La pandemia cambió la manera en la que veo el maquillaje

Siempre me ha gustado usar maquillaje, desde niña veía cómo mi mamá no salía ni al supermercado sin él. Cuando crecí, se volvió parte básica de mi rutina y no lo veo como algo frívolo, sino como una manera de sentirme mejor.

Si algo he descubierto en la pandemia, es la importancia del self care o cuidado personal. Si no estás bien tú, no puedes ayudar a que los demás lo estén. No salgo de mi casa desde abril, después del puente cuando nos empezamos a dar cuenta que es un esfuerzo comunitario el detener la propagación del virus.

Creo que si yo te hubiese contado que en algún punto de nuestras vidas estaríamos en confinamiento por una enfermedad que atacaría a todo el mundo, hubieras pensado que te estaba describiendo una película de ciencia ficción. Pero aquí estamos. Quiero dejar claro que sé que hay cosas mucho más importantes en este momento que maquillarnos. Usar cubrebocas, es una, por ejemplo.

Para mí, el maquillaje ha sido una salida que me conecta con el mundo exterior, sin salir. Paso horas viendo tutoriales, probando nuevos productos y nuevos looks para entretenerme sin salir de casa. Y también está la parte psicológica, me hace sentir alegre y con la esperanza de que todo se va a arreglar.

Al principio de la cuarentena no usaba nada, no me maquillaba, es más, no me ponía más que pants. Pero poco a poco me di cuenta de lo importante que es quererte y cuidarte. No uso maquillaje todo el día, ni a todas horas. Pero sí cuando tengo reuniones por zoom, quiero pasar un tiempo entretenido creando nuevas formas de delineado o simplemente se me antoja sentarme en el comedor de mi casa con blush y lipstick.

La moraleja es hacer lo que te haga sentir bien, preocuparte por tu cuidado personal y recordar que como todo, esto también pasará (con o sin maquillaje).

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