La guía que necesitas para descubrir Toronto (y enamorarte en tu visita)
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La guía que necesitas para descubrir Toronto (y enamorarte en tu visita)

Toronto me sorprendió (y se robó mi corazón) por varias razones, entre ellas una muy simple: nunca sentí que estuviera en un solo lugar. En pocos días pasé de recorrer museos a remar en el lago, andar en bicicleta, meterme prácticamente debajo de Niagara Falls, probar vinos, aprender a hacer pasta desde cero y terminar una noche viendo Shakespeare en medio del parque. Todo sin la sensación de estar corriendo de un destino a otro.

Por eso, no quiero recomendarte lugares aislados ni hacer la típica lista de “imperdibles”en Toronto, aunque sí que podría hacerla. Esta vez, quiero contarte sobre lo que incluyó mi itinerario, porque estuvo tan completo, variado y bien armado que realmente merece la pena ser replicado. Vas a tener horas para comer espectacular, otros para moverte, otros para salir de la ciudad y otros para desconectarte. Toronto tiene esa capacidad de darte muchísimas versiones del mismo viaje. Es enorme, cosmopolita y tiene restaurantes que por sí solos justificarían la visita, pero también hay lago, parques, islas, museos, barrios con muchísima personalidad y escapadas que cambian por completo el mood del día. Lo mejor es que puedes hacer un montón de cosas sin sentir que el viaje se vuelve una carrera.

Spoiler: al igual que yo, ¡te vas a querer mudar mañana!

¿Qué hacer en Toronto durante tu primera visita?

Dónde hospedarte: 1 Hotel Toronto

Nuestra base fue 1 Hotel Toronto, en King West, y honestamente hizo muchísimo sentido para un viaje como este. El hotel tiene esa estética que inmediatamente vas a querer fotografiar: madera, plantas, materiales naturales y muchísima luz. La sostenibilidad no está puesta como decoración, forma parte de todo el concepto del lugar. El hotel trabaja con materiales recuperados, madera certificada, arte local y una filosofía muy vinculada con la naturaleza canadiense. Además, su ubicación hizo muy sencillo movernos a prácticamente todos los puntos de la ciudad. Y después de días de caminata, remo o bicicleta, regresar a un hotel bonito donde realmente quieres pasar tiempo se agradece muchísimo. El plus: todo el personal es increíblemente amable y aprendimos que el café americano, aquí lo tienes que pedir como “Canadiano”.

Actividades que merecen estar en tu bucketlist de Toronto

AIRE Ancient Baths

Este lugar es perfecto para regalarte unas horas de desconexión y relajación total, AIRE Ancient Baths combina un circuito de piscinas a distintas temperaturas, vapor y baños de sal en un espacio de absoluto silencio. El recorrido está diseñado para alternar sensaciones y soltar toda la tensión acumulada. Dale una oportunidad porque te garantizo que vas a salir renovado y con ganas de seguir recorriendo cada rincón de la ciudad.

Art Gallery of Ontario

La Art Gallery of Ontario (AGO) merece varias horas, incluso si normalmente no eres de pasar medio día en un museo. El edificio ya es parte de la experiencia y dentro encuentras una mezcla muy amplia de arte canadiense, internacional y contemporáneo. Es un gran punto para entender otra cara de Toronto: la más cultural, creativa y visual.

Evergreen Brick Works

Toronto hace algo especialmente bien: meter naturaleza dentro de la ciudad sin que se sienta artificial y este lugar es un gran ejemplo. Lo que antes fue una fábrica de ladrillos hoy reúne senderos, jardines, espacios comunitarios y proyectos de sostenibilidad. En pocos minutos pasas del tráfico y los edificios a caminar rodeada de vegetación.

Observar la ciudad desde el agua

Por favor, no te vayas sin ver la ciudad desde el lago Ontario. Puedes hacerlo en canoa, kayak o en algún ferry, pero incluir al menos una experiencia sobre el agua cambia por completo tu perspectiva. Desde ahí entiendes mucho mejor la ciudad y vas a tener una postal del skyline como ninguna otra. Alrededor tienes islas, vegetación y es probablemente una de las imágenes que nunca vas a olvidar de este destino.

High Park

No se trata solo de “un parque bonito”. Vale la pena incluirlo porque te muestra cómo los locales disfrutan la ciudad. Nosotros fuimos para ver Twelfth Night de Shakespeare con picnic incluido y terminó siendo uno de los planes más especiales del viaje: caminar por el parque, sentarnos al aire libre y ver teatro mientras bajaba el sol. Un plan muy fuera de lo común que termina en risas, aplausos y con una gran sensación de pertenencia.

Crédito: InStyle México

Un tour en bicicleta

Toronto se presta muchísimo para recorrerla en bici, especialmente por zonas cercanas al waterfront y distintos barrios del centro. Hacer un bike tour (la recomendación es @pedaltoronto con Nancy) es una de las formas más divertidas de entender cómo se conectan las distintas zonas. Además, descubres calles, edificios y rincones que probablemente nunca aparecerían en una ruta clásica de turista.

