El jardín botánico que parece sacado de Alicia en el País de las Maravillas
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El jardín botánico que parece sacado de Alicia en el País de las Maravillas

Si alguna vez te has preguntado cómo sería caminar dentro de El País de las Maravillas (sin el drama de la Reina de Corazones, claro), tienes que conocer este lugar. Está en Victoria, Canadá, y se llama Butchart Gardens. Quizás pienses que estás soñando, pero este jardín botánico es completamente real y, sí, es un must absoluto en cualquier viaje por este país.

Este no es el típico parque para ir a caminar un domingo. Butchart Gardens va mucho más allá de ser un spot bonito para fotos (aunque sí, vas a querer muchas). Es una experiencia que combina naturaleza, historia y un impresionante diseño floral en cada rincón, razón suficiente para ganarse un lugar en tu bucket list.

¿Cómo surgió este rincón mágico?

Para llegar, hay que viajar a la Isla de Vancouver, específicamente a Brentwood Bay, a unos 20 o 30 minutos al norte de la encantadora ciudad de Victoria. Lo que hoy es un despliegue de jardines espectaculares, hace más de un siglo era una cantera de piedra caliza ya agotada.

La historia de los Butchart Gardens comenzó en 1904, cuando Robert y Jennie Butchart se mudaron desde Ontario para construir una planta de cemento en la Bahía de Brentwood. Fue Jennie, impulsada por su amor por la jardinería y una visión casi artística, quien transformó aquel espacio industrial en un proyecto verde que con el tiempo se convertiría en uno de los jardines botánicos más impresionantes del mundo. En 2004, al cumplir 100 años, el lugar fue reconocido como Monumento Histórico Nacional de Canadá.

Los cinco jardines que conforman Butchart Gardens

El lugar está dividido en secciones temáticas que te transportan a distintas partes del mundo, cada una inspirada en diferentes estilos botánicos: el Sunken Garden, el Jardín de las Rosas, el Jardín Japonés, el Jardín Italiano y el Jardín Mediterráneo.

Sunken Garden: es el más icónico y el corazón de Butchart Gardens. Cuenta con miradores, escaleras que se pierden entre flores, una gran fuente y el tranquilo Bog Garden, ideal para caminar sin prisa.

Jardín de las Rosas: hogar de más de 2,500 variedades de rosas. En primavera, el aroma lo envuelve todo y es uno de los spots más fotogénicos del lugar.

Jardín Japonés: el spot ideal para encontrar tu momento zen. Sus arroyos tranquilos, puentes rojos tradicionales y un diseño minimalista crean un contraste perfecto con la exuberancia del resto del jardín.

Jardín Italiano: antes era una cancha de tenis y hoy es uno de los espacios más elegantes del lugar. Lo primero que llama la atención es la estatua de Mercurio, junto a un lago rodeado de flores llenas de color.

Jardín Mediterráneo: es la sección más pequeña, pero no pasa desapercibida. Sus plantas de climas cálidos te hacen olvidar por un momento que estás en el norte del continente.

¿Qué más puedes hacer además de recorrer los jardines?

El lugar ofrece actividades para todas las edades. Uno de los favoritos es el Menagerie Carousel, un carrusel con 30 animales de madera hechos a mano y carrozas accesibles; además, parte de lo recaudado se dona a organizaciones infantiles.

Durante la celebración de su centenario, se instalaron dos tótems tallados por artesanos indígenas de la costa, como un reconocimiento a la historia y cultura de los pueblos originarios. En algunas fechas, el jardín también ofrece espectáculos de fuegos artificiales inspirados en los colores y formas de las flores.

Dónde comer dentro de Butchart Gardens

Si planeas pasar varias horas explorando, dentro del complejo encontrarás distintas opciones para comer, desde algo rápido hasta comidas más completas.

El Dining Room Restaurant se ubica en la antigua residencia de la familia Butchart y abre de 11:30 a.m. a 3:00 p.m. Ofrece menús de temporada pensados para acompañar la experiencia, por lo que se recomienda reservar con al menos 24 horas de anticipación.

Para una opción más relajada, el Blue Poppy Restaurant se encuentra en un antiguo invernadero y sirve platillos de temporada elaborados con ingredientes frescos. Además, hay zona de picnic, cafetería y una heladería ubicada en el Jardín Italiano, donde los sabores artesanales cambian según la época del año.

¿Ya estás lista para visitarlo?

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