Tal vez ya habías escuchado del ghee, ¿pero sabes por qué algunos lo llaman “oro líquido”?
Como fuente de vitaminas (A, D, E, K) y ácidos grasos esenciales (omega-3 y omega-6) puede ayudar a la salud intestinal y reducir la inflamación. Y es que muchos consideran que el ghee es más “saludable” que la mantequilla normal debido a su mejor retención de nutrientes y menor contenido de lactosa y caseína.
Además, no libera compuestos dañinos durante la cocción como otros aceites. Pero la mejor parte es que hay una forma de hacer tu propia mantequilla clarificada en casa (sí, tu nuevo hack favorito en la cocina… y hasta en tu skincare routine).

¿Qué es el ghee?
Básicamente, el ghee es mantequilla hervida a fuego lento y colada para eliminar el agua y los sólidos lácteos, dejando solo la grasa butírica pura (un ácido graso de cadena corta que favorece la salud intestinal y reduce la inflamación).
Se originó en la antigua India y se usa comúnmente en la cocina del sur de Asia y Medio Oriente desde épocas ancestrales. En la medicina ayurvédica tradicional, el ghee se considera un alimento curativo que nutre los tejidos.
En efecto, el ghee puede ser considerado mejor opción que la mantequilla normal justo por el proceso de clarificación, que elimina la lactosa, la caseína y el agua, dejando una forma concentrada de grasa y vitaminas liposolubles. Este proceso también resulta en un punto de humo más alto para cocinar y potencialmente en la formación de menos compuestos tóxicos al calentarlo. Además, este tipo de grasa dorada, perfecta para las personas intolerantes a la lactosa, tiene un rico sabor a nuez.
Beneficios de cocinar con ghee / mantequilla clarificada
El ghee ofrece varios beneficios para cocinar, desde su alto punto de humo, que permite cocinar a altas temperaturas sin quemarse hasta sus grasas saludables y vitaminas como A, D, E y K, que potencialmente favorecen la digestión, la inmunidad y la salud del corazón.
Alto punto de humo: el ghee tiene un punto de humo más alto en comparación con la mantequilla, lo que significa que puede soportar temperaturas de cocción más altas sin descomponerse ni quemarse. El alto punto de humo del ghee (250 °C o 485 °F) lo hace ideal para freír, saltear y asar, evitando la degradación de nutrientes esenciales que puede ocurrir a altas temperaturas con otros aceites.
Sí, tiene sabor a nuez: en comparación con la mantequilla normal, el proceso de clarificación del ghee le otorga un sabor más intenso que muchos describen como de nuez, lo que puede realzar el sabor de diversos platos.
Es rico en nutrientes: calentar lentamente la mantequilla para eliminar los sólidos lácteos (lactosa, caseína) y el agua a baja temperatura ayuda a conservar nutrientes esenciales. Esta grasa concentrada y las vitaminas liposolubles, como la A, la D, la E y la K, que originalmente estaban presentes en la mantequilla, se conservan en el ghee. Y, además, una vez que se obtiene el ghee, ya no se pierden aquellos componentes como la vitamina A, la vitamina E y los ácidos grasos omega-3, que podrían descomponerse o destruirse en la mantequilla si se calientan a temperaturas más altas.
Te puede ayudar a la digestión: el ghee contiene ácido butírico, un ácido graso de cadena corta que favorece la salud del tracto digestivo.
Menor contenido de lactosa y caseína: al estar clarificado, el ghee contiene niveles muy bajos de lactosa y caseína, lo que lo convierte en una buena opción para personas intolerantes o sensibles a los lácteos.
No necesitas refrigerarlo: el ghee se conserva a temperatura ambiente, lo que elimina la necesidad de refrigeración y facilita su uso.
Tiene menos compuestos tóxicos: algunos estudios sugieren que cocinar con ghee puede producir menos acrilamida, un compuesto tóxico, en comparación con cocinar con otros aceites.
Bottom line / beneficios para la salud en general: el ghee puede ayudar a una mejor digestión, una reducción de la inflamación e incluso una posible ayuda para bajar de peso gracias a su contenido de butirato y triglicéridos de cadena media (MCT).
¿Cómo hacer ghee en casa?
El ghee se elabora con mantequilla sin sal, generalmente de leche de vaca. El proceso implica derretir la mantequilla, cocer a fuego lento hasta que el agua se evapore y se separen los sólidos de la leche y, finalmente, colar los sólidos de la leche para obtener una grasa pura y transparente.
Receta
Ingredientes:
- 450 g de mantequilla sin sal (preferiblemente orgánica, de animales alimentados con pasto, si es posible)
Instrucciones:
- Derrite la mantequilla: córtala en trozos y ponla en una cacerola a fuego medio.
- Cocina a fuego lento: deja que la mantequilla se derrita y empiece a burbujear. Se formará espuma en la superficie: es el agua que se está evaporando.
- Vigila los sólidos de la leche: después de 10-15 minutos, verás que los sólidos de la leche se hunden y adquieren un color dorado. El líquido debe estar dorado y con un olor a nuez.
- Retira del fuego: una vez que los sólidos estén dorados, pero no quemados, retira del fuego.
- Cuela: vierte a través de un colador de malla fina, una estameña o un filtro de café en un frasco de vidrio limpio.
- Enfría y conserva: deja enfriar y conservar a temperatura ambiente o en el refrigerador. ¡El ghee dura meses sin echarse a perder!

¿Cómo usar el ghee?
¡El ghee es súper versátil! Puedes usarlo de muchas maneras. Es importante mencionar que sigue siendo una grasa saturada, por lo que la moderación es clave (no contiene lactosa pero ojo, comparado con la mantequilla normal, contiene más grasa y calorías).
- Úsalo para saltear, freír o asar como sustituto del aceite de cocina.
- Úntalo en tu pan (igual que la mantequilla).
- Añádelo al arroz, las lentejas, las sopas o las verduras para potenciar el sabor.
- En el café (sí, es el elemento secreto para bebidas a prueba de balas).
- En repostería, úsalo en lugar de mantequilla o aceite para un sabor más intenso. (Btw, ten en cuenta que la mantequilla normal es más dulce)
- En ayurveda y skincare, el ghee se usa para la piel seca o incluso como base en remedios naturales.
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