Seamos sinceras, llega una etapa de la vida, en la que te das cuenta de que tu piel ya no coopera igual que cuando tenías 20 años.
Hay días que duermes ocho horas y aun así te ves cansada. La marca de un granito tarda más en desaparecer, el glow natural aparece cada vez menos y esa textura dewy de antes ya no es tan automática.
No es que tu skincare haya dejado de funcionar. Simplemente, después de los 30 la producción de colágeno empieza a disminuir y el proceso natural de renovación celular se vuelve más lento. Y aunque amo mis sueros, mis péptidos y todas esas fórmulas que prometen una piel espectacular, también sé que llega un punto en el que necesitas un poquito de ayuda extra. Por eso cuando escuché hablar del Resurfacing con Endolyse decidí probarlo.
¿Qué es el Resurfacing con Endolyse?

El tratamiento sonaba bastante bien: mejorar la textura de la piel, recuperar luminosidad, estimular colágeno y ayudar a difuminar líneas finas, manchas y marcas de acné sin recurrir a procedimientos invasivos o dolorosos. Lo que terminó por convencerme fue que este tratamiento no busca cambiar tus facciones ni transformarte en otra persona. La idea es mucho más interesante: ayudarte a tener mejor piel.
Este tratamiento láser está diseñado para estimular la regeneración de la piel desde capas más profundas. Utiliza energía térmica controlada para activar la producción natural de colágeno y elastina, dos proteínas clave para mantener la piel firme, luminosa y uniforme. Traducido al español: le da a tu piel un empujoncito para que vuelva a portarse como cuando era más joven.
Por eso suele recomendarse para mejorar textura, suavizar líneas finas, minimizar marcas de acné, afinar poros, mejorar la apariencia de manchas y devolver luminosidad cuando la piel empieza a verse apagada o cansada.
Algo que me gusto es que los resultados no dependen únicamente de lo que sucede durante la sesión. De hecho, gran parte del trabajo ocurre después. El láser genera un estímulo que activa los mecanismos naturales de reparación de la piel, por lo que el colágeno continúa produciéndose durante las semanas posteriores al tratamiento, 21 días para ser exactos, que es el ciclo de renovación del colágeno en la piel. Y justo por eso los resultados suelen verse mejor conforme va pasando el tiempo.


Mi experiencia durante la sesión
Antes de empezar me realizaron una valoración para entender qué necesitaba mi piel. Ya que no es un tratamiento genérico, debe ajustarse según las necesidades de cada persona.
Durante la sesión sentí una sensación de calor controlado y pequeños piquetitos en algunas áreas, pero nada muy doloroso o que no se pueda soportar. El procedimiento fue relativamente rápido (menos de 1 hora). Al terminar mi piel quedó ligeramente roja, algo completamente normal después de un tratamiento de este tipo. Las primeras horas la sensación era parecida a una quemadura solar leve: calor, y un poco de sensibilidad, todo disminuyó con el paso de las horas. Al ser mínimamente invasivo no es necesario estar en reposo, solo es importante complementar con una buena rutina de skincare y evitar el sol. Al día siguiente pude maquillarme y hacer mi vida normal.
¿Cuándo empecé a ver resultados?
En mi caso, los primeros cambios empezaron a notarse durante la primera semana. La piel se veía más glowy, más uniforme y con una textura más lisa. Sin embargo, los resultados más importantes son los que aparecen después. No es el tipo de tratamiento que te deja espectacular por dos días y luego desaparece; la idea es que la piel siga mejorando conforme pasa el tiempo.
De hecho, me agendaron una segunda sesión un mes después para potenciar los resultados y seguir estimulando la regeneración de la piel.
Lo que más me gusto:
La textura mejora. Mi piel se siente más lisa y el makeup se aplica de forma mucho más uniforme. Este es probablemente el cambio que noté más rápido.
El glow se ve diferente. No es el brillo inmediato que deja un facial hidratante. Es más bien una luminosidad que hace que la piel se vea descansada, fresca y saludable incluso cuando no uso maquillaje.
El tono se ve más uniforme. Conforme pasaron los días empecé a notar que algunas marcas y manchas se veían menos.
¿Para quién lo recomendaría?
Especialmente si sientes que tu piel perdió luminosidad, notas cambios en la textura, tienes marcas de acné, arrugas finas o simplemente quieres estimular colágeno de una forma más profunda que la que puede darte una rutina de skincare.
No sustituye una buena crema, un sérum o el protector solar diario, pero sí puede ayudarte a llevar los resultados a un nivel que muchas veces los productos por sí solos no consiguen alcanzar.
¿Vale la pena? Sí, sobre todo si quieres prevenir y cuidar tu piel para el futuro, definitivamente es un tratamiento que vale la pena tener en el radar.
Como todo tratamiento estético lo más importante es ir con un especialista y preguntar todas tus dudas o miedos (aunque parezcan tontas).Yo me realicé el tratamiento en KIOO Medical & Beauty Center, donde hicieron una valoración personalizada para entender las necesidades de mi piel y diseñar el protocolo adecuado. La clínica cuenta con distintos tratamientos enfocados en rejuvenecimiento, calidad de piel y medicina estética, por lo que la experiencia fue buenísima y 100% recomendable.
Instagram: @kioomedicalbeauty

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