Wendy Moira: sobre contar historias y hacer del teatro un estilo de vida

Wendy Moira misma se describe como una soñadora, una mujer luchadora que va a contracorriente, pero no en contra de ella misma. Fundó Teatro Lúcido, un espacio contracultural, clandestino y realista. Es la voz de Pussy Riot en las declamaciones en México y Latinoamérica, banda rusa de punk, que ahora es más un colectivo feminista que busca hermanar la lucha alrededor del planeta.

¿Cuál es la historia que cuentas de ti? ¿Cómo te describes a ti misma? 

La de alguien radicalmente soñadora que a los 17 se escapó de un mundo que estaba muy lejos de todo lo que quería: revolución, poesía, romances de película y viajes a caballo a lugares imposibles, y terminó en Marruecos, Palestina, en un caracol zapatista en Chiapas, en un monasterio de teatro en Dinamarca, en una comunidad de casas en los árboles en Turquía, en un circo en Roma, en un hotel anarquista en Atenas, en un kibutz en Galilea, en la primavera árabe en Cairo, residente de Liebig 34, misionera en la Chureca managüense, naufragada en Malta, voluntaria en el campo de refugiados de Ħal Far, detenida en Habana , detenida en Diyarbakir. Para contar cualquiera de estas historias, necesitamos tiempo y varios mezcales. Me describiría como el toro más utopista y terco del ruedo.

¿Cómo llegaste a donde estás ahora, profesionalmente?

Siguiendo el consejo del Lobo Estepario y abriendo “Un teatro sólo para locos”. La llave que me ha abierto los telones de mi oficio es la del Teatro Lúcido. Al abrir un espacio contracultural, clandestino, realista mágico, más allá de la Roma Condesa, donde no llega el apoyo del FONCA pero tampoco llega esa mafia del gobierno que se dedica a clausurar-extorsionar espacios culturales.

Cuando empecé, todos me decían que para crecer, para poder aplicar a apoyos, para poder ser parte del sistema, para tener reconocimiento, necesitaba sacrificar lo underground. Hoy creo que la grandeza del Lúcido está en su pequeñez. Su mayor fortaleza son precisamente las características que lo hacen no apto para premios, becas, publicaciones académicas.

¿Cuál fue/es la lección más importante que has aprendido hasta ahora?

Que hay una o dos certezas que de nosotros mismos tenemos desde niños. En el no traicionar, no ponerle precio, en el defender con uñas y dientes este par de nociones está la única paz posible con el espejo.

¿Cuál es tu propósito profesional en este punto de tu vida? 

Dar un golpe de poesía, un golpe de teatro como autodefensa ante la brutal realidad social y política que nos rodea. Un teatro onírico en un barrio gobernado por el narco, un teatro feminista en un país donde se asesinan a 10 mujeres al día. Un teatro mágico en un país en guerra, en un mundo en pandemia. Un teatro de carne y hueso y ensueño en plena distopía de la virtualidad.

Volteando un poco hacia atrás, ¿qué hubieras hecho diferente?

Lo primero que se me viene a la mente: Preocuparme por mi sistema inmunológico

¿Cuál es la pregunta que más te hacen y que menos te gusta? ¿Qué te gustaría que te preguntaran más?

No en entrevistas sino en el día a día, me fascinaría tanto con los más cercanos como con desconocidos pasar mucho menos tiempo hablando de nada e ir directo al grano tipo Cuéntame del cielo incendiado de Cairo, del acorazado maltés que se tragaba la niebla, del grito de alegría y alerta de las guerrilleras kurdas, de los cinemas de Beirut, de los piratas de Tánger, de los rituales en Cayo Hueso.

¿Hay algún estigma en el área en el que te desarrollas qué te gustaría eliminar?

Que el aparato reproductor de los grandes directores, dramaturgos, iluminadores, compositores, músicos, escenógrafos, productores tiene que ser masculino y que las mujeres se lo crean al punto de ni siquiera intentarlo. Que perteneciendo al continente de escritores y poetas de la osadía de Carpentier, Lispector, Lima, Garro, Huidobro, Rulfo, Pizarnik, Rivas Mercado y un infinito etcétera la geografía dramatúrgica se repita hasta el hastío y se reduzca a Grecia, Inglaterra, España, Estados Unidos y Rusia.

¿Cómo cambió la pandemia tu trabajo? Con base en esto, ¿ves alguna tendencia para 2021?

Mi piedra de toque es que esta pandemia volvió el oficio del teatro más humano, más necesario, más prohibido, más antiguo, más precioso que nunca. Y que nunca (hablo por mi generación y nacionalidad) hemos construido teatro con esta piedra.

¿Qué palabras/frases sabías recuerdas más de las mujeres en tu vida?

Las palabras de confianza de mi mamá y mis hermanas que desde que tengo memoria, con toda naturalidad han alentado las más de las locuras que han salido de mi boca desde “Me voy a vivir a un campo de refugiados en Trípoli (durante la guerra) o Me voy a atravesar Palestina en burro porque es más barato” hasta “Necesito que me ayuden a construir un circo inspirado en el 5 Estrellas de Eliseo Alberto”.

¿Quién es tu heroína de la historia favorita? ¿Por qué?

Rigoberta Menchú ,Xate Shingali y las Hijas del Sol, Comandanta Ramona y las Mujeres en Rebeldía, las abuelas de la Plaza de Mayo…Mujeres que encarnan el testimonio de que cualquiera que sea tu circunstancia y condición puedes revolucionarla. Yo me considero una ferviente creyente de que hay un destino escrito para cada uno y de que cada uno posee la tinta para re escribirlo como le apasione, crea justo, digno y maravilloso.

¿Qué te motiva a seguir en un “día malo”?

Leer la biografía de esos quienes de sus días malos hicieron días épicos como Tina Modotti, Siqueiros, Mandela, Rosa Luxemburgo, Arafat…y una buena rebanada de un buen pastel con un buen café y un buen amigo.

¿Qué es lo más importante, personalmente, que aprendiste en 2020?

A usar la poesía como arma de sobrevivencia. A reconocer la parte más herida en mí y a curarla. A hacerme a mí misma la psicomagia que había hecho a otros durante años.. A valorar el jardín de casa de mis papás como el lugar más precioso de la Tierra. A hacer las paces con la flaca.

¿Qué le dirías a tu ‘yo’ del futuro?

Gracias por creérme.

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