Terapia de contraste: la tendencia wellness que vas a amar
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Terapia de contraste: la tendencia wellness que vas a amar

El estrés laboral, el ruido del día a día y los malos hábitos de sueño pueden dejar al cuerpo más cansado que nunca y eso sin mencionar el impacto en la mente, los músculos y el bienestar en general.  Desde hace unos meses, dentro del mundo wellness, hay un concepto que cada vez suena más: la terapia de contraste.

Más que una moda pasajera, se está convirtiendo en un hábito que ayuda al cuerpo a liberar el estrés y la ansiedad, cambiándolos por una sensación de calma profunda. Además, mejora la circulación, el descanso y, por supuesto, te deja con mucha energía.

terapia de contraste

Te contamos todo sobre la terapia de contraste

Esta práctica viene desde las saunas escandinavas y los onsen japoneses; con el paso del tiempo obtuvo su nombre gracias al contraste que tiene entre temperaturas.

Consiste en revitalizar el cuerpo alternando sesiones de calor y frío, ya sea en sauna o con agua. Aquí es donde entran dos procesos clave: la vasodilatación relacionada con el calor y la vasoconstricción con el frío. Ambos tienen beneficios sorprendentes; mientras que el frío ayuda a la desinflamación y a la liberación muscular, el calor ayuda al metabolismo y la salud cardiovascular, según PubMed. 

Al combinarlos, el cuerpo libera endorfinas que ayudan a regular el sistema nervioso, dejando una mente más clara y una sensación de bienestar mucho más profunda. A largo plazo, también puede mejorar tu descanso y tener efectos visibles en la piel, dejándola más luminosa y suave. Es de esos hábitos que, una vez que empiezas, ya no quieres soltar.

Para practicarlo…

En lugares como Koti Wellness o Youth for Us de Ciudad de México, puedes hacerlo con acompañamiento especializado. Lo ideal es practicarlo de 2 a 3 veces por semana. Si prefieres hacerlo en casa, puedes adaptarlo fácilmente en tu tina o regadera. Se recomienda hacer 3 ciclos alternando calor y frío. Comienza con 10 minutos de agua caliente y después pasa de 1 a 3 minutos en agua fría. Si estás empezando, hazlo poco a poco; inicia con 15 segundos en frío e incrementa gradualmente hasta llegar a 1 minuto.


Es ideal para cualquier persona, en especial quienes tienen estrés, ansiedad o simplemente quieren un momento de relajación. Para las personas embarazadas o que están en tratamiento, se recomienda consultarlo con un profesional.

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