Quedar atrapado dentro de una ballena, con una hora de oxígeno y prácticamente ninguna posibilidad de escapar, suena como una de esas pesadillas de las que despertaríamos gritando. Pero ¿qué pasaría si te dijéramos que algo así podría suceder en la vida real? Esa es precisamente la aterradora premisa de Whalefall, la nueva película protagonizada por Austin Abrams y Josh Brolin que nos está haciendo reconsiderar nuestras próximas vacaciones en el mar.
Y aunque la historia parece irreal, resulta que no es tan descabellada como pensamos. De hecho, existen casos reales de personas que terminaron accidentalmente dentro de la boca de una ballena y vivieron para contarlo. Entonces, ¿qué tan realista es lo que vemos en pantalla?

¿De qué trata Whalefall?
Basada en la novela homónima de Daniel Kraus, Whalefall es un thriller de supervivencia que sigue a Jay Gardiner (Austin Abrams), un buzo que se aventura en el océano para recuperar los restos de su padre. Lo que comienza como una misión personal se convierte en una auténtica pesadilla cuando un enorme cachalote lo traga accidentalmente.
Atrapado dentro del animal, Jay tiene apenas una hora de oxígeno para encontrar una salida. Y como si estar dentro de una ballena no fuera suficientemente aterrador, también debe enfrentarse a los ácidos digestivos que amenazan con destruir su traje y quemar su piel, además de la presión de las profundidades del océano.
La película, dirigida por Brian Duffield, reúne nuevamente a Austin Abrams y Josh Brolin después de haber trabajado juntos en Weapons. Pero esta vez, el verdadero monstruo no es una criatura sobrenatural, sino uno de los animales más grandes del planeta.

¿Whalefall está basada en una historia real?
No. Whalefall no está basada en un caso real, pero su aterradora premisa sí tiene una base científica. De hecho, el director Brian Duffield explicó a The Hollywood Reporter que trabajaron con expertos en ballenas para hacer la película lo más realista posible.
Y aunque parezca imposible, un cachalote (o sperm whale) es lo suficientemente grande como para tragarse a una persona entera. Austin Abrams incluso reveló que construyeron recreaciones del estómago, los intestinos y otras partes de la ballena para filmar las escenas. Eso sí, que una ballena pueda tragarse a alguien no significa que esa persona pueda sobrevivir dentro de ella. Esa parte de la historia sigue siendo ficción.
¿Alguna persona ha sido tragada por una ballena en la vida real?
Aunque parezca increíble, sí existen casos documentados de personas que terminaron accidentalmente dentro de la boca de una ballena. El más famosos ha sido el de Michael Packard que incluso fue al estreno de Whalfall.
Michael Packard es un buzo dedicado a la pesca de langostas, aseguró haber pasado entre 30 y 40 segundos dentro de la boca de una ballena jorobada mientras trabajaba frente a las costas de Massachusetts. Packard contó que, de pronto, todo se volvió oscuro y pensó que había sido atacado por un tiburón. Poco después comprendió que estaba dentro de la boca de una ballena, que finalmente lo expulsó a la superficie.

¿Es realmente posible sobrevivir dentro de una ballena?
Aquí es donde la ciencia se vuelve todavía más interesante. Aunque estos incidentes demuestran que una ballena puede atrapar accidentalmente a una persona en su boca, eso no significa que pueda tragársela hasta el estómago.
Las ballenas jorobadas y las ballenas de Bryde tienen bocas enormes, pero sus gargantas son demasiado estrechas para tragar a un adulto. Por eso, en casos reales, las personas quedaron atrapadas brevemente en la boca del animal, no en su estómago.
Entonces sí, puedes terminar por accidente en la boda de una ballena, pero sobrevivir dentro de uno sería otra historia. La falta de aire, las condiciones del sistema digestivo y la imposibilidad de encontrar una salida harían que las probabilidades de supervivencia fueran extremadamente bajas.
Así que no, Whalefall no cuenta una historia real, pero toma una posibilidad anatómica y la convierte en una de las situaciones más aterradoras que podemos imaginar. Y aunque las ballenas no consideran a los humanos parte de su dieta, después de conocer estas historias probablemente nunca volveremos a ver el océano de la misma manera.

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