¿Qué dijo Shane Gillis en SNL? Te explicamos la polémica
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¿Qué dijo Shane Gillis en SNL? Te explicamos la polémica

El comediante estadounidense Shane Gillis volvió a convertirse en el centro de la polémica después de su más reciente monólogo en Saturday Night Live. Esta vez, el comediante estadounidense provocó una ola de críticas por un monólogo en el que hizo comentarios sobre la manera en que las mujeres se visten para ir al gimnasio. Y aunque Gillis es conocido por su humor provocador, sus palabras abrieron una conversación sobre los límites de la comedia, los estereotipos de género y la manera en que seguimos hablando de los cuerpos femeninos.

Entre quienes reaccionaron estuvo el actor Dan Levy, quien cuestionó públicamente el comentario y pidió que más hombres se involucraran en las conversaciones sobre misoginia. Pero ¿qué fue exactamente lo que dijo Gillis y por qué generó tanta controversia?

Crédito: Saturday Night Live

¿Qué dijo Shane Gillis en Saturday Night Live?

Durante su monólogo, Gillis habló sobre lo mucho que había cambiado la experiencia de ir al gimnasio desde la última vez que había entrenado. Lo que comenzó como una observación sobre la ropa deportiva terminó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados de la noche.

“Hace tanto que no voy al gimnasio que no sabía que ahora las mujeres se visten como p*tas”, dijo el comediante, antes de continuar describiendo los shorts ajustados que algunas mujeres utilizan para hacer ejercicio. Gillis también hizo comentarios sobre los colores llamativos de estas prendas y la manera en que se ajustan al cuerpo. Después bromeó sobre cómo los hombres supuestamente no tienen permitido mirar a las mujeres en el gimnasio, especialmente porque podrían terminar apareciendo en alguno de sus videos de TikTok.

Y aquí es donde comienza la conversación: ¿cuál es la diferencia entre hacer humor sobre una situación cotidiana y reforzar prejuicios que ya existen?

¿Quién es Shane Gillis y por qué no es la primera vez que está en problemas?

Para quienes no están familiarizadas con él, Shane Gillis es un comediante, actor y podcaster estadounidense conocido por su humor provocador y su tendencia a llevar los chistes hasta el límite de lo políticamente aceptable. Es cocreador de Matt and Shane’s Secret Podcast y ha ganado popularidad gracias a especiales como Live in Austin (2021) y Beautiful Dogs (2023), además de sus presentaciones de stand-up.

Pero su relación con Saturday Night Live tiene una historia bastante controversial. En septiembre de 2019 fue anunciado como uno de los nuevos integrantes del elenco del programa. Cinco días después, fue despedido cuando resurgieron grabaciones de un podcast en las que utilizaba insultos racistas y hacía comentarios despectivos sobre distintos grupos. Años después, Gillis regresó al mismo escenario, esta vez como conductor invitado.

Su estilo de comedia siempre ha dependido, en buena medida, de provocar una reacción. Y aunque el humor incómodo puede ser una herramienta extraordinaria para cuestionar prejuicios y estructuras de poder, existe una diferencia entre utilizar la provocación para hacer una crítica social y simplemente repetir los mismos estereotipos que llevan décadas circulando. 

Dan Levy respondió a los comentarios de Shane Gillis

Uno de los críticos más vocales fue Dan Levy, creador y protagonista de Schitt’s Creek, quien compartió un video en Instagram para expresar su indignación. “Que las mujeres usen shorts cortos en el gimnasio no las convierte en putas. Convierte a los hombres que las llaman así en misóginos. Hay una diferencia”, señaló el actor. Levy también cuestionó que un comentario de este tipo pudiera transmitirse en televisión nacional y, sobre todo, que tantos hombres permanezcan en silencio cuando escuchan este tipo de discursos.

Para el actor, el problema va mucho más allá de un monólogo desafortunado. La manera en que hablamos de las mujeres influye en cómo las percibimos y, eventualmente, en cómo las tratamos. Y tiene un punto importante.

Porque cuando la sexualización, la humillación y el desprecio hacia las mujeres se convierten en entretenimiento, corremos el riesgo de normalizar actitudes que fuera de la televisión tienen consecuencias muy reales. Levy también insistió en que combatir la misoginia no debería ser una responsabilidad exclusiva de las mujeres. Es una conversación en la que los hombres necesitan participar activamente, especialmente cuando son otros hombres quienes están perpetuando estos discursos.

¿Por qué el comentario resulta todavía más preocupante en el contexto actual?

La polémica también coincidió con la conversación pública alrededor de las denuncias relacionadas con un presunto caso de violación en una fraternidad de Cornell University, ocurrido en 2024. Aunque ambos acontecimientos son distintos y no deben confundirse, algunas de las críticas hacia Gillis señalaron lo desafortunado que resulta escuchar comentarios que degradan sexualmente a las mujeres mientras siguen saliendo a la luz testimonios de violencia sexual.

Y es importante aclararlo: un chiste no es lo mismo que una agresión sexual, ni podemos responsabilizar a un comediante por los actos violentos de otras personas. Pero eso no significa que el lenguaje sea irrelevante. Durante décadas, las mujeres hemos escuchado que nuestra ropa provoca determinadas reacciones, que debemos anticipar las miradas de los hombres y que, de alguna manera, somos responsables de la forma en que ellos deciden comportarse.

Es la misma lógica que aparece cuando alguien pregunta qué llevaba puesto una víctima de violencia sexual, como si una falda, un vestido o unos shorts pudieran explicar o justificar una agresión. No se trata de afirmar que cada comentario ofensivo conduce inevitablemente a la violencia. Se trata de reconocer que los discursos que deshumanizan a las mujeres merecen ser cuestionados, incluso cuando vienen acompañados de risas.

El problema no es que ya no podamos hacer chistes. Es que necesitamos mejores chistes.

La comedia sigue siendo uno de los espacios más libres, creativos y provocadores del entretenimiento. Hay humoristas extraordinarios que consiguen hablar de sexualidad, política, religión, género y prácticamente cualquier tema incómodo sin recurrir a la humillación gratuita de grupos históricamente discriminados.

El problema no es hablar de temas controversiales. El problema es confundir la provocación con la originalidad. Llamar “p*tas” a las mujeres por utilizar shorts no es precisamente una observación revolucionaria. Es un prejuicio que hemos escuchado durante generaciones, solamente que esta vez venía acompañado de un micrófono y una audiencia riéndose.

Quizá la pregunta que deberíamos hacernos no es si Shane Gillis tenía derecho a contar ese chiste, sino por qué, después de tantos años hablando sobre misoginia, seguimos encontrando entretenido convertir a las mujeres en el blanco de las mismas burlas. Porque ser mujer sigue implicando enfrentarse a riesgos, prejuicios y formas de violencia que van mucho más allá de una rutina de stand-up. Y aunque la comedia no tiene la obligación de resolver esos problemas, tampoco deberíamos fingir que contribuir a normalizarlos es completamente inofensivo.

En pleno 2026, tal vez lo verdaderamente escandaloso no sea que algunas personas se ofendan con un chiste, sino que todavía haya comediantes que crean que la misoginia es un buen remate.

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