Ferny Ruíz, soñadora y activista que te conmoverá su historia

 ¿Cuál es la historia que cuentas de ti? ¿Cómo te describes a ti misma? 

Me describo como una eterna soñadora. Una de las historias que creo que me describe fácilmente es una de cuando estaba en primaria, mi colegio solía organizar anualmente una recolección de víveres que donaba a personas de la Sierra Tarahumara; y volvían toda esta experiencia de ayudar al prójimo algo divertido. Por lo cual, al yo llevar varios años en este colegio, crecí con este concepto positivo de lo que es darle la mano a alguien que lo necesite. Entonces, por ahí de los 12-13 años en 6to de primaria o 1ro de secundaria decidí que ya tenía muy en claro que quería ser “de grande” y a lo que me quería dedicar profesionalmente. Así que un día llegue con mi mamá y le dije sin dudar “¡Mamá! Ya se lo que quiero hacer de grande! ¡Quiero ayudar a los demás!”, pensando inocentemente que habría una licenciatura que me enseñara a hacer recolectas o actividades para ayudar a los más vulnerables, etc. Mi madre con mucho amor me explicó que no existía una carrera tal cual para eso y que el ayudar a los demás debe de nacer del corazón. Pasaron los años y ese “sueño guajiro” de vivir para ayudar a los demás quedó simplemente en una anécdota familiar, crecí y asistí a la universidad como muchos otros jóvenes de mi edad; fue ahí que nació mi organización sin fines de lucro: Fundación Carità A. C. para defender los derechos humanos de las personas que como yo también tienen una discapacidad; asimismo, estudiando mi carrera descubrí mi interés por la psicología y mi amor por el conocer cómo nos comunicamos los seres humanos unos con otros, creando una mezcla perfecta entre éstas dos licenciaturas para impartir conferencias que le brinden a la gente las herramientas psicológicas necesarias para inspirarlos a ser la mejor versión de si mismos. Así que, irónicamente, lo que un día fue un sueño; el vivir para ayudar a otros, hoy es una realidad y lo materializo diariamente a través de mi trabajo como activista social y como speaker. 

– ¿Cómo llegaste a donde estás ahora, profesionalmente? 

Considero que a lo largo de los años, lo que me ha ayudado a estar en donde estoy profesionalmente ha sido una mezcla de mucho esfuerzo sin rendirme, trabajo arduo, interés por aprender cosas nuevas y el no temerle a pensar “fuera de la caja” para no tener que seguir el camino al éxito que otros te dicten, comprehendiendo que puedo lograr lo que me proponga si lo hago “a mi manera”. Por último, algo que me ha ayudado más que nada en mi profesión y en la vida en general, es recordar que si algo sale mal no es equivalente a fracasar; es simplemente una lección de la vida, donde el universo nos está señalando qué caminos NO tomar en dirección a nuestras metas. 

– ¿Cuál fue/es la lección más importante que has aprendido hasta ahora?

Se fiel a tu esencia y a quien eres sin importar lo que piensen los demás. Una de las lecciones más importantes que he aprendido hasta ahora es que la verdadera aceptación que necesito en la vida es aquella aprobación que me doy yo a mi misma, y esa solo se puede conseguir abrazando nuestra esencia. Usualmente buscamos la aceptación de otros y pensamos que si nos aceptan los demás seremos felices, no nos damos cuenta que la aceptación que más importa es la auto-aceptación y esa reside adentro de nosotros mismos sin necesidad de buscarlos en nadie más. 

– ¿Cuál es tu propósito profesional en este punto de tu vida? 

Como conferencista, mi propósito profesional siempre será el llevar al mayor número de personas posible mi mensaje de bienestar emocional que inspire a otros a creer en ellos mismos. Por otra parte, como activista social mi meta es no solo aportar a la defensa de los derechos humanos de las personas con discapacidad; sino también a través de mi trabajo deseo representar de una manera digna a aquellos que vivimos con algún tipo de discapacidad. 

– Volteando un poco hacia atrás, ¿qué hubieras hecho diferente?

