Hoy, 20 de julio, Gisele Bündchen cumple años y, aunque podríamos celebrarla repasando sus mejores looks (que nos tomaría horas), hay una pregunta mucho más importante: ¿en qué momento Gisele dejó de ser simplemente una modelo y se convirtió en LA supermodelo?
Porque mucho antes de que existieran las nepo babies, las Instagram models o las supermodelos con millones de seguidores, ella ya había conseguido convertirse en un fenómeno cultural. En honor a su cumpleaños número 46, recordamos los momentos que hicieron de Gisele Bündchen tan iconica.
Fue descubierta comiendo en un McDonald’s
Probablemente una de las historias de descubrimiento más icónicas del mundo de la moda. Gisele creció en Horizontina, un pequeño pueblo de Rio Grande do Sul, Brasil, y durante años su gran sueño fue convertirse en jugadora profesional de voleibol.
Todo cambió cuando, a los 13 años, se inscribió en un curso de modelaje. Y no precisamente porque soñaba con convertirse en modelo. Una de las principales razones por las que decidió hacerlo fue porque al final del curso había un viaje a São Paulo, una ciudad que nunca había visitado y que quedaba a unas 25 horas en autobús de su casa.
Fue durante ese viaje cuando ocurrió el momento que cambiaría su vida. Mientras comía en un McDonald’s junto a decenas de otras niñas del curso, un agente de Elite Model Management la descubrió entre el grupo. Como ella misma contaría años después, prácticamente nunca había visto revistas de moda ni le interesaba ese mundo. Un Big Mac después, estaba a punto de comenzar una de las carreras más importantes de la historia del modelaje.

Inventó su propia forma de caminar: el horse walk
¿Catwalk? Para Gisele no era suficiente. Cuando comenzó a dominar las pasarelas a finales de los noventa y principios de los 2000, desarrolló una forma de caminar tan característica que terminó teniendo su propio nombre: el horse walk.
En lugar del clásico paso lento y delicado de las modelos, Gisele caminaba con muchísima energía, levantando ligeramente las rodillas, marcando cada paso y creando una especie de rebote que hacía que toda la ropa se moviera con ella. Era sexy, poderosa y casi imposible de ignorar. Su forma de caminar se convirtió en una de sus mayores firmas, especialmente durante sus legendarias apariciones en el Victoria’s Secret Fashion Show, y ayudó a cambiar por completo la energía de las pasarelas de principios de los 2000.
El vestido hecho con Polaroids de Gisele
Solo Gisele podía usar un vestido hecho de fotos de Gisele y hacer que funcionara. En 2004 protagonizó una editorial para Esquire fotografiada por James White que nos regaló una de las imágenes más memorables de la moda Y2K: un minivestido construido completamente con fotografías Polaroid de ella misma.
Las pequeñas fotos mostraban diferentes poses y expresiones de la modelo y estaban acomodadas sobre su cuerpo para crear el vestido. El resultado fue tan memorable que, casi dos décadas después, el concepto seguía siendo recreado y referenciado. Saweetie, por ejemplo, llevó su propia versión inspirada en el look en 2021.


Su cameo en The Devil Wears Prada
Sí, Gisele Bündchen sale en The Devil Wears Prada. En la película de 2006 interpreta a Serena, una impecablemente vestida empleada de Runway y amiga del personaje de Emily Blunt. Pero lo más interesante es que Gisele originalmente no quería aparecer en la película.
La guionista Aline Brosh McKenna le propuso participar después de coincidir con ella en un vuelo, pero Gisele puso de condición que no quería interpretar a una modelo. Y tiene sentido. Ya era la modelo más famosa del planeta, ¿para qué interpretar exactamente lo mismo en una película? Así nació Serena.
Aunque su aparición dura apenas unos minutos, el personaje terminó teniendo una inesperada segunda vida casi 20 años después. Sus lentes, camisas ajustadas, maquillaje impecable y energía ligeramente intimidante hicieron que el internet la redescubriera como uno de los grandes referentes de la estética office siren. Gisele accidentalmente estaba creando tendencias para 2024 desde 2006.

Fue la modelo mejor pagada del mundo durante más de una década
Durante 14 años consecutivos, dominó el ranking de las modelos mejor pagadas del mundo de Forbes, manteniéndose en la cima durante prácticamente toda una era de la industria.
En 2014, por ejemplo, se estimó que había ganado alrededor de 47 millones de dólares en un solo año, gracias no solo a sus trabajos como modelo, sino también a contratos publicitarios, campañas internacionales y diferentes negocios asociados a su nombre. Lo todavía más impresionante es que siguió encabezando la lista incluso después de reducir considerablemente sus apariciones en pasarela.


Su última pasarela fue una despedida digna de una supermodelo
Después de dos décadas sobre las pasarelas, Gisele decidió que su última caminata oficial tenía que ser en casa. El 15 de abril de 2015 cerró ese capítulo de su carrera desfilando para la marca brasileña Colcci durante São Paulo Fashion Week.
La noche fue básicamente una celebración completa de su carrera. Gisele hizo varias apariciones durante el show y, para el gran final, salió acompañada por modelos que llevaban camisetas estampadas con imágenes de ella. Su entonces esposo, Tom Brady, estaba entre el público mientras ella daba su última vuelta por la pasarela y cerraba oficialmente una carrera de 20 años que había cambiado para siempre la industria. O al menos eso creíamos.

Y después salió del retiro para caminar en los Juegos Olímpicos de Río
Porque si Gisele iba a volver a una pasarela después de retirarse, obviamente no iba a hacerlo para cualquier ocasión. Un año después de su despedida oficial, la modelo apareció durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Río 2016 para protagonizar probablemente la caminata más importante de toda su carrera.
Frente a un estadio entero y millones de personas viendo alrededor del mundo, Gisele recorrió una larguísima pasarela en el Estadio Maracaná mientras sonaba “The Girl from Ipanema”, usando un vestido dorado cubierto de lentejuelas diseñado por el brasileño Alexandre Herchcovitch. Una forma perfecta de celebrar no solo su carrera, sino también sus raíces y el país que la vio convertirse no en una supermodelo, en LA supermodelo.
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