Vi Obsession y esto es lo que me enseñó sobre el dating moderno
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Vi Obsession y esto es lo que me enseñó sobre el dating moderno

Entre situationships, ghosting y una generación que parece tenerle más miedo a la vulnerabilidad que a los fantasmas, era cuestión de tiempo para que una película de terror hablará sobre el estado actual del romance. Y curiosamente, Obsession lo hace mejor que muchas comedias románticas.

La nueva película de Curry Barker, un creador de contenido de apenas 25 años, se ha convertido en uno de los fenómenos sorpresa del año. Con un presupuesto de aproximadamente 750 mil dólares, la peli se ha convertido en uno de los fenómenos sorpresa del año.

La película sigue a Bear, un joven enamorado de su amiga de la infancia, Nikki, que utiliza un objeto sobrenatural llamado One Wish Willow para pedir que ella se enamore de él. El deseo funciona… pero también desencadena una obsesión aterradora que rápidamente se sale de control. Y aunque sí, estamos hablando de una película de terror con escenas que dejaron al cine entero gritando, Obsession también funciona como una inesperada reflexión sobre el amor, las relaciones y algunas de las dinámicas más tóxicas del dating actual.

Estas son algunas de las lecciones que me dejó. *Spoilers, obvio*

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Lo que Obsession nos enseña sobre el amor 

Ojo con los “nice guys”

Todas hemos conocido a ese típico ‘nice guy’, y Bear es la definición perfecta de uno.

Desde mucho antes de pedir su deseo sobrenatural, Bear ya está atrapado en una versión idealizada de Nikki. No está enamorado de quién es ella realmente, sino de la fantasía que ha construido en su cabeza. Y en lugar de arriesgarse a ser vulnerable, expresar lo que siente y aceptar un posible rechazo, busca un atajo para conseguir exactamente lo que quiere.

La película explora una idea que muchos hombres han llegado a normalizar: que, por ser un ‘buen tipo’, merecen automáticamente amor o una oportunidad. Bear parece inofensivo, pero constantemente prioriza sus deseos sobre la libertad de Nikki y su capacidad de elegir.

Por eso, el verdadero monstruo de Obsession es ese hombre promedio que cree que su bondad debería darle acceso al tiempo, al cariño o incluso al cuerpo de una mujer.

Y algo que me parece importante mencionar, es que he visto mucho debate en redes diciendo que todo salió mal porque Bear simplemente “formuló mal” el deseo. Pero el problema nunca fue cómo lo pidió, sino que lo pidió en primer lugar. Porque si de verdad quieres a alguien, ¿por qué querrías quitarle la posibilidad de elegir? 

La versión “correcta” del deseo nunca fue encontrar las palabras perfectas. Era entender que el amor no debería forzarse. De hecho, un verdadero nice guy jamás pediría algo así.

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El amor no debería hacerte perderte a ti misma

Después de que Bear pide el deseo, conocemos una versión “maldita” de Nikki que prácticamente deja de existir como persona independiente. Toda su vida comienza a girar alrededor de Bear y aunque Obsession lleva esta idea al extremo, también toca una verdad incómoda sobre las relaciones y la codependencia.

Hay momentos que hicieron reír al cine entero, como cuando Nikki entra en crisis porque Bear menciona que tendrá una boys night o cuando hace berrinche para buscar su validación. Y sí, es fácil reírse o pensar: “mi amiga es así” o incluso “yo he sido así”. Pero la película también nos recuerda que no hay nada romántico en perderte a ti misma dentro de tu relación.

Si una relación te hace sentir que tienes que abandonar las cosas que amas, cambiar quién eres para que te quieran o vivir con celos e inseguridades constantes, eso no es amor. Una relación sana no debería convertirse en una amenaza cada vez que tu pareja sale con sus amigos. Tampoco debería hacerte sentir que compites con otras personas por su atención o que tu felicidad depende completamente de su validación.

Y sí, lo diremos: si te identificas demasiado con la forma en que Nikki actúa durante gran parte de la película… amiga, date cuenta.

Porque la Nikki “maldita” es, en realidad, una representación de todo lo que no deberías sentir en una relación sana. El amor de verdad no te hace más pequeña. No te borra. No te convierte en una versión insegura y ansiosa de ti misma. Al contrario: te permite seguir siendo tú. La mejor versión de ti. 

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Romance no es lo mismo que amor

Uno de mis momentos favoritos de Obsession es cuando Nikki corrige a Bear al hablar del libro que está escribiendo. No es una novela romántica, le dice, sino una historia de amor. Parece insignificante, pero en realidad resume gran parte del mensaje de la película.

Bear está obsesionado con la idea de un romance con Nikki, pero no está dispuesto a asumir la parte difícil del amor real que es ser vulnerable, expresar lo que siente y aceptar que la otra persona podría no sentir lo mismo.

Y ahí está la diferencia entre romance y amor. Porque Bear no ama la libertad de Nikki ni su capacidad de elegir. Querer ser amado no es lo mismo que saber amar a alguien. Porque el amor real no se trata de poseer a una persona, sino de respetar su libertad, incluso cuando eso significa que podría no elegirte.

La película nos recuerda que una verdadera historia de amor también incluye rechazo, requiere que dos personas se elijan libremente, una y otra vez. Al quitarle a Nikki la posibilidad de decidir por sí misma, Bear destruye precisamente eso que hacía valiosa una posible relación entre ellos.  Cuando eliminas la capacidad de elección de alguien, ya no estás construyendo una historia de amor. Estás construyendo una obsesión.

Obsession mensaje de la película

Seamos más vulnerables

Si algo nos ha enseñado el dating moderno es que, aparentemente, gana quien demuestra que le importa menos. Que si el ghosting, que si las situationships, que si las listas interminables de estándares imposibles y las relaciones parasociales, hemos convertido la vulnerabilidad en algo que parece dar miedo. Y Obsession tiene mucho que decir sobre eso.

Debajo de toda su premisa sobrenatural, la película funciona como una crítica a una generación aterrada por el rechazo. Bear no recurre a la magia porque sea incapaz de amar; lo hace porque es incapaz de enfrentar la posibilidad de que Nikki no lo elija.

La película plantea que la soledad y la inseguridad pueden llegar a distorsionar nuestra forma de relacionarnos con los demás. Cuando buscamos que otra persona cure nuestros vacíos, dejamos de verla como un ser humano completo y empezamos a verla como una solución.

Al final, la película es una tragedia sobre todo lo que ocurre cuando evitamos la comunicación honesta. Porque el amor real requiere vulnerabilidad. Requiere decir lo que sientes sin garantías de que serás correspondido. Pero esa posibilidad de rechazo no es un defecto del amor. Es parte de él.

Así que, quizá la verdadera lección de Obsession es bastante simple: deja de intentar controlar el resultado. Dile a la persona que te gusta que te gusta. Toma el riesgo. Porque una conversación incómoda siempre será mejor que construir una fantasía en tu cabeza.

Obsession final explicado

El verdadero monstruo de Obsession

Al final, Obsession no trata sobre magia ni deseos que salen mal. Trata sobre lo que ocurre cuando confundimos amor con control, cuando esperamos que otra persona resuelva nuestras inseguridades y cuando el miedo al rechazo nos lleva a construir fantasías en lugar de conexiones reales. Y quizá esa sea la razón por la que está resonando, detrás de todo el terror, hay una conversación muy real sobre cómo amamos hoy en día.

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