Es diseñadora pero también constructora de identidades… ella decidió ir en dirección contraria y escuchar algo mucho más complejo y valioso: el alma de quien viste. Su proceso creativo no parte de tendencias ni algoritmos, sino de una intuición afinada durante casi tres décadas en la industria. “Nunca vi colecciones ajenas”, dice con una seguridad que no suena arrogante, sino coherente. Porque cuando el ADN está claro, no hace falta voltear alrededor.
Su firma se sostiene sobre una idea poderosa: la prenda no debe hablar del diseñador, sino de la persona que la lleva. Ahí es donde ocurre el verdadero giro. Lo que comienza como una colección con identidad propia, evoluciona hacia piezas únicas que responden a historias individuales. Ivana viste cuerpos, pero también momentos, emociones y necesidades.
La propuesta de Ivanna Picallo

Observa, interpreta y traduce en texturas lo que muchas veces ni siquiera se puede decir en voz alta. El resultado pasa a ser extensión de quien la usa. Lejos de la rigidez clásica, su propuesta mezcla texturas, materiales, disciplinas. Desde el bronce hasta la alpaca, pasando por piedras naturales, Ivana desarma los códigos tradicionales para construir algo nuevo, más libre, más moderno.
Su paso por el arte (con esculturas y estructuras) fue una expansión natural de su lenguaje. Para ella, crear no es una acción que la limita, es su forma de existir. Todo lo que la rodea responde a una misma visión estética que busca comunicar (no necesariamente encajar). Su marca no tiene edad ni cuerpo específico; es versátil, generacional y humana. La exclusividad para ella no es sinónimo de inaccesibilidad y el hecho de que cada pieza sea irrepetible, la acerca todavía más hacia el trabajo honesto.
Pero Ivana también entiende que la moda, por sí sola, puede quedarse en lo superficial. Por eso decidió darle un propósito más grande a su trabajo. A través de su programa “Vamos a coser Argentina”, transforma vidas enseñando un oficio que otorga independencia económica y dignidad. Ahí, encontró otra forma de crear: dejando huella en otras mujeres.


“Uno no deja de ser un medio”, y probablemente ese es el verdadero éxito. Ser y estar para los demás. Su compromiso con la sustentabilidad también nace desde la coherencia. En lugar de promover el consumo constante, ayuda a sus clientas a construir un clóset consciente, donde la calidad y la versatilidad importan más que la cantidad. Incluso ha desarrollado un sistema para reincorporar prendas antiguas en nuevas creaciones, generando un ciclo que honra los materiales y las historias.
Innovadora por naturaleza, ha llevado la alta costura a territorios inesperados: desde laboratorios de arte hasta tecnología aplicada con probadores virtuales. Su visión no se detiene, se va transoformando. Hoy, mientras proyecta expandirse hacia Latinoamérica, tiene claro lo único que no está dispuesta a perder: la experiencia personalizada, ese vínculo íntimo que convierte cada diseño en algo único.


Y si pudiera hablar con la Ivana que empezaba, no le diría que todo será fácil. Le diría que habrá soledad, que el camino exige disciplina diaria, pero que nunca deje de elegir sus sueños. El verdadero empoderamiento, según sus palabras, no está en sentirse superior, sino en poder dormir tranquila con las decisiones tomadas.
Explora más en: Instyle.mx











