Famesick, el nuevo libro de Lena Dunham, es ese chismecito que no sabíamos que necesitábamos, pero que estamos saboreando. La creadora de Girls regresa a sus años más caóticos (aka los 2010s) con una perspectiva mucho más honesta, incómoda y, por momentos, brutal. No intenta justificarse ni quedar bien; más bien, parece estar tratando de entender quién fue en ese momento y por qué tomó ciertas decisiones.
Y sí, eso incluye relaciones messy, inseguridades, momentos incómodos en Hollywood y confesiones que nadie esperaba que dijera en voz alta. Vas a querer leerlo con un té… o con tus amigas para comentarlo en tiempo real.
Sí, habló de su relación con Jack Antonoff
Si pensabas que la relación entre Lena y Jack Antonoff era una de esas historias indie-cool que simplemente “no funcionaron”, Famesick cambia completamente esa narrativa.
Lena describe una relación que, hacia el final, ya no tenía mucho sentido pero que ninguno de los dos se atrevía a terminar. De hecho, lo pone en palabras bastante claras: “Mirando atrás, cuesta entender por qué dos personas con opciones aparentemente infinitas… no rompieron sin más.”
Y luego lo lleva aún más lejos con una comparación muy específica (y muy Lena): “Nos comportábamos como si tuviéramos seis hijos en edad escolar y corrieramos el riesgo de perder su custodia si poníamos fin a la relación.”
O sea, dramatiqueo emocional nivel máximo. Pero lo más fuerte viene después: confiesa que lo engañó antes de que terminaran. Y en lugar de contarlo desde el escándalo, lo explica desde su propia lógica (cuestionable, pero honesta):
“Intenté calmar mi pánico diciéndome a mí mismo que por fin estaba en casa, que todo había sido una pesadilla… Me había recuperado.” Es incómodo de leer, pero justo ahí está lo interesante: no hay narrativa perfecta, solo emociones messy.

¿Hizo referencia a Lorde?
Entre todas las confesiones, hay una que se siente como mini misterio: Lena menciona a una joven estrella del pop con la que Antonoff trabajaba muy de cerca durante su relación.
Nunca dice su nombre, pero describe una dinámica… incómoda. Ella se sentía fuera de lugar, ignorada, casi como si sobrara en la habitación.
Hay una escena en particular donde habla de cómo percibía la conexión entre ellos y cómo eso la hacía cuestionarse todo. Y sí, el internet ya empezó con teorías (porque obviamente).
Pero más allá del who is she, lo interesante es el sentimiento: esa inseguridad silenciosa que aparece cuando sientes que ya no encajas en tu propia relación. Y eso… es demasiado relatable.

Taylor Swift fue básicamente el soundtrack emocional del libro
Si eres Swiftie, este detalle te va a encantar: Taylor Swift está presente en todo el proceso creativo del libro.
Lena cuenta que escribía escuchando su música nonstop, especialmente Evermore. Y lo dice sin pena: “Mis músicos favoritos son mi marido y Taylor Swift, y me encanta escucharla.”
Pero no es solo fangirl moment. También explica por qué su música fue tan importante para escribir: “La forma en que era capaz de contar esas historias tan completas… me inspiró de verdad.”
Y honestly, se nota. El libro tiene ese vibe de historias emocionales, detalladas y medio nostálgicas… tipo canción de Taylor a las 2am.

Lo de Adam Driver…
La relación profesional (y emocional) con Adam Driver durante Girls también tiene su capítulo.
Lena describe una conexión creativa muy fuerte, pero también complicada de manejar fuera de cámara. Lo resume perfecto cuando dice que era casi como tener dos relaciones distintas: “Era casi como si tuviéramos dos relaciones diferentes… una que se desarrollaba en nuestras escenas y otra en la vida real.”
También habla de momentos más tensos, incluyendo uno donde él, frustrado, lanzó una silla contra la pared.
Pero lo interesante es que no lo pinta como villano. Al contrario, reconoce lo complejo que era todo en ese momento: “Tenía dos objetivos en mente: el programa y convertirse en una gran estrella de cine.”

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