Distillery District

Seguro ya sabes que es uno de los lugares más conocidos de Toronto, tienes razón y justo por eso es de los que realmente vale la pena visitar pues conserva sus edificios industriales de ladrillo y los mezcla con restaurantes, galerías, tiendas, diseño y cafés. Mi recomendación sería no tratarlo como un punto para “ir, tomar foto y salir”: camina sin demasiada prisa y entra a los lugares que te llamen la atención. Vas a encontrar muchas concept stores increíbles y es un gran lugar para comprar souvenirs originales y bien pensados.

Tomar una clase de cocina

Pero no en cualquier lugar. Dentro del Museum Of Contemporary Art está Forno Cultura, un rinconcito que apapacha con ingredientes frescos y de calidad. Aquí, hicimos pasta desde cero, preparamos salsa y después nos sentamos a comer lo que habíamos cocinado. Es el tipo de actividad que quizá no aparece inmediatamente en una lista de “qué hacer en Toronto”, pero precisamente por eso deberías incluirla, sobre todo si estás buscando experiencias mucho más personales, íntimas y relajadas dentro de tu visita.

Niagara Falls: la escapada desde Toronto

Crédito: InStyle México

Si estás en Toronto varios días, dedicar uno a Niagara Falls vale completamente la pena. Está lo suficientemente cerca como para hacer la escapada en el día, pero el cambio de escenario es enorme. Pasas del ritmo de la ciudad a encontrarte frente a una de esas imágenes que has visto mil veces y que, en persona, es aún más impresionante. Lo mejor es no reducir la visita a la clásica foto frente a las cataratas. Hay opciones que te permiten entender mucho mejor su escala, su fuerza y todo el paisaje que las rodea, y hacen que el día se sienta mucho más completo que una simple ida y vuelta:

Niagara Takes Flight

Es una experiencia inmersiva que simula un vuelo sobre el corredor del Niagara River. Puede parecer algo complementario, pero funciona muy bien antes de acercarte a las cataratas porque te permite entender la escala del paisaje, el recorrido del río y toda la zona desde otra perspectiva.

Journey Behind the Falls

Bajas por túneles situados detrás de Horseshoe Falls hasta llegar a distintos puntos de observación muy cerca de la caída del agua. Aquí ya no solamente estás “viendo Niagara”: escuchas el estruendo, sientes la vibración y entiendes muchísimo mejor la potencia de las cataratas. Te dan poncho, pero lleva zapatos cómodos y asume que sí te vas a mojar.

Niagara-on-the-Lake

Antes de regresar a Toronto, extiende la visita hacia Niagara-on-the-Lake. No dejes de visitar Southbrook Organic Vineyards y después Stone Eagle Winery, donde puedes hacer una cata de vino y comer espectacular. La zona tiene una vibra completamente distinta a Niagara Falls: más tranquila, verde, elegante y perfecta para pasar unas horas entre viñedos.

Dónde comer en Toronto

Richmond Station

Es una gran introducción a la gastronomía de Toronto. Su propuesta está enfocada en ingredientes locales y de temporada, y tiene ese equilibrio perfecto entre comida muy bien hecha y un ambiente cero intimidante.

Sunnys Chinese

Para una cena con más energía, será de tus favoritos. La comida está pensada para compartir, los drinks son buenísimos y el lugar tiene una vibra mucho más cool que solemne. Aquí la comida y el ambiente pesan exactamente lo mismo.

Koh Lipe Thai Kitchen

Aprovecha que estás en una ciudad donde la diversidad cultural también se entiende comiendo. Y este es un gran ejemplo. La mejor estrategia aquí es ir con hambre, pedir varios platos al centro y compartir todo. La ciudad reúne más de 200 comunidades culturales, algo que naturalmente se refleja en su escena gastronómica, artística y cultural.

The Dorset

Si quieres una cena un poco más tranquila y arreglada, es una buena opción. Tiene una propuesta de inspiración británica contemporánea y funciona especialmente bien para una noche en la que quieres comer bien sin convertir la cena en un evento excesivamente formal.

Eataly

En Distillery District, funciona perfecto para una comida más relajada. Puedes sentarte a comer, comprar algo rápido o simplemente parar por café y seguir recorriendo la zona. Y si vas solo a pasear, no salgas de ahí sin su croissant de Tiramisú.

Extras que pueden hacer todavía mejor tu viaje

-Lleva zapatos realmente cómodos porque vas a terminar sumando muchos más pasos de los que imaginabas y Toronto es una ciudad que se disfruta mucho caminando.

-Aunque no hagas kayak, canoa o un boat tour, acércate al lago Ontario. La relación entre Toronto y el agua es una parte importante de la experiencia de la ciudad y ayuda a entender por qué se siente tan diferente dependiendo de la zona.

-Aunque hay suficientes cosas para mantenerte ocupada todo el viaje, parte del encanto está también en sentarte a tomar café, caminar por un barrio o pasar más tiempo del previsto en un museo.

-Deja espacio para improvisar porque estarás en un lugar donde siempre aparece algo entre un plan y otro: una tienda, un café, una galería, un parque o una zona que te dan ganas de explorar un rato más.

Estoy segura de que la ciudad te va a ir dando razones para querer quedarte un día más.

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