Tras las críticas, la reina Isabel usa cubrebocas en público por primera vez

Esta no es la primera aparición pública de la monarca, sin embargo sí es la primera vez que la reina Isabel usa una mascarilla en público, tras las críticas que recibió anteriormente muchos dicen que ya era momento de hacerlo. 

Las últimas apariciones de Isabel II fueron durante el Domingo del Recuerdo y una visita real al Laboratorio de Ciencia y Tecnología de Defensa, pero en esas ocasiones tanto como sus compromisos durante el verano le faltó un importante accesorio: su mascarilla. Ya que se ha convertido en el must-have (literalmente) de cada uno de nuestros outfits a nivel mundial, la reina de inglaterra recibió bastantes críticas de la prensa británica por excluirse de la norma. 

La justificación de porque no llevaba cubrebocas fue entregada por un portavoz del Palacio de Buckingham quien aseguró que los médicos le dieron permiso para que no tuviera que llevar mascarilla debido a que respetaba la sana distancia entre su personal de seguridad y las personas en los compromisos oficiales. Sin embargo, este gesto se consideró contraproducente en medio de una pandemia donde los mandatarios y figuras públicas de otros países han guiado con el ejemplo, usando una mascarilla. 

Al fin la reina Isabel decidió usar una mascarilla ya sea por las críticas o porque el país estableció una nueva ley que establece que la gente se cubra el rostro en espacios cerrados, y ciertamente, ella no puede estar fuera de la ley. 

Su última aparición pública fue para la conmemoración del centenario del entierro del soldado desconocido en la abadía de Westminster, una ceremonia solicitada por ella que se celebró el día antes de que entrara en vigor la cuarentena de cuatro semanas en Inglaterra. 

Como es tradición, la reina llevó un conjunto todo negro de vestido, sombrero, guantes y un broche de diamantes. El diseño es, por supuesto, de Angela Kelly quien es asesora personal y diseñadora de cabecera de la monarca. La Reina Isabel usa una mascarilla que no rompió con el estilo de luto que siempre se lleva en el evento así que también era negra. 

Isabel dejó un ramo de orquídeas y mirto basado en el ramo que llevó en su boda para rendir homenaje al Guerrero Desconocido que murió en los campos de batalla durante la Primera Guerra Mundial, un símbolo de luto para todos aquellos que perdieron familiares en combate.

Esta tradición se remonta a 1923, cuando la Reina Madre dejó su ramo de flores en la tumba del guerrero en recuerdo de su hermano, el capitán Fergus Bowes-Lyones. Desde entonces, las mujeres de la familia real británica lleven un ramo allí el día de su boda. Y la misma Isabel lo hizo el 20 de noviembre de 1947 cuando se casó con el duque de Edimburgo.

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