La temporada 3 de Euphoria arruinó a Nate Jacobs
Entretenimiento

La temporada 3 de Euphoria arruinó a Nate Jacobs

Entre todos los cambios que llegaron con la temporada 3 de Euphoria, como la ausencia de la música de Labrinth, el giro estético, la cinematografía más fría y ese plot que pasó de drama adolescente a thriller caótico, hay uno que está dando más de qué hablar que cualquier otro: Nate Jacobs ya no es Nate Jacobs.

El personaje que durante dos temporadas fue el villano más inquietante de East Highland hoy se siente… domesticado. Y no, no en un arco de redención bien construido, sino más bien como si alguien le hubiera bajado el volumen a su personalidad de golpe. En redes ya están diciendo que “lo lobotomizaron”.

El Nate que llegamos a conocer (y temer)

En las primeras temporadas, Nate Jacobs era muchas cosas, pero sobre todo era imposible de ignorar. Violento, manipulador, controlador. Capaz de estrangular a Maddy, incriminar a alguien inocente o jugar con una pistola como si fuera cualquier cosa. Era aterrador, sí, pero también uno de los personajes más complejos de la serie.

Nate funcionaba como una exploración incómoda pero muy real de la masculinidad tóxica, el trauma reprimido y el poder. Todo lo que hacía venía de un lugar oscuro: su relación con su papá, su conflicto interno con su identidad, su necesidad constante de controlar todo a su alrededor. Era un monstruo pero interesante.

Y luego… ¿qué le hicieron?

Fast forward a la temporada 3 y lo que vemos es casi otro personaje. Un Nate que parece más preocupado por mantener la paz con Cassie que por dominar cualquier situación. Un Nate que se deja manipular. Que tolera cosas que antes jamás habría dejado pasar.

Como cuando Cassie anunció que quería abrir un OnlyFans para financiar un presupuesto ridículo de flores para su boda. El Nate de antes habría explotado. El de ahora… solo dice “baby, quiero darte todo lo que quieres”.

Perdón, ¿qué?

Y ni hablemos de la boda. Cassie lo humilla, le pega en la cabeza con un corcho y él… ¿Se disculpa? ¿Nate Jacobs pidiendo perdón? ¿El mismo que destruía psicológicamente a cualquiera que se le pusiera enfrente? No cuadra.

El problema no es que Nate cambie. Los personajes deben evolucionar. El problema es que aquí no vemos el proceso: no sabemos qué pasó en esos cinco años de time jump entre temporadas para que Nate haya cambiado mágicamente. Solo vemos el resultado y no tiene sentido.

Un arco de redención… o un downgrade

Claro que queríamos ver a Nate cambiar. Verlo enfrentar las consecuencias de sus acciones. Pero ahí está la clave: queríamos verlo. Un arco de redención tiene que desarrollarse frente a nuestros ojos; si no, se siente como lazy writing.

La última vez que vimos a Nate, estaba amenazando a Maddy con una pistola. Y ahora lo vemos convertido en un estereotipo aburrido de esposo suburbano que toma malas decisiones financieras… algo que él Nate calculador que conocemos jamás haría.

Al suavizar a Nate, la serie perdió uno de sus motores principales. Porque sí, era tóxico, pero también era lo que mantenía el riesgo en pantalla. Sin ese edge, todo se siente más plano.

Entonces, ¿por qué pasó esto?

Jacob Elordi habló en el podcast The Awardist de Entertainment Weekly sobre lo caótica que fue la filmación de esta temporada: “Normalmente me gusta obsesionarme con lo que estoy haciendo, entender cada elemento y tener tiempo para construir el personaje… y no lo tuve”. También admitió que no contaba con guiones completos y que, en muchos momentos, estaba construyendo a Nate sobre la marcha: “Solo podía ir día a día, hacer lo que me daban y tratar de armar algo con lo que tenía”.

Además, Jacob Elordi ya no es solo Nate Jacobs. Hoy es un actor de prestigio, un leading man en ascenso. Y no sería raro que él o su equipo quisieran alejarlo del arquetipo de villano tóxico para no encasillarlo.

O tal vez, simplemente, el corazón de Jacob Elordi ya no está en la serie. Porque Zendaya, por ejemplo, también tiene una agenda imposible y, aún así, logró regresar a Rue con toda la intensidad emocional que la define.

No es que queramos romantizar al Nate de antes. Era terrible, pero era clave. Euphoria nunca fue sobre personajes “buenos”, sino sobre personajes reales, complicados e incómodos. Y Nate era justo eso. Así que sí: necesitamos que Nate Jacobs regrese. No igual, pero sí coherente. Porque sin Nate siendo Nate… Euphoria simplemente no es lo mismo.

Explora más en: Instyle.mx