Rankeamos todas las adaptaciones de Carrie, de la peor a la mejor
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Rankeamos todas las adaptaciones de Carrie, de la peor a la mejor

Desde que Stephen King publicó su primera novela Carrie en 1974, la historia de una adolescente con poderes telequinéticos, una madre extremadamente religiosa y unos compañeros de escuela que hacen de su vida un infierno se ha convertido en uno de los clásicos más importantes del terror. Y aunque todas conocemos la icónica escena del baile de graduación (sí, esa de la sangre de cerdo), lo interesante de Carrie es que nunca se ha tratado solamente de una adolescente que busca venganza. Detrás del horror hay una historia sobre el bullying, la adolescencia, la represión religiosa y lo que sucede cuando una persona llega a su límite.

Con el paso de los años, Hollywood ha intentado contar esta historia una y otra vez. Algunas adaptaciones se han mantenido bastante fieles al libro, otras han decidido reinventarlo y unas cuantas simplemente no lograron capturar lo