¿Cómo se ve el amor de una madre? Para Simon Porte Jacquemus luce mediterráneo, rústico, ligero y bañado por el sol de la Provenza francesa. La marca, que hoy conocemos por su sensualidad minimalista, nació del estilo de Valérie Jacquemus. Esta mujer del sur de Francia le enseñó a su hijo que la verdadera elegancia es relajada, natural y muy personal.
Años después, ese recuerdo se transformaría en una de las casas de moda más influyentes de su generación. Jacquemus es, en esencia, una carta de amor abierta a su madre y, de alguna manera, también a todas las madres.

El momento que cambió la vida de Jacquemus para siempre
Simon Porte nació en 1990 en Mallemort, un pequeño pueblo entre Marsella y la Provenza. Creció en una familia de agricultores rodeado de campos y mercados rurales.
Su mamá tenía un estilo excéntrico y creativo: “se aparecía en las reuniones escolares con un conjunto fucsia o un vestido de los años treinta”, mencionó alguna vez. Cuando tenía siete años, hizo un vestido improvisado con cortinas de lino. Su mamá lo usó feliz. El diseñador dijo que verla llevar su diseño fue uno de los momentos más felices de su infancia.
A los 19 años, se mudó a París para estudiar moda. Un mes más tarde, su madre murió a los 42 años en un choque automovilístico. En el funeral le dijo a su abuela que volvería a París.
Esta vez tenía claro qué quería hacer. Su marca llevaría el apellido de soltera de su mamá y estaría dedicada a ella. “Murió a los 42 años. Me di cuenta de que todo puede acabar mañana. Me dije a mí mismo: tienes que vivir tu vida”.
Entender que todo puede cambiar en un instante transformó por completo la ambición de Simon. París dejó de ser un lugar intimidante y se convirtió en el escenario donde tenía que construir algo propio.
Dejó la escuela y empezó a trabajar en la boutique de Comme des Garçons, donde recibió el apoyo inesperado de Rei Kawakubo y Adrian Joffe. Con esa confianza —y con solo 20 años— decidió lanzar su propia marca.


Las mujeres detrás de Jacquemus
Dos años después de fundar su marca, Simon Porte Jacquemus llegó a la pasarela de Paris Fashion Week. Pero incluso mientras el mundo de la moda empezaba a descubrirlo, sus colecciones seguían profundamente conectadas con su infancia en Mallemort: los paisajes del sur de Francia, la vida rural y, sobre todo, las mujeres que marcaron su vida.
Todo seguía girando alrededor de su madre. “Era muy cálida, y también un poco infantil en su forma de vestir. Sin tener dinero, podía lucir muy especial y artística”, dijo alguna vez sobre Valérie Jacquemus. Esa mezcla entre naturalidad, sensualidad y nostalgia se convirtió en el ADN de la marca.
Con el paso de los años, sus colecciones se volvieron aún más personales. En Resort 2016, titulada Valérie, imaginó a la mujer que su mamá habría sido. Después llegó La Bombe (Fall/Winter 2017), una colección dedicada completamente a ella. “Creo que nunca vi a mi mamá más hermosa que en las tardes después de la playa… esa es la mujer de la que quería hablar esta temporada”, explicó el diseñador.
Aun así, incluso en medio del éxito internacional, Simon nunca dejó atrás sus orígenes. Para celebrar los 10 años de Jacquemus, presentó Le Coup de Soleil, un desfile en los campos de lavanda de Valensole, a pocos kilómetros de su casa de infancia. La colección reafirmaba que su universo creativo no nace en París, sino en la Provenza. Como dijo el propio diseñador: “Por favor, no me llamen parisino. Soy del sur de Francia”.
Después llegaría L’Année 97, una colección inspirada en 1997, el año en que, con solo siete años, Simon creó una falda para su madre. La propuesta funcionaba como una reflexión profundamente íntima sobre sus orígenes y su historia familiar. El momento más simbólico llegó cuando la supermodelo francesa Laetitia Casta apareció en pasarela usando una reinterpretación de aquella falda original.


La pieza más personal
Quince años después de lanzar una marca que nació del recuerdo de su madre, el diseñador finalmente creó una pieza que la honra de forma directa. En 2025 presentó la bolsa Valérie.
La campaña recreaba la vida cotidiana de su madre desde la mirada de un niño: verla maquillarse frente al espejo, caminar por la casa, esos pequeños momentos domésticos que terminan convirtiéndose en recuerdos eternos. “Gracias a mi mamá siempre he conservado mi mirada infantil. Sigo viendo la feminidad con asombro. Gracias por hacerme amar tanto a las mujeres”.

Hoy, la historia continúa con Liline
Si la historia de la marca empezó con mamá, hoy continúa con su abuela. En 2026, el diseñador nombró a Liline como la primera embajadora oficial de Jacquemus.
“Antes que nada, estaba ella. El ícono original. Antes de que existiera Jacquemus, ella ya era mi inspiración. Su fuerza, su elegancia, su autenticidad… ella moldeó mi forma de ver a las mujeres y mi forma de imaginar esta Maison”.
Detrás de cada desfile, cada campaña y cada bolsa, Jacquemus siempre ha sido una casa construida por el amor maternal.

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