Viajé a La Roche Posay y descubrí el poder del agua termal

Existe una región en Francia llamada La Roche Posay. Es mágica porque no solo es cuna de los productos dermatológicos de la marca, también es sede de uno de los hospitales dermatológicos más importantes donde al año más de 8 mil pacientes tratan los casos de atopia más fuertes, como soriasis, eczema, irritabilidad y sensibilidad cutánea post tratamiento de cáncer. Pero… ¿cómo los curan? con un elemento mágico que está debajo de la tierra: el agua termal.

Cuenta la historia que, a finales del siglo XIV, el comandante en jefe del ejército de Carlos V, Bertrand Du Guesclin, descubrió las propiedades que tenía este líquido por medio de su caballo, mismo que sufría de eczema, y al sumergirse en el manantial francés, curó su condición. A principios del siglo XIX, Napoleón Bonaparte mandó construir un hospital termal para curar la piel de sus soldados, y décadas después, este lugar fue clasificado como de interés público.

En 1905, abrió el primer centro termal, y en 1913, la Academia Francesa de Medicina declaró oficialmente a La Roche Posay como una ciudad spa. ¿Qué quiere decir esto? Que esta región es mágica, pues aquí se origina esta agua; la combinación de lluvia y piedras calcáreas dan como resultado un elemento rico en minerales y oligoelementos, el cual hace maravillas con la piel.

Sus beneficios son múltiples: descongestiona, calma, suaviza la piel y alivia quemaduras (desde las más severas hasta aquellas de la depilación) y equilibra el microbioma (ecosistema invisible de microorganismos que viven en la superficie de la piel y que, en balance, puede controlar atopias). Lo mejor de todo es que este elemento mágico, que trata los casos más severos en el hospital de la marca, está presente en todos los productos y cambia la vida de las pieles sensibles elevando su calidad de vida.

Fue increíble poder visitar esta región y entender la importancia que la población le da a este elemento. Sus estándares son tan altos, que los habitantes del poblado no pueden usar pesticidas, como parte de un pacto con el gobierno para preservar la pureza del líquido. Personalmente, he usado la marca toda mi vida, desde la línea Effaclar que te ayuda con los granitos que salen a los 16 años de edad, hasta la gama Anthelios, que da la necesaria y obligada protección solar diaria . Y después de este viaje puedo confirmar que detrás de cada producto hay un gran respaldo científico y el deseo de elevar la calidad de vida de personas con piel sensible.

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