Como fiel creyente del “efecto mariposa”que soy, creo que no cambiaria nada o hubiera hecho algún cambio radical en mi pasado; porque todo lo que he hice en su momento, haya salido como haya salido, me trajo al punto en el que estoy ahorita. Pero si tuviera que hacer obligatoriamente algo diferente, hubiera tenido más confianza en mí y en mis sueños a una edad más temprana, así tendría más años de vivir esta hermosa experiencia que es el ayudar a los demás y crear una conexión especial con la gente que me escucha. 

– ¿Cuál es la pregunta que más te hacen y que menos te gusta? ¿Qué te gustaría que te preguntaran más?

Como conferencista que trata de aportar al crecimiento humano de las personas; trabajando para motivarlos a que ganen confianza en sí mismos, hay una pregunta que me hacen muy seguido y que, al yo considerarme ser una feminista con discapacidad, demerita un poco todo lo que he trabajado durante más de diez años en mi profesión. Esa pregunta es: “¿Y tienes pareja?”. Esta “inocente” pregunta hacia mí que trabajo día a día con temas como empoderamiento de la mujer y/o de personas con discapacidad, auto-aceptación y amor propio esconde una gran connotación negativa que por miles de años la sociedad nos ha vendido acerca de la felicidad y el éxito; y eso es que no importa si has alcanzado todas tus metas y cristalizado tus sueños, nunca podrás ser 100% feliz si no encuentras a tu “media naranja”. Estoy consiente que la mayoría de las veces ésta pregunta es hecha sin malicia, simplemente con un anhelo de desear que todo sea “perfecto” en mi vida, pero creo que hacer este tipo de preguntas después de que les platicaste TODOS los obstáculos que has tenido que esquivar para llegar al punto de felicidad donde estás y luego te pregunten eso, se traduce a un “Bueno sí, que padre tu lucha personal, tus logros y todo… Pero ¿tienes un hombre a tu lado?”, y creo que sin importar si tienen discapacidad o no, o si son speakers o no, muchas mujeres se podrán identificar con esto. 

Y por otra parte, me gustaría que me preguntaran más acerca del rol que tiene el sentido del humor en mi vida diaria; ya que ha sido lo que me ha ayudado a salir adelante en muchos momentos adversos de mi historia. 

– ¿Hay algún estigma en el área en el que te desarrollas qué te gustaría eliminar?

¡Que todos somos charlatanes! Creo que mucha gente cree que todos los conferencistas somos charlatanes que se ponen un traje bonito, toman un micrófono y se dedican a hablar 60 minutos con un tono de voz de programa de radio de los 90s. Muchos piensan que cualquier persona puede ser speaker en el rubro de desarrollo humano, solo basta decir frases de Frida Kahlo o ser cursi. Y no culpo a los que piensen así, porque lamentablemente muchos de los conferencistas en esta categoría si hacen todo esto, y siguen siendo un cliché ochentero de lo que un conferencista debe ser. Es por todo eso que me enorgullece hacer lo que hago de una manera fiel a mi esencia; tomando mis conocimientos como psicóloga y comunicóloga para crear un mensaje que llegue de manera efectiva a mi público, abriéndome a utilizar la tecnología para extender mi mensaje a más personas, no temiendo romper la cuarta pared e involucrar al público. En fin, me gustaría ayudar a eliminar el estigma de que todos los speakers somos charlatanes, porque habemos varios que hemos estudiado mucho y continuamos preparándonos para ayudar a la gente a ver la vida desde otra perspectiva en una conferencia de 1 hora.

– ¿Cómo cambió la pandemia tu trabajo? Con base en esto, ¿ves alguna tendencia para 2021?

La pandemia y la cuarentena han tenido un gran impacto en la manera que desempeño actualmente mi profesión, ya que antes del 2020 todo mi trabajo era necesariamente presencial; es decir que tenía que estar físicamente presente en el teatro, escuela, empresa o donde fuese que me contrataran para impartir la conferencia. Todo esto implicaba que algunas veces tenía que incluso viajar para poder hacer mi trabajo si es que el lugar de la conferencia se encontraba fuera de la ciudad donde resido. Sin embargo, el hecho de tener que estar en aislamiento para cuidar nuestra salud y la de los demás, hizo que lo que pensé que iba a hacer una agenda laboral muerta por no poder salir de mi casa cambiara a una activa, en la que éste año a través de las redes sociales y videollamadas he podido llegar a muchas más personas en comparación con años pasados. 

