Cumplir 30 años no es lo que nos prometieron. No llega con la lista de logros tachados ni con la claridad repentina sobre quién eres. Para algunas, llega como melancolía por la década que se cierra; para otras, como alivio. Pero para casi todas, llega como un rite of passage silencioso: ese momento en el que empiezas a entender que la vida ya no es algo que vas a empezar a vivir, sino algo que ya está pasando. El cine ha entendido este umbral mejor que casi cualquier otro lenguaje. Aquí cinco películas que no puedes dejar de ver si te acercas (o vas llegando) a tu tercera década.
Películas perfectas para si estás a punto de llegar a tus 30
1. Frances Ha (Noah Baumbach, 2012)
Frances tiene 27 años, vive en Nueva York, quiere ser bailarina de danza contemporánea y persigue ese sueño aunque pareciera tener todo en contra. Cuando su mejor amiga y roomie decide mudarse de departamento y posteriormente comenzar una relación, Frances se enfrenta con todo lo que ella todavía no tiene: estabilidad financiera, un lugar fijo donde vivir, una pareja, una vida que se vea desde afuera como una vida.
Es la película perfecta si, como muchas personas que se acercan a los 30, estás atravesando ese momento en que todo parece decirte: todavía no. Filmada en blanco y negro y con una de las secuencias más felices que he visto en una película —Frances corriendo por Manhattan al ritmo de Modern Love— la luz de la película está en que nada de esto se representa como tragedia. Simplemente es. Frances no tiene la vida resuelta, toma decisiones impulsivas y sigue buscando algo que a estas alturas no es claro si llegará para ella. Un retrato muy real de la sensación de estar llegando tarde cuando todos a tu alrededor aparentan saber lo que están haciendo.

2. La peor persona del mundo (Joachim Trier, 2021)
Julie vive en Oslo, está por cumplir 30 y no sabe quién es. Empezó estudiando medicina, después psicología, después fotografía, y nada le convence. Trabaja en una librería mientras decide si lo que quiere es dedicarse a escribir. No quiere atarse a nada porque no quiere que nada la defina. Estructurada en un prólogo, doce capítulos y un epílogo, como una novela, la película sigue las decisiones que toma Julie en torno a sus relaciones, su carrera y la disyuntiva de querer ser madre (o no).
La peor persona del mundo muestra cómo mantener tus opciones abiertas es también, en el fondo, no elegir nada. Julie se aferra a su libertad mientras paga el precio de postergar su vida. Cuando estás por cumplir 30 te empiezas a dar cuenta de que todas las decisiones que has tomado hasta el momento tienen un peso, y que cada camino carga consigo consecuencias propias. Decidirte por algo no es traicionarte: es empezar a vivir una vida que eliges.

3. Past Lives (Celine Song, 2023)
Nora emigra de Corea a Canadá cuando es una niña, dejando atrás al amor de su infancia, Hae Sung. Veinte años después se reencuentran: primero por videollamada, después en Nueva York, donde Nora ya vive. Solo que en este segundo encuentro ella está casada con Arthur, un escritor estadounidense. El reencuentro saca a relucir la existencia implícita de todo lo que pudo ser y no fue.
Past Lives acompaña la nostalgia de todas las vidas que no vivimos: las decisiones que nos encaminaron hacia otro lugar, las personas que ya no están y que solo viven en nuestra memoria. Cuando estás por cumplir 30 es normal sentir el peso de las decisiones acumuladas: las ciudades a las que no te mudaste, las parejas que no elegiste, la carrera que no estudiaste. La película nombra esto en coreano, el In-Yun, una idea de conexión kármica entre personas a través de múltiples vidas. Y sugiere que nada en nuestra historia es un accidente, y que la melancolía por esos otros caminos siempre puede transformarse en gratitud.

4. Aftersun (Charlotte Wells, 2022)
Sophie, una mujer de treinta y algo años, revisita un video casero de las últimas vacaciones que pasó con su papá en un hotel en Turquía cuando ella tenía once años. En aquel momento su papá tenía más o menos la edad que ella tiene ahora. La película alterna entre la mirada de la niña que fue y la mujer que es. Al volver a ver las imágenes después de tanto tiempo, Sophie se encuentra con una versión distinta a la que recordaba: sentimientos escondidos en la vida de su papá que a los once años no podía reconocer ni nombrar.
Aftersun enseña que crecer también es releer la vida. Existe un momento, cuando estás cerca de cumplir 30, en el que te das cuenta de que a tu edad tus papás probablemente ya estaban casados, y quizás ya existías tú también en la imagen. Es entonces cuando entiendes que en realidad no eran tan grandes como pensabas, ni tenían todo resuelto como probablemente querían hacerte creer. Aftersun es ese momento hecho película: la conciencia tardía de que tus papás fueron personas antes de ser tus papás, y de que cargaron cosas que nunca te contaron. Verla a los 30 es el rito de paso silencioso hacia entenderlos como iguales.

5. Perfect Days (Wim Wenders, 2023)
Hirayama es un hombre mayor que se dedica a limpiar baños públicos en Tokio. La película no tiene trama: lo seguimos durante varias semanas mientras despierta, riega sus plantas, va a trabajar, lee antes de dormir y fotografía la luz entre los árboles con una cámara análoga. Casi no hay diálogo. Koji Yakusho ganó el premio a mejor actor en Cannes haciendo, básicamente, pequeñas sonrisas.
Perfect Days enseña que la vida es eso que pasa día con día, esa construcción de todos los momentos en apariencia pequeños. A los 30 entras a Instagram y todo el mundo está logrando algo: nuevo trabajo, compromiso, boda, casa, ascenso. La película propone bajar el ritmo, pensar en qué hacemos día con día, a qué cosas le prestamos atención, qué tipo de rutina nos sostiene. Muestra una vida distinta, una en la que lavar los mismos baños todos los días es suficiente si los lavas bien. No es una película sobre conformarse con una vida simple, sino sobre el privilegio tan grande que representa habitar tu propia vida sin buscar constantemente estar en otra.

Cinco películas, cinco maneras distintas de llegar al mismo umbral. Si estás por cumplir 30, ninguna de ellas te va a resolver nada. Pero todas, cada una en su propio idioma, te van a recordar que el desfase, la duda, el duelo por lo no vivido y la quietud aprendida son partes legítimas de esto que llamamos crecer. A veces eso es todo lo que una película puede hacer, y a veces es todo lo que necesitas que haga
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