Tulum, un encuentro con lo auténtico

En la cálida atmósfera de Gitano Beach se descubre la cara más bella de un destino conocido como el alma del Caribe mexicano: Tulum.

Por: Alberto Romero

La primera parada del itinerario marcaba un encuentro con el mar. Y era Gitano Beach Club el lugar que habría de regalar la primera impresión en Tulum, un destino que suele encabezar la lista de sitios por descubrir “algún día”; día que, por fortuna, había llegado más temprano que tarde.

Todo ocurrió días antes de la explosión mediática generada por la llegada de la pandemia de Covid-19 a México, a inicios de 2020 y en el extremo sureste del país, al pie de un manto acuático que revelaba la belleza portentosa del Caribe. La sed de aventura conducía a Tulum, destino turístico mexicano que al fin escapaba del mundo de los deseos para tornarse real.

A minutos de pisar el destino, cualquiera puede sentirse ansioso y buscar en el horizonte una salida al mar, la más cercana posible. Y, con un poco de suerte y como ocurre algunas veces en los sitios menos esperados, la vida puede regalar un instante que incluso a la distancia es capaz de hacernos regresar cada tanto, siempre con los ojos cerrados.

Tras llegar a Gitano Beach, recuerdo haber cruzado rápidamente un pasillo de madera que llevaba a la playa para (¡al fin!) meter los pies en la arena y pisar el umbral de aquella puerta al paraíso. A los pies, un tapete de espuma dando la bienvenida; a lo lejos, la voz de una mujer cantando bossa nova.

Lo que siguió fue caminar al encuentro con el mar de Tulum… y el flechazo fue instantáneo. Después de unas cuantas brazadas y tras voltear en dirección a la orilla, descubrí a lo lejos un par de cabañas antecedidas por tumbonas, cojines, bancos y mamparas que competían por atención; todos lucían como el mejor lugar posible para iniciar la contemplación del mundo.

Un poco más tarde, en torno a una mesa enorme de madera, James Gardner, fundador de Grupo Gitano, brindaba, empuñando uno de los tragos más pedidos del exclusivo club de playa: el “zero waste”, coctel sostenible creado por el bartender de casa. Provisto de una energía vital inusual, el anfitrión de la tarde mencionó uno a uno los atractivos de un destino a todas luces fascinante. El resumen de la charla apuntaba a una realidad contundente: Tulum es vida; y, en Tulum, Gitano es el alma de la fiesta. Un nuevo encuentro con el Mar Caribe pausó la tarde.

Tras recorrer el destino, y en aras de volver al encuentro de la naturaleza, aún con el sabor de la noche de Tulum en los labios, el reencuentro con el mar era imprescindible. De vuelta a Gitano Beach Club, tras disfrutar la contemplación del mundo, reté al vaivén de las olas nadando más lejos, hasta encontrar un nuevo estado de calma; extrañamente, la paz aumentaba con la distancia.

Con el paso de los días, estas memorias parecen formar parte de un sueño lúcido. Sin embargo, todo ocurrió en un manto acuático del cual es inevitable emerger renovado y en fiel sintonía con la mejor versión de uno mismo.

¿Dónde?
Gitano Beach Tulum
grupogitano.com/beach
Horario: de 11 am a la medianoche.

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