De Final Girl a Feral Girl: por qué el horror femenino nos obsesiona
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De Final Girl a Feral Girl: por qué el horror femenino nos obsesiona

A estas alturas de octubre ya estamos en mood scary movie, y por algo tantas de nuestras películas de terror favoritas tienen a una mujer al centro. Fun fact: en Hollywood, una protagonista mujer tiene más probabilidades de aparecer en una película de horror que en cualquier otro género, casi el doble que en un drama y diez veces más que en una de acción. El terror ha sido, por estructura, el género que más veces le ha dado el centro a una mujer.

Pero algo cambió en las de Halloween y, como diría Carrie Bradshaw, I couldn’t help but wonder… ¿la chica de la película de terror sigue siendo la que se esconde en un clóset esperando sobrevivir hasta los créditos? Hoy puede incendiar el lugar, comerse a alguien o sonreír frente a una hoguera, y a veces el monstruo está en su cuerpo, en su novio, en un embarazo o en sus ganas de verse perfecta. Welcome to girl horror.

Primero fue la “final girl”, te cuento la teoría

“What’s your favorite scary movie?”¿Te acuerdas de Sidney contestando el teléfono en Scream? ¿De Laurie escondida en el clóset con un gancho de ropa en Halloween? ¿De Ripley en ropa interior peleando contra el alien? Esa chica que llega viva al final tiene nombre técnico y todo.

En 1992, la académica Carol J. Clover se echó una cantidad indecente de slashers de los setenta y ochenta y le puso nombre a la última que queda viva: “final girl”. La descripción venía con reglas incluidas: no toma, no se acuesta con nadie y no se distrae, mientras sus amigos hacen todo lo contrario y toman pésimas decisiones. El premio por portarse bien era, básicamente, respirar.

Crédito: Midosmmar

En mi opinión… we girls don’t run, we bite

Fast forward algunas películas que amamos y ahí está la prueba de que la final girl se volvió feral. Carrie incendia el gimnasio (Carrie), Jennifer se come a sus compañeros (Jennifer’s Body), Dani sonríe frente a la hoguera (Midsommar), Pearl elimina a quien se interponga entre ella y el escenario (Pearl) y Justine descubre que le gusta la carne cruda y no piensa parar (Raw).

Por cierto, Jennifer’s Body (2009) fracasó en taquilla porque la campaña vendió a Megan Fox como fantasía masculina (sí, la de Transformers), cuando la película hablaba de amistad, violencia y deseo entre dos adolescentes. Tardó una década en leerse bien, y eso que su primera línea ya lo advertía: “Hell is a teenage girl”.

Ahora, nada de esto es nuevo ni tantito, aunque aquí el argumento cambia de carril. Que la chica muerda es reciente, pero el cine tiene toda una línea del tiempo sacando el miedo del cuerpo de una mujer. En Rosemary’s Baby (1968) hay un embarazo, un esposo perfecto, un médico atento y una mujer a la que nadie le cree. Ahí nadie muerde a nadie, el miedo viene puro del sometimiento. En Carrie (1976), y obvio en la serie nueva de Prime Video si ya la viste, la primera menstruación funciona como escena de origen de un monstruo, igual que en cualquier cómic de Marvel pero con sangre de verdad. Y en Alien (1979) hay gestación, un cuerpo invadido y una escena medio gore donde el parto abre un pecho de adentro hacia afuera (ew pero icónico).

Crédito: The Substance

“Beauty is pain” (literalmente)

En 1993, la académica Barbara Creed juntó todo esto bajo un concepto: “lo monstruoso-femenino”. La bruja, la poseída, la madre, la sangre, el útero. Son todas las maneras en las que el cine convirtió el cuerpo de mujer en algo que da miedo o asco.

Hoy ese miedo se mudó al espejo del baño. The Substance (2024) lleva la promesa de una versión “mejor” de ti hasta su conclusión más grotesca. Elisabeth Sparkle cumple cincuenta y la industria decide que ya no es suficientemente joven. Entonces ella se inyecta una sustancia que saca de su propio cuerpo a Sue, más joven y más firme. Obviamente sale fatal y, si ya la viste, sabes de qué hablo.

The Ugly Stepsister (2025) hace algo parecido con Cenicienta. Su protagonista es la hermanastra fea, que se somete a cirugías del siglo XIX (ya te imaginarás el horror) para caber en el zapato. Disciplina, before and afters, anti-aging, glow-ups y la promesa eterna de mejorarte: súbele unas cuantas rayitas al volumen y tienes una película de body horror. Suena demasiado familiar.

Crédito: The Ugly Stepsister

Ojo, el girl horror no siempre es feminista

Que una película ponga a una mujer al centro, convierta su experiencia en horror o hable de ira femenina no la vuelve feminista en automático. Midsommar, Black Swan y The Witch las dirigieron hombres, y una película puede estar obsesionada con el cuerpo femenino sin estar de su lado.

Mientras tanto, cada vez más mujeres están dirigiendo estas historias. Julia Ducournau hizo Raw, ganó la Palma de Oro con Titane (2021) y le agradeció al jurado “por dejar entrar a los monstruos”. La mexicana Michelle Garza Cervera filmó Huesera (2022), donde el mandato de la maternidad opera como horror corporal; ganó dos premios en Tribeca y hoy dirige en Hollywood. Coralie Fargeat hizo The Substance. Y Emilie Blichfeldt hizo con un cuento de princesas una cirugía y fluidos corporales con The Ugly Stepsister. En Sundance contó que creció queriendo ser Cenicienta y un día descubrió que era la hermanastra.

Cada una tiene su propia mirada, pero comparten una sospecha: ser mujer ya venía con estructura de película de terror. Un cuerpo que cambia solo, alguien vigilándolo todo el tiempo, una fecha de caducidad, el novio equivocado, la presión de ser mamá. Pick your poison.

Créditos: Huesera

De Final Girl a Feral Girl

Por si ya no te acuerdas, Internet tuvo su propia versión de esta rebelión. En 2022 declaramos el feral girl summer, que consistía en dejar de ser that girl (la de levantarse a las cinco, agua con limón y cada minuto optimizado) y salir con el makeup de ayer a las cuatro de la mañana, tipo Kate Moss en su época dorada. Era un chiste, pero también era medio una renuncia, y el cine llevaba rato fantaseando con lo mismo.

La final girl sigue regresando. Este año Jane Schoenbrun estrenó Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma (Teenage Sex and Death at Camp Miasma). Sí, ya sé, el título se escucha intensísimo. Trata de una directora obsesionada con la actriz que interpretó a la final girl de una franquicia slasher ochentera, y ganó la Queer Palm en Cannes. O sea que más de treinta años después de que Carol J. Clover la bautizara, seguimos volviendo a ella. Pero en 2026 lo “final” cambió: sobrevivir ya no es necesariamente ganar, porque a veces ganar es dejar de portarse bien.

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