis lujos como tomarme el tiempo para oler las flores y reconectar con mi poder de contemplación, darme un largo baño con espumas, mascarillas hechas en casa y comiendo miles de chocolates, papas preparadas, helado, roles de canela y…Parare.

Pero también yogueando mucho y moviendo el cuerpo y empezando cada día con amor y  energía, descubriendo que disfruto el ejercicio funcional y no lo odio como pensaba. Encerrada pero dándome oportunidades, sorprendiendome y balanceandome por dentro y también en el slackline que pusimos en el jardín. Este jardín que hoy es mi escape y el regalo más grande donde no me canso de estar y donde amo todavía más a mis perros y disfruto tanto revolcarme jugando con ellos.

Encerrada pero usando las paredes que aunque no las puedo escalar, me puedo parar de manos y aclaro mi perspectiva para comprender la famosa frase de mi mama en la cocina. Todo pasa y nada pasa.

Encerrada es el lugar perfecto y es donde tengo y quiero estar porque los días pasan cada vez más rápido y cada vez más felices abriendo las puertas al reencuentro mas lindo de todos.

Ya habrá tiempo para salir a la vida con el corazón abierto a explorar de nuevo sin limites,  pero hoy nos toca mirar hacia adentro, el camino es infinito, bello y la aventura más grande de todas. Nada es permanente y nada dura eternamente, este tiempo solamente es una pausa, úsala sabiamente porque hay mucho que senderear adentro.

El mundo ahora puede inhalar y nos estará esperando para regresar a explorarlo ahora con más amor y más consciencia.

Ensayo por: Paloma Pedrayes

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