Han pasado dos décadas desde que Miranda Priestly lanzó su abrigo sobre el escritorio de Andy Sachs por primera vez, pero el impacto cultural y de vestuario de The Devil Wears Prada sigue más vivo que nunca. Más allá de las icónicas líneas de guion, el verdadero protagonista fue el clóset de un millón de dólares curado por Patricia Field para la primera película. Pero, ¿alguna vez te has preguntado dónde terminaron todas esas piezas de Chanel, Prada y Valentino? Para la secuela fue Molly Rogers la encargada de vestuario y por fin, pudimos conocer qué pasó con todas las prendas de ambas películas.
La primera entrega: Todo por ‘Dress for Success’

Aunque el presupuesto de vestuario de la película original fue de un millón de dólares, casi ninguna de las estrellas se llevó un recuerdo a casa. Anne Hathaway reveló en entrevistas que ella decidió comprar uno de los abrigos que usó Andy Sachs, pero fue la excepción a la regla. Ni Meryl Streep ni Emily Blunt conservaron prendas del set; en su lugar, todo el armario fue enviado a una subasta benéfica para Dress for Success, una organización que empodera a mujeres proporcionándoles vestimenta profesional y herramientas de desarrollo.
Para The Devil Wears Prada 2, la estrategia de salida sigue un camino igual de altruista pero con un nuevo enfoque. Se ha confirmado que, una vez finalizado el rodaje, las piezas serán subastadas nuevamente. En esta ocasión, las ganancias se destinarán al Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), un gesto que cierra el círculo perfecto considerando el entorno editorial en el que se desarrolla la historia.
El debate por el Dries Van Noten de Meryl Streep
Recientemente, en una mesa redonda en la sede de Fashionphile en Nueva York, la diseñadora de vestuario Molly Rogers reveló los retos de vestir a Miranda Priestly en esta nueva era. Rogers detalló que no todo fue sencillo con el estudio; hubo una lucha particular por una chamarra con flecos de Dries Van Noten.
Meryl Streep defendió la permanencia de esta pieza en el look final de su personaje, a pesar de los debates internos sobre si encajaba con la estética actual de Miranda. Al final, la visión de Streep y Rogers ganó, demostrando que la editora de Runway sigue siendo la dueña absoluta de su propio estilo.

Si nos preguntas a nosotros, creemos que los looks en esta segunda parte no decepcionaron, pero sí muestran la evolución de todos los personajes sin dejar de lado la esencia que nos enamoró.
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