El otro día mi hermana se compró en un viaje a Brasil uno de esos gorritos de crochet que, gracias en parte a las Copenhagen girlies, llevan un par de años explotando en nuestros feeds. Obvio, en Río de Janeiro hacía TODO el sentido del mundo, pero desde que volvió no se lo he visto puesto ni una sola vez. Y eso me hizo pensar: ¿cómo, cuándo y dónde usamos un gorrito de crochet en la vida real? Porque sí, es muy trendy y muy cute, pero sacarlo de su vacation era puede ser más complicado de lo que parece.
Primero, hay que decirlo: el crochet no es precisamente nuevo. Lo que cambió fue la manera en la que lo vemos. Lo que antes nos daba vibes de mercadito de domingo y proyecto DIY, ahora es prácticamente sinónimo de cool girl. Bikinis, bolsas, vestidos, tops… desde hace varias temporadas, el crochet se apoderó de nuestros looks de verano y convirtió lo artesanal en algo MUY cool. Y obvio, los gorritos tenían que ser los siguientes. Ya tuvieron su momento en los años 70 y ahora, con el regreso del boho chic (un poquito Y2K, un poquito Coachella y un poquito mystical girl), era cuestión de tiempo para que volvieran a nuestras cabezas.
¿A quién le queda realmente?
Aquí es donde las cosas se ponen interesantes. Porque, aunque nos encante verlos en las it-girls de Instagram, hay que decirlo: este accesorio no es para todas. Y no lo decimos por elitismo fashionista, sino por simple coherencia de estilo. Un sombrero de paja es fácil. Es clásico, atemporal, combina con todo y cumple una función clara: proteger del sol. Pero un gorro de crochet… bueno, no da sombra, no es precisamente funcional y sí puede ser un poco confuso si no lo sabes integrar.
La clave está en no cambiar todo tu estilo para que combine con el gorrito, sino hacer que el gorrito combine contigo. Si eres muy hippie, boho y tu uniforme de verano podría ser perfectamente un pareo, bikini y sandalias, uno tejido con colores, flores o detalles más artesanales va a sentirse muy tú. Pero si eres más minimalista, urbana o noventera, no significa que tengas que renunciar a la trend. Simplemente busca una versión más sencilla: negro, beige o blanco, sin flores ni demasiados adornos, y úsalo con los básicos que ya forman parte de tu clóset. El punto no es convertirte en Copenhagen girl de la noche a la mañana, sino darle al gorrito un lugar dentro de tu propio estilo.
La clave está en el autoconocimiento. ¿Te gusta el crochet porque refleja quién eres? ¿O te gusta porque lo viste en una foto con buen styling? ¿Te sientes tú al ponértelo? ¿O estás forzando un personaje? Porque hay tendencias que se prestan al juego y otras que requieren compromiso. Los gorros de crochet están en esta última categoría. Son statement pieces. Y como tal, no hay que tomarlos a la ligera.



Nuestros favoritos
Los gorros de crochet son una oda a la moda sin reglas, al verano despreocupado y al espíritu libre. Pero, como con cualquier trend, lo importante no es que esté de moda, sino que se sienta como tú. Y como sabemos que encontrar el indicado puede hacer toda la diferencia, aquí te dejamos nuestros favoritos para que encuentres el que mejor va con tu estilo.






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