Lo que mis 25 años me enseñaron sobre crecer
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Lo que mis 25 años me enseñaron sobre crecer

A pocos días de cumplir 26, me pareció una buena idea dedicar esta columna a todo lo que he aprendido, o a la sabiduría que supuestamente he acumulado, en estos años de vida. Hacer una lista de mis grandes lecciones del amor muy a la Dolly Alderton, dar un sermón de todo lo que mis experiencias me han enseñado o, por lo menos, asumir que 25 años en esta Tierra me dan cierta licencia para escribir una columna sobre todo lo que sé de la vida. Lamentablemente, a mis 25, casi 26, me siento más bebé que nunca. ¿Cuál es ese lyric de Taylor Swift? How can a person know everything at 18 but nothing at 22?. Mi yo de 21, 22 o 23 años tenía mucha más experiencia (o eso creía) que mi yo de hoy.

Este año me ha enseñado, una y otra vez, por las buenas y por las malas, que no sé absolutamente nada. A la gente le gusta reivindicar los 30 diciendo que a esa edad apenas estás entrando a la primera temporada de Sex and the City. Pues yo voy aproximadamente en la temporada 5 de Girls y, si has visto la serie, te puedes imaginar bastante bien cómo se encuentra mi estado mental en estos momentos.

Columa sobre cumplir años
Crédito: Girls

Entonces, mientras intentaba decidir qué podía aportar en una columna sobre cumplir años, me di cuenta de que, si quería escribirla con total honestidad, tenía que empezar por admitir que nunca me había sentido tan perdida. Tengo una percepción completamente distorsionada de lo que significa ser adulta. Veo a mi hermana de 22 y a sus amigas y me parecen mujeres adultas y cosmopolitas, pero mi mejor amiga, que se casa en noviembre, en mi mente es una child bride. Las mujeres en sus 30 me siguen pareciendo señoras que me llevan años luz de experiencia, aunque la realidad es que estoy a punto de entrar en su age bracket de 26-30. Soy Dakota Fanning y Britany Murphy en Uptown Girls al mismo tiempo 

Después de pasar una vuelta entera al sol teniendo 25, me queda claro que estoy más desorientada, ingenua y confundida que nunca. Sé menos de lo que creía saber hace cinco años y tengo muchas más preguntas que respuestas. Pero creo que aceptar que no tengo idea de lo que estoy haciendo es, probablemente, el primer paso para cumplir 26.

Pequeñas grandes amigas
Crédito: Uptown Girls

Cumplir años significa aceptar que está bien no tener todo o nada resuelto. Que algunas amigas van a crecer mucho más rápido que tú. Que la vida se va poniendo más dura con los años: la ansiedad pasa de ser social a existencial y las decisiones que antes parecían temporales de pronto parecen de por vida. Y, al mismo tiempo, nada es tan serio. Ni estás cerca de empezar la primera temporada de Sex and the City, entonces, ¿cuál es la prisa?

Estoy entrando en una segunda pubertad (o una segunda infancia). Quiero equivocarme, quiero echar desmadre, quiero viajar, quiero seguir viviendo en casa de mis papás y durmiendo en la misma cama que mis hermanas. Quiero pintar en mi iPad en el avión, leer The Hunger Games y seguir llorando cuando mi mamá me regaña. La verdadera lección que tengo hoy es que ser adulta es empezar a vivir un poco más como lo hacías de chiquita. Cuando eres niña sabes perfectamente que eres niña. No tienes que demostrar que eres más grande o que entiendes cosas que todavía no entiendes. Solo existes dentro de la edad que tienes. 

Quiero que mis 26 sean mi primer año sin querer ser una adulta para, paradójicamente, empezar a convertirme en una.

Cumplir 26 años
Crédito: Mi mamá

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