¿Hacia dónde debe evolucionar la industria de la moda para normalizar la diversidad?

La moda se desvela como un lienzo que vuelve a activarse para crear diálogo, cuestionamientos y expresión en el trabajo de Annaiss Yucra. La diseñadora peruana apenas es un diamante sin pulir y forma parte de una generación que busca enriquecer una nueva cultura que parte de hacer una realidad más inclusiva, que celebre las diferencias y sea productiva en beneficio de los que,por mucho tiempo, han sido calladxs.

1. Como diseñadora, ¿de qué manera das visibilidad a las comunidades a través de la vestimenta? 

Es tomar la indumentaria y convertirla en algo que va mucho más allá que una simple pieza de ropa y crear una protesta, una voz para quienes han callado por el miedo generacional. Es desde esta perspectiva que empiezo a cuestionar todo. Como tercera generación de mujeres indígenas y artesanas, quería poner diferentes problemas en la mesa; problemas que yo tuve que enfrentar, sentirme derrotada, levantarme y darle frente. Desde mi color de piel, mis facciones, mi apellido, mis orígenes, mi peso y mi género. Encontré en el arte de la indumentaria la forma de cuestionar, empoderar y sanar mis inseguridades y junto a eso, una comunidad de personas que necesitaban escuchar la voz que estaban callando por mucho tiempo.

2. ¿Cuáles son los desafíos fundamentales al ser una portavoz emergente en las comunidades latinas? 

Muchas veces, nuestro mensaje es escuchado fuera de nuestros países; como dice el dicho, “nadie es profeta en su tierra”. Necesitamos globalizar el mensaje para ser tomados en serio en nuestra propia nación. A diferencia de una vida digital con ‘influencers’, donde se prefiere mostrar una vida aspiracional, considero que mi trabajo cumple un rol real con la comunidad. El siguiente reto es ir en contra de todo lo que esta establecido como ‘normal’ en la sociedad; visibilizar problemas que existen, pero que muchas veces prefieren pasar desapercibidos por su normalización.

3. ¿Cómo percibes el panorama, según tu punto de vista y experiencia, acerca de la comunidad LGBTTTIQ+ en Perú, por ejemplo?

La diferenciación de género e identidad es un diálogo tan abierto y con tantas posibilidades como para hablarlo desde una perspec- tiva tan cerrada como la cultura peruana. Desde mi tribuna, incluir la diversidad y la aceptación es muy importante como agente social. Crear iniciativas y colaboraciones con Drag-kings en Perú, como Alezz.andro y Drag Queens como GoDiva, es increíble. Invitamos a participar en un performance en Lima Fashion Week a agentes de la comunidad LGBTTTIQ+ y originó prensa positiva sobre la inclusión y no sólo en el público. También trabajamos con modelos trans y buscamos la autenticidad detrás del género y hablando de identidad.

4. Como activista, ¿cuál crees que es tu misión en la comunidad? 

Un puente, así es como considero mi trabajo. Un puente de oportunidades para las siguientes generaciones. Crear un legado de creatividad consciente y saber que soy una herramienta para un propósito más grande que mis propias metas. Visibilizar mi país y mi continente de manera global y empezar a revalorar nuestra herencia como sociedad que ha sido relevada por muchos factores como el fast fashion y la producción masiva. Empezar a mirar desde adentro y crear un patriotismo necesario en nuestra industria para amar y consumir nuestra creatividad.

5. Sobre la industria de la moda, ¿qué piensas que deba cambiar o hacia dónde consideras que debe evolucionar para normalizar la diversidad? 

Tiene que ver con la introspección. Creo que las generaciones anteriores se enfocaban mucho en mirar hacia el exterior y dejaron de encontrar inspiración en lo nuestro. El individualismo es también parte de este fenómeno. Observar a nuestra sociedad rescatando todo lo que nos hace únicos va a empezar a idear un colectivo de moda inclusiva, con cuerpos reales, personas que tienen una historia digna de contar y despertar una aspiración real de lo que significa Latinoamérica. Como diría Calle 13: “Soy América Latina, un pueblo sin piernas, pero que camina”.

6. ¿Cuál(es) ha(n) sido la o las experiencia(s) más retadoras en tu carrera? 

Crear y terminar una colección mientras mi mamá se encontraba en el proceso de fallecer ha sido el desafío más grande, y fue ella quien me obligó a acabarla. Tenía mucha razón, ella sabía que yo iba a curar y sanar a través de esas piezas. Presentar esa colección fue una manera de honrar su memoria y llevar el legado que dejó en mí. La frase que me acompañó durante la creación fue clara: “MI MAMÁ ME ENSEÑÓ A LUCHAR”. Era mi forma de decirle “gracias por vivir a través de mis sueños, por impulsar siempre a pulirme y ser la mejor versión de mí misma”.

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