Hay días en los que el cepillo parece tener más pelo del normal y, claro, la primera reacción suele ser: “¡Se me está cayendo el pelo!”. Pero la realidad es que no siempre se trata de caída. En muchos casos, lo que está ocurriendo es algo distinto: el pelo comienza a adelgazarse, pierde densidad o se vuelve más fino con el tiempo. Y aunque ambos problemas pueden parecer lo mismo frente al espejo, en realidad no lo son.
Entender la diferencia es clave, sobre todo porque cada situación tiene causas y soluciones diferentes. Mientras que la caída del pelo suele implicar una pérdida más evidente (como mechones que se quedan en la almohada o en la regadera), el adelgazamiento puede ser más sutil: menos volumen, una raya que se ve más amplia o una coleta que ya no se siente igual de abundante.
La buena noticia es que tu pelo siempre deja señales. Solo hay que aprender a identificarlas. Cambios en la textura o zonas donde se ve menos denso pueden ser pistas que te ayuden a entender qué está pasando realmente.
Caída vs. adelgazamiento
De acuerdo con la doctora Alisa Vitti, experta en nutrición y salud hormonal femenina, la caída del pelo puede resultar abrumadora, sobre todo cuando se mete todo en la misma categoría. Según explica, ahí es donde suele comenzar gran parte de la confusión.
“La caída del pelo es un proceso normal en el que perdemos hasta 100 al día”, explica. “El adelgazamiento capilar es una disminución persistente de la densidad de la raíz y del volumen general del pelo”.
Diferenciar entre ambos es especialmente importante en el caso de las mujeres.
“Lo primero no es motivo de preocupación”, dice Alisa. “Pero el adelgazamiento del pelo puede ser un indicio de desregulación hormonal, deficiencia de micronutrientes o ambas cosas”.
En otras palabras, perder algo de pelo cada día no significa necesariamente que exista un problema. Sin embargo, si el pelo empieza a crecer con menor densidad o se vuelve visiblemente más fino, podría ser una señal de que el cuerpo está enviando ciertos avisos que vale la pena atender.
La caída del pelo suele aparecer meses después
¿Alguna vez te has preguntado qué lo puede estar provocando? La respuesta, en muchos casos, no es algo reciente. Aunque pueda parecer sorprendente, la caída del pelo suele aparecer varios meses después de haber pasado por un episodio de estrés, una enfermedad o incluso un cambio hormonal. Esto ocurre porque el cuerpo funciona con una especie de “retraso” en sus respuestas.
“Cuando el cuerpo experimenta estrés extremo o una enfermedad, redirige la energía a funciones esenciales. Esto hace que hasta el 70% del pelo en crecimiento entre en la fase de reposo. Permanece en el cuero cabelludo durante aproximadamente tres meses antes de caerse. Debido a este retraso, las mujeres no lo relacionan con la situación original y piensan que algo nuevo está provocando su caída”.
El estrés y las hormonas afectan la salud de tu pelo
Aunque no siempre lo notemos, el estrés no solo afecta a nivel mental. También puede reflejarse en distintas partes del cuerpo, incluido el cuero cabelludo.
“El estrés crónico y la ansiedad generan inflamación, lo que puede afectar negativamente la función tiroidea y la función ovárica, reduciendo la producción de estrógeno y progesterona”, explica Alisa.
De hecho, diversas investigaciones han demostrado que los cambios hormonales pueden influir de forma importante en la salud capilar de las mujeres, relacionándose con problemas como la comezón en el cuero cabelludo o la caída de pelo.
Señales de que tu cuerpo necesita más apoyo
Entonces, ¿cómo saber cuándo la caída del pelo merece más atención? De acuerdo con lo que explica la experta, lo más importante es fijarse en los patrones y no en episodios aislados.
“Cuando la caída diaria normal del pelo se vuelve excesiva, se observa que la raya se ensancha o que el este mismo no crece a un ritmo normal, estas son señales de tu cuerpo (biorretroalimentación) que indican que podrías necesitar un soporte más profundo.
“El pelo, la piel y las uñas no existen de forma aislada. Se desarrollan mejor en un ecosistema rico en nutrientes y con un equilibrio hormonal adecuado”.
“Si los cambios en el pelo se deben a una enfermedad, una cirugía, una restricción calórica prolongada, sangrado abundante o frecuente, problemas de tiroides, cambios posparto o la perimenopausia, los tratamientos tópicos por sí solos no suelen ser suficientes. La solución debe provenir de cambios en la dieta y el estilo de vida que aborden las causas subyacentes”, afirma.
No eres tú, es algo natural
Si hay algo que Alisa quiere dejar claro, es que la caída del pelo no debe verse como un fracaso personal.
“La mayoría de los síntomas que experimenta el cuerpo se deben a una desregulación de nuestros sistemas biológicos internos a lo largo del tiempo. El pelo es simplemente una forma en que tu cuerpo te comunica que algo necesita atención. Como es algo que podemos ver, puede ayudarte a realizar cambios esenciales en tu dieta, suplementos y estilo de vida que beneficien la apariencia y la salud de tu pelo, así como la de todo tu cuerpo”.
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