Considero que indudablemente todo lo que es el home office es una tendencia laboral que se quedará para este 2021. Incluso me atrevo a decir que una vez que pasemos la pandemia, muchas profesiones no temerán a usar más seguido estas herramientas computacionales para optimizar recursos, tener una mejor comunicación entre colaboradores sin importar su ubicación y como resultado podrán tener un mayor impacto en sus clientes. Además creo que el home office puede ayudar a  muchas personas que estaban o tenían empresas y negocios que se vieron afectadas por la pandemia, ya que el trabajar desde casa puede fomentar la autosuficiencia de empleo de cada individuo, motivándole a desempeñar diferentes profesiones desde su hogar. 

– ¿Qué palabras/frases sabías recuerdas más de las mujeres en tu vida?

No es casualidad que yo me describa como una “eterna soñadora”, me criaron de esta manera. Tengo la gran bendición de contar con una mamá que desde niña me dijo “Hay que soñar en grande para crear grandes cosas… Porque si sueñas en chiquito, te quedas chiquito.”, esto me lo repite hasta la fecha cada vez que dudo de mis sueños y pienso que son inalcanzables o muy alocados. Otra frase que también describe muy bien como es que soy quien soy hoy en día es “Tu puedes lograr todo lo que te propongas… Tal vez no a la manera tradicional en la que todo mundo lo hace, pero si lo vas a poder lograr a TU manera.”  Eso me lo decía mi mamá de niña cada vez que me veía batallar al querer hacer ciertas cosas o actividades que se me dificultaban por mi discapacidad motriz y estaba a punto de rendirme. Gracias a sus palabras aprendí que no tengo que seguir el manual de nadie para descubrir el camino hacia mis sueños. 

– ¿Quién es tu heroína de la historia favorita? ¿Por qué?

Como buena mexicana, conferencista y persona con discapacidad que soy y con temor a caer en todos los clichés posibles, responderé Frida Kahlo. Creo que Frida a manera profesional, supo navegar entre las adversidades que se le presentaron en la vida e hizo lo mejor que pudo para transformar su dolor en arte.

– ¿Qué te motiva a seguir en un “día malo”?

Me motiva el recordarme que nada es para siempre y que si bien estoy pasando por un día malo, todo es pasajero. Así que dejo que fluyan las cosas y no me aferro a lo negativo para que dicho “momento malo” siga su curso más rápido. Además, siempre me ayuda el recordar la razón de porque me dedico a lo que hago, y hacer eso me brinda la energía que necesito para trabajar más duro y acortar lo más posible ese día malo en cuestión. 

– ¿Qué es lo más importante, personalmente, que aprendiste en 2020?

El que debemos ser agradecidos con nuestro cuerpo, quererlo y cuidarlo como él nos ha querido y cuidado por tanto tiempo. Creo que muchas veces subestimamos la importancia de la salud y damos por sentado la bendición que es tener un cuerpo saludable. Este 2020 me enseñó a estar en constante agradecimiento con mi cuerpo, ya que en mi caso, que tengo discapacidad motriz y una limitación respiratoria, la mayoría de la gente pensaría que no tengo mucho que agradecerle a mi cuerpo ya que no es enteramente “funcional”, y no podrían estar más errados; porque justo el vivir con un cuerpo aparentemente más frágil, me ha ayudado a descubrir lo fuerte que soy y cómo este cuerpo “débil” me ha sacado adelante de varias situaciones difíciles y ha dado el 100% para ayudarme a hacer mis sueños realidad. 

– ¿Qué le dirías a tu ‘yo’ del futuro?

Le diría “Buen trabajo. No dejes de soñar.”, y eso se lo diría a mi “yo” del futuro ya sea que ese futuro sea mañana o dentro de diez años, porque la verdad estoy muy orgullosa de todo lo que he logrado durante mi vida.

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