Lo que aprendí de mi primer viaje con mi novio y mis papás
Estilo de vida

Lo que aprendí de mi primer viaje con mi novio y mis papás

Empecemos porque escribir de algo tan personal como un viaje con mi novio y mis papás me fue un poco difícil pues no suelo hablar de mi vida privada. Vale aclarar que para los que no me conocen suelo ser una persona con poca tolerancia, y a decir verdad cuando se trata de mis papás mi paciencia o tolerancia, se reduce aún más.

Por muchos años dejé de viajar con ellos, llamémoslo, malas compañías… o eso supongo. Nueve años después decidí hacer mi primer viaje sola con mi novio y mis papás y realmente no sé a quién agradecerle más, si a la persona que elijo como mi compañero todos los días por su paciencia, por su amor, por su comprensión, o a mis papás por permitirnos hacer este viaje los cuatro, aunque en realidad pensándolo bien, les agradezco a los tres por hacer de este viaje uno único y especial.

Aprendizajes en mi primer viaje con mi novio y mis papás…

Nueve años después, más grande, más madura, con una pareja que me motiva y me incentiva a ejecutar estos planes, puedo decir que fue uno de los viajes más bonitos que he tenido.  

Descubrí un papá que no conocía, recolecté momentos, anécdotas, más paciencia, y obvio muchas fotos.

Aprendí que definitivamente tienes que rodearte o elegir compañeros de vida, de aventuras, que no te cierren oportunidades, que te ayuden a concretarlas, que te marquen tus errores,  pero sobre todo que te hagan mejor persona. Y entendí también que crecer no siempre se trata de hacer más cosas, sino de volver a las que un día dejaste pendientes. Porque sí, a veces creemos que ya conocemos a nuestros papás de memoria, que ya sabemos cómo son, qué les gusta, qué les molesta… pero qué fuerte descubrir que todavía te pueden sorprender, y sobre todo entender que no estamos aquí para siempre y que mientras puedan caminar, viajar, o disfrutar de una plática una comida, hay que disfrutarlo.

Creo que este viaje llegó en el momento correcto. Cuando ya no eres adolescente, cuando ya no peleas por todo, cuando aprendes a escuchar más y reaccionar menos. Y también cuando tienes al lado a alguien que no compite con tu familia, sino que se integra bonito a ella.

Ver a mi novio y a mis papás conectar desde un lugar tan genuino fue de las cosas que más feliz me hicieron. Las sobremesas eternas, los chistes locales que solo nosotros entendíamos, los “ya llegamos” de mi pareja y mía a mis papás y la paciencia infinita de mi novio… todo eso hizo el viaje.

Porque al final no se trata del destino, ni del hotel, ni de las fotos perfectas para Ias redes sociales. Se trata de coincidir con personas que se sienten como hogar.

Y sí, confirmé algo importantísimo: el amor sí se nota en los detalles. En quien te toma de la mano cuando empiezas a perder la paciencia, en quien hace espacio para tu familia, en quien entiende de dónde vienes y aun así decide quedarse.

Hoy puedo decir que este viaje no solo me regaló recuerdos lindos, también me regaló una nueva versión de nuestra relación como familia. Más ligera, más divertida, más consciente. Y honestamente… ya quiero repetirlo.

Explora más en: Instyle.mx