Si pensabas que el crochet era solo para looks playeros medio básicos o piezas que se sienten “demasiado handmade”… es momento de reconsiderarlo. Porque este verano 2026, el crochet no solo regresó: se elevó.
Todo empezó con un momento que no pudimos ignorar. En el desfile Fall/Winter 25/26 de Jacquemus, Le Paysan, en plena L’Orangerie de Versailles, apareció un vestido blanco de crochet con cuello y bolsa a juego que se sintió como una visión directa del verano que viene. Del runway al moodboard en segundos.
Y por si faltaba confirmación, Coachella 2026 terminó de sellarlo: tops diminutos, vestidos, pañuelos en la cabeza… el crochet fue la textura dominante entre quienes querían ese aire setentero effortless que siempre vuelve (pero nunca igual).



Crochet: el comeback más cool
Aunque hoy lo vemos en su versión más estética, el crochet tiene mucho más detrás que solo vibes boho. Nació como técnica en el siglo XIX, con raíces que algunos sitúan en Arabia, China o Sudamérica, y se popularizó en Europa tanto como hobby de lujo como herramienta de supervivencia (sí, durante la hambruna irlandesa se convirtió en una fuente de ingresos para muchas familias).
Décadas después, en los años 60 y 70, volvió como símbolo de libertad creativa y estilo relajado. Y ahora, en 2026, regresa otra vez… pero más pulido, más fashion, más elevado.



Cómo llevarlo sin que se sienta “demasiado DIY”
Aquí la clave es simple: elegir bien. No se trata de cualquier pieza tejida, sino de diseños que se sientan intencionales, modernos y con buen fit. Piensa en siluetas limpias, tonos neutros o colores statement bien ejecutados, y combinaciones que contrasten texturas. Un vestido de crochet con sandalias minimalistas. Un top tejido con jeans rectos. Una bolsa crochet que eleve un look totalmente básico.
Y sí, si tu abuela te hizo una pieza increíble… obviamente eso también entra en la ecuación (y probablemente será lo más cool de tu clóset).






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