Las claras diferencias entre enamorarte de lo inesperado y conformarteFoto: Instagram @rosacopado

Entre más tiempo pasas soltera, más historias vas acumulando en la colección de anécdotas, y muchas de éstas empiezan con citas organizadas por gente que te quiere arreglar el problema (por problema entiéndase tu soltería) y que creen que deberías darte la oportunidad de salir con gente diferente.

Otras tantas, empezarán con citas que tú misma aceptaste tener con ese chico de la oficina que en realidad no te convencía tanto, o con el primo de tu amiga que se acaba de divorciar, o con candidatos de Bumble que por lo menos pintaban bien en foto.

La cuestión es que el consejo de salir con gente distinta no es nada desatinado, de hecho, si lo que has conocido hasta ahora no te ha funcionado, o te dejó de funcionar, bien podrías salir de tu zona de confort y aventurarte con gente que tenga gustos radicalmente diferentes a los tuyos.

Muchas de estas citas pueden convertirse en historias súper divertidas en las que te encuentres a ti misma descubriendo algo que no tenías ni idea de que podía gustarte.
E independientemente del tiempo que dure la relación, ese descubrimiento te habrá hecho crecer, conocerte mejor y, sobre todo, ampliar tus gustos y actividades a cosas que te hagan sonreír.

Así que tómale la palabra a esa amiga que te va a presentar al chef, o al paracaidista, o al gamer, o al que ama la música clásica, o el rock, o que baila salsa los miércoles por la noche. Puede que descubras una nueva pasión que incluir en tu vida, acompañada de una buena historia de amor (o pasión, o amistad, o lo que se dé).

Pero antes de decir “sí, preséntamelos a todos”, necesitas hacerte una pregunta fundamental: ¿Por qué quiero salir con esta persona? Es más, cuestiónate por qué estás buscando una pareja.

Si la respuesta es “para no estar sola”, entonces abstente de las citas y ponte a arreglar tu relajito interno, porque una relación no va a solucionar tu problema de soledad.

Y porque si aceptas esas citas, y resulta que una es medianamente buena, el tipo te cae bien, es simpático y te sigue buscando, pero la única razón por la que decidiste conocerlo es por no saber estar sola, entonces le vas a abrir la puerta a una relación que no necesariamente es la ideal para ti.

Enamorarte de lo inesperado es estar sentada frente a esa persona que lleva 2 horas hablando de algo que le apasiona muchísimo (digamos, el cine de artes marciales) y darte cuenta de que te parece verdaderamente fascinante todo lo que te está contando. Es estar en ese concierto, con él al lado y sentirte inmensamente feliz porque estás escuchando a esa banda que no conocías, independientemente de la persona con la que fuiste. Es salir del cine tras ver una película que tú nunca hubieras elegido y pasarte la siguiente hora discutiéndola a profundidad, decidida a ver más películas como esa. Es estar subiendo una montaña y sentirte plena por haber descubierto lo fácil que era incorporar esa actividad a tu vida.

Enamorarte de lo inesperado pasa cuando le das esa oportunidad a una persona completamente diferente y te sorprende lo especial que te hace sentir, lo increíble que es pasar tiempo juntos, y lo fácil que te resultó formar parte de ese mundo que te era ajeno.

Puede que todo esto lo descubras a la 4a cita, o en la décima, pero cuando la relación fluye, te estás enamorando de lo inesperado.

Ahora, si después de la primera cita no estabas muy convencida, pero dijiste “vamos, que pudo haber tenido un mal día” y le das otra oportunidad, y una 3a y una 4a, y llegas a la décima sin estar segura de lo que estás haciendo, lo más probable es que sean tantas tus ganas de estar en una relación que te dé lo mismo quién sea la persona con la que la tengas.

Y eso es conformarte.

Si después de varias citas no hay química, no te gusta tanto, ni siquiera te cae tan bien, pero te aferras a seguirle dando oportunidades a la historia, lo que estás haciendo es forzar una relación con alguien que no te queda. Te estás obligando a ti misma a caminar con unos zapatos medio número (en el mejor de los casos) más chico, sólo porque te asusta caminar descalza.

Lo alarmante es que una relación así te puede durar años, incluso puedes terminar casada y con hijos de una persona que no te convencía desde el inicio, pero que le diste entrada para cubrir un vacío y que se instaló en tu vida sin que ninguno de los dos sepa muy bien cómo llegaron ahí.

Estas relaciones no sólo son mediocres, son sumamente cansadas, porque le tienes que invertir demasiado tiempo y energía a cosas que realmente no disfrutas hacer y eventualmente, te vas a fastidiar de ponerte la máscara de alguien que disfruta el cine de artes marciales, o la música clásica, o el futbol. Conformarte con una relación que te queda chica te va a hacer infeliz a la larga, aunque tengas esos momentos de dicha cuando te pregunten si estás soltera y digas que no.

Pero al final, esas relaciones te drenan la energía y las ganas, y terminan quitándote hasta la sonrisa. Porque conformarte con menos de lo que mereces es una forma muy desgastante de vivir…

La línea entre enamorarte de lo inesperado y conformarte no es tan delgada… Hay muchas citas en medio que te permiten saber si esa persona realmente es compatible con el tipo de relación que quieres tener, o si te estás aferrando a una cucaracha a la que le pusiste el disfraza de mariposa para convencerte de que valía a la pena.

Por: Caro Saracho

Caro Saracho es la autora del libro, Mesa para una, una excelente lectura que te enseñará a disfrutar de la soltería y a enamorarte de ti misma. Encuéntralo aquí y síguela en sus redes sociales @caro_saracho para inspirarte todos los días.

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