Así es como (realmente) se vive un desfile Chanel en París

Fuimos testigos de la segunda colección de Chanel presentada por Virginie Viard, quien nombró el desfile Metiérs d’ Art como la emblemática dirección del atellier donde Coco creaba sus piezas, Paris-31 Rue Cambon.

Gabrielle “Coco” Chanel es icónica, enigmática, genia… es esa mujer que traspasó estilos, generaciones y fronteras. En 1910, abrió su primera tienda bajo el título de “Chanel Modes” para después ampliar su emporio seis edificios sobre la misma calle y montar su famosísimo taller en el número 31. Es de ahí donde Virginie tuvo toda la inspiración para dicho show.

Eran las 7 pm en punto y ya estábamos cruzando la puerta del Gran Palais, recinto que ve pasar los desfiles de la maison desde hace años. Entramos en un departamento, la réplica exacta de aquél donde vivía Coco, con muebles cubiertos de telas floreadas, candelabros de cristal, relojes de metal con los leones que le encantaban a la couturier y lámparas de poca luz, rodeadas de biombos que después servirían como resguardo para una sesión de fotos con las celebridades invitadas. Cada espacio, incluyendo el runway, fue pensado y decorado por Sofia Coppola.

Ahí vimos llegar a las mujeres más inspiradoras del mundo de la moda actual: Penélope Cruz, Kristen Stewart, Lily Rose Depp, Vanessa Paradis, Caroline De Maigret, entre otras.

Entramos al frío palacio, que estaba invadido por cientos de sillas doradas para que los espectadores vieran la colección. Virginie se inspiró en los códigos Chanel, los favoritos de Karl Lagerfeld y un toque personal que nos encantó look tras look. De hecho, hubo elementos del mismísimo departamento en los detalles de los looks en el show que se presenta cada año desde el 2002 para resaltar la creatividad de la casa. Prueba superada.

Esta colección es muy especial porque presenta el trabajo de los artesanos que trabajan con Chanel, aquellos que crean la joyería, plumajes, flores, brocados, etcétera y que la misma marca ha sus talleres adquirido a través de los años, dejándolos colaborar con otros diseñadores.

Cada modelo bajó por la escaleras que replicaban aquellas que se encuentran en el 31 de Rue Cambon. El show comenzó con beats ochenteros. Los primeros looks, llenos de lana negra, abrigos chunky y cadenas doradas; pasamos por otros rosas y corales con trajes metálicos, abrigos tornasol y después llegaron los vestidos de seda blanca, para cerrar con los trajes de dos piezas, trés Chanel.

Cada salida fue actual, fresca, lujosa. Estamos muy emocionadas de ver qué es lo que Virginie trae bajo la manga.

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