Me gradué y nadie me dijo que seguía
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Me gradué y nadie me dijo que seguía

Mi vida antes de la famosa crisis postuniversitaria. La recuerdo como si hubiera sido ayer.

Mi yo de 18 años comenzando su primer día de universidad con una alarma de Los Muppets y un outfit inspirado en Kate Moss (sí, para ella todo era parte de la experiencia). Aún había pedacitos de pandemia, así que solo tenía que abrir mi compu y conectarme por Zoom. Pero algo pasó desde que el profe empezó con su presentación de PowerPoint: la emoción que sentía por esta nueva etapa se transformó en lágrimas con toques de estrés, ese combo que me ha perseguido casi toda la vida. Si algo hay que confesar es que le tengo pánico a lo desconocido y tiendo al autosabotaje, así que perder el control me hace sentir la peor persona del mundo.

Los años pasaron. Mis mejores amigos, mi primera decepción amorosa, experiencias raras y bonitas, más las mil tareas aparecieron en el chat. Y de repente, aquí estoy: una chica de 23 años, graduada y con ese “¿ahora qué sigue?” dando mil vueltas en mi mente.

crisis postuniversitaria

Cuando ya no hay un siguiente semestre y la crisis postuniversitaria llega

Una parte de mí está feliz de haber cerrado esta etapa: no más desvelos haciendo tarea, no más pensar en el próximo proyecto escolar. Pero otra parte extraña mi versión con menos vida adulta encima. Y también, ver a mis besties todos los días. Mil veces escuché la frase, “cuando te gradúes vas a querer regresar a esto, así que valóralo”. Y ok, aunque me da nostalgia recordar esta etapa, no creo que regresar sea la solución a todo esto que estoy sintiendo. Es más, sería dar un paso atrás.

Pero entonces, ¿cuál sí es? ¿Y si doy un paso en falso? ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Por qué todos parecen saber qué están haciendo? ¿En qué momento todo cambió? ¿Por qué ahora tengo más preguntas que respuestas?

Fue así como llamé a las personas que iban a entender esto mejor que nadie: mis mejores amigos.

Y estaba equivocada.

No todos saben qué están haciendo.

La vida cambió muy rápido y lo que antes parecía seguro ya no está. Desde que nos dejaron de calificar con sistema, nos cuesta saber si estamos haciendo las cosas bien. Para muchos, el proceso de reclutamiento se convirtió en la fila interminable de turnos, entrevistas y correos, lo cual es agotador. Estamos aprendiendo a socializar en un ambiente completamente diferente al que estabamos acostumbrados y, por si fuera poco, está esa pequeña vocecita que nos hace pensar que no llegaremos a donde queremos. La misma de la que habla Miley Cyrus en “The Climb”.

Javier, mi psicólogo, no lo define como una “crisis postuniversitaria”. Me explicó que se siente así porque ahora hay más libertad, y con la libertad llega más responsabilidad: contigo, con tu círculo, con el mundo. ¿Y si la solución está ahí? En asumir esa responsabilidad, pero sin cargarla con tanta “seriedad de adulto”.

crisis postuniversitaria

Tal vez ya tengo la respuesta

Mi amiga Mariana sigue diciéndome que me quite los lentes rosas cuando vea el pasado y, aunque es dificil aceptarlo, no podría estar más de acuerdo. Creo que la nostalgia es parte de mi ADN y por eso me cuesta tanto soltar lo que alguna vez fui. Pero si no lo hago, me estanco.

Un día de la semana, viendo las luces borrosas del metrobús con “Vienna” de Billy Joel sonando en mi playlist (¿coincidencia o señal del universo?), me pregunté: ¿y si en lugar de esperar algo, empiezo a agradecer todo lo que ya tengo? Y no estoy diciendo que deje de ser ambiciosa o que deje de soñar, para nada. Al contrario. Simplemente quiero dejar de forzar las cosas y divertirme mientras sigo descubriendo quién soy, qué más me gusta y conocer sobre el mundo.

Entonces, ¿cuál es la respuesta a “¿Ahora qué sigue?”?

Solo ser yo.

Disfrutar. Amar mis veintes con todas las cosas raras que eso conlleve. Equivocarme, aprender, aceptar, encontrarme, confiar en mí, crecer, conocer. ¿Cuál es la prisa?.

Nadie tenía que decirme qué seguía. Es diferente para cada persona y, por primera vez,tengo que aprender a soltar el control. Al final, me toca escribir mi propia historia.

Porque: “When am I gonna realize Vienna waits for me?

Ahora.

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