En InStyle México nos sentamos a platicar sobre esos makeup mistakes que en su momento nos parecían perfectamente normales. Aquí, las integrantes del equipo te contamos qué hacíamos antes y qué preferimos ahora.
Hay una foto vieja que todas tenemos guardada en algún álbum de Facebook o en una carpeta que preferimos no abrir. En ella hay un delineado interno de ojos que te hacía ojo de topo, un bronzer que te dejaba naranja o unos labios casi invisibles debajo de una capa de concealer. En su momento nada de eso nos parecía raro, de hecho pensábamos que nos veíamos increíble (así se manifestaba la seguridad en 2008).
Entre risas, todas sabemos que el tiempo tiene esa forma particular de convertir nuestras decisiones más seguras en los beauty mistakes más vergonzosos. Lo que hoy nos hace preguntarnos “¿cómo nadie me detuvo?” alguna vez fue tutorial de YouTube, tip de revista o simplemente lo que hacía todo mundo. Estos son los errores de maquillaje que cargamos con cariño.
Makeup mistakes que alguna vez cometimos… y probablemente tú también
Los labios que desaparecían, ¿te acuerdas?
Hubo una era entera dedicada a un crimen total: hacer que los labios se vieran lo más discretos posible. Nada de contorno, solo gloss encima de una base neutralizada.
María Zetina (Diseñadora) recuerda exactamente cómo se veía ese look: “no usar delineador de boca y ponerme concealer y arriba gloss”. Ahora su fórmula cambió por completo: “me pongo delineador café, no más concealer, y mucho gloss plumper”.
Paulina Za (Editor in Chief) vivió una versión distinta del mismo descuido, esta vez del lado de no delinear en absoluto antes de aplicar el labial. “No es como tal un error, pero antes solía pintarme la boca sin delinearme, y la verdad que hace toda la diferencia. No solo puedes darle una mejor forma, sino que además el lipstick te va a durar por mucho más tiempo y va a quedar más pulido tu delineado”.
El aprendizaje obvio: el delineador de labios no es para nada un “paso extra” y ya.
Delineador en los ojos… we all over did it.
Durante años, el delineador negro en la línea de agua fue sinónimo de “ojo intenso”. Nadie avisó que también podía hacer el ojo mi-ni… y bastante caído con un mal trazo.
Alexis Alanís (Editora Web) confirma: “abusar del delineador negro en la parte interna del ojo. Todos me decían que los ojos se me veían más chiquitos, pero no hice caso hasta años después que decidí jubilarlo”. Hay que aplaudirle a Alexis por esa fe ciega en su propio criterio. And we don’t blame her… todas tuvimos ese delineador que nos negábamos a soltar aunque la evidencia estuviera frente a nosotras.
El bronzer que nos dejaba anaranjadas
El bronzer en toda la cara fue, durante mucho tiempo, la manera más fácil de simular un viaje a la playa que nunca sucedió. Georgette Katrib (Community Manger) lo resume así: “uno de los grandes errores que hacía antes era ponerme bronzer en toda la cara para verme más bronceada, pero la realidad es que solo lograba verme naranja”. El cambio llegó por dos lados: encontrar su tono correcto de base y limitar el bronzer a donde el sol realmente pega, “en los pómulos y justo en la línea del pelo”. Como bonus, ahora también lo usa como base de sombra: “los ojos se ven más alargados y todo el makeup se ve más uniforme”.
“Alguna vez alguien me dijo que si quería un efecto más oscuro, comprara una base un poco más bronceada. Grave error: el color se da con bronzer, no con base” (Stephanie Ramírez, Editora de Belleza y Estilo de Vida). Una confusión común, sobre todo cuando el bronzer todavía se veía como un producto opcional y no como el que realmente construye el color. De filtro naranja a truco multiuso, todo un arco de redención.
¿Las cejas? Mal por donde las vieras
Si hay una zona de la cara donde todas coincidimos en haber improvisado, es la ceja. Cada quien encontró su propia forma de complicarla.
Daniela Gómez (Directora Creativa) confirma que el orden importa más de lo que parece: “recientemente, en una masterclass con Patrick Ta, aprendí que las cejas van primero, incluso antes del skincare. Así evitas que se llenen de base, cremas y otros productos, para que el pelo de la ceja se mantenga limpio y se vean más naturales”.
Stephie Ramírez tenía dos costumbres que revisar en el ojo: “no poner el rímel desde la raíz” y aplicar la ceja empezando por el borde, cuando lo correcto es “empezar en medio, que es donde más ceja tienes y por ende es donde más cargado se ve cuando el spooly tiene más producto”.
Manuela Cosío (Redactora Web) cayó en otra trampa: pintarlas más oscuras pensando que eso daba volumen ¿te suena? “Si ya tienes las cejas oscuras, no necesitas oscurecerlas todavía más. Para mí, el verdadero truco está en dejarlas lo más naturales posible y solo tenerlas bien recortadas y peinadas. Eso hace toda la diferencia”. Entre orden, técnica y tono, las cejas resultaron ser más exigentes de lo que cualquiera admitió en su momento.
El blush que no nos perdonaba
El blush también tuvo su propia curva de aprendizaje, una que empieza con miedo y termina en confianza.
Frida Hernández (Diseñadora) tenía un método directo, quizás demasiado directo: “ponerme el blush líquido directo en la piel… ahora lo pongo primero en la base de mi mano y con una brocha lo aplico”.
Stephie Ramírez, en cambio, venía del extremo opuesto: “le tenía terror al blush”. Con el tiempo se volvió parte fija de su rutina, “ahora es mi bff cuando lo uso, no tanto en las manzanas para dar volumen sino como transition blush para ayudar esculpir… y obvio toquesito sun-kissed en la nariz”. De aplicarlo sin filtro a dosificarlo con intención, el blush terminó por conquistarnos.
El highlighter que evitábamos por miedo al éxito
No todos los mistakes son de exceso. Algunos son de omisión. Pregúntale a Lena Wagner (Diseñadora): pasó años priorizando el acabado mate sobre cualquier otra cosa: “antes no le daba mucha importancia al highlighter y pensaba que entre más matte mejor”. Y, de repente, la gran revelación: “recientemente aprendí de lo mucho que puede mejorar un maquillaje balanceado y que tu cara se vea fresca e iluminada, claro, siempre usando las cantidades correctas de cada producto”.
Recuerden girlies, a veces el error no es hacer algo mal, es no animarse a hacerlo.
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