Conoce a Lyle Reimer, el artista que transforma el makeup en arte
Belleza

Conoce a Lyle Reimer, el artista que transforma el makeup en arte

¿Se puede contar un cuento (o un poema) mediante un portrait fotográfico? La respuesta es sí, y el artista Lyle Reimer, conocido como Lyle XOX lo hace posible.

Apreciar lo bello puede parecer un acto simple y subjetivo, dependiendo de los lentes con los que veamos las cosas, pero igual que las obras de arte expuestas en las galerías, nos encontramos frente al trabajo de un creativo que está logrando transportar su talento y visión al siguiente nivel, en el que pasamos de observar a sentir.

Esto platicamos con Lyle Reimer

Para muchos creativos, encontrar una voz propia o una identidad visual puede ser el resultado de un ejercicio largo de introspección y self learning, pero para Lyle Reimer el ser fiel a su corazón fue el paso clave a la hora de encontrar su verdadero camino:

“Desde pequeño me llamaba la atención el circo y los payasos, y tengo el recuerdo de tomar el lipstick de mi mamá y pintarme esa sonrisa enorme roja como ellos. Así que al llegar a esa edad en la que tienes que tomar la decisión de a qué te vas a dedicar, vino a mí la idea de ser makeup artist”.

Se mudó a Vancouver para estudiar y empezó a trabajar en films haciendo maquillaje de efectos especiales, pero pronto se dio cuenta que no era como tal su true calling, consiguió entrar a trabajar para MAC Cosmetics. en donde capacitaba e instruía a jóvenes maquillistas, para después dejar que su voz interna lo guiara y como resultado, surgieron sus portraits.

“Recuerdo estar en mi baño poniéndome maquillaje y pegándome cosas en la cara y darme cuenta que nunca había sentido tanta felicidad, y en ese momento supe qué era lo que quería hacer por el resto de mi vida, así que decidí dejar mi trabajo de tantos años y comenzar un camino nuevo”.

Pero estos retratos son más que eso, para mí son un collage de diferentes técnicas y elementos en las quede una manera mágica conviven entre sí todas estas capas de historias, que aunque pareciera a simple vista que no tienen nada en común o incluso provienen de diferentes universos, han encontrado un nuevo hogar en estas máscaras que además son de objetos reciclados y alguna vez fueron importantes para sus dueños.

“El ADN de mi trabajo es en realidad darle un uso a basura reciclada, lo que en realidad me inspira es la idea de que estos artículos (que tiramos con tanta facilidad), los tomo y veo la belleza en ellos, sabiendo que en algún momento fue una pertenencia valiosa para alguien y que ahora al llegar a mis manos tienen la posibilidad de tener una nueva vida”.

Cuando decidió lanzarlos en Instagram, la respuesta fue inmediata, incluso celebridades, marcas y diseñadores comenzaron a buscarlo para colaborar como Gucci, Viktor and Rolf, Moschino, Comme des Garçons y Margiela, fueron algunos.

Además, puedes encontrar su trabajo recopilado en su libro Head of Design publicado en 2019, y actualmente sus piezas se exhiben en la Gallery Jones, de Vancouver.

Con estas obras, Lyle Reimer nos invita a reflexionar sobre nuestro entorno, con cada elemento, color y objeto nos hace viajar a través de tantas emociones como historias, pareciera que cada capa de estas creaciones tiene un nuevo significado con los que abre la puerta a que cada uno de nosotros conecte con su interior y con nuestros recuerdos. Claro que no podemos hablar de su arte sin inmediatamente pensar en su crítica al consumo, a lo que le damos valor y cómo medimos ese valor de las cosas que para nosotros son importantes.

“Ahora personas alrededor del mundo me mandan cosas y basura para trabajar con ellos, me llegan cajas y cajas. Es muy interesante abrirlas y ver estas cosas random, sentir una conexión inmediata sobre algunos y partir desde ahí, comenzar a armar una nueva aventura para ellos”.

Creo que si la vida resulta en venir, existir y “ser desechados”, si la promesa de un más allá al ser tirado a la basura para recibir una segunda vida, es llegar a las manos de Lyle Reimer y terminar en una de sus piezas, entonces me apunto, porque definitivamente ese es el concepto de heaven que me gustaría imaginar para mi alma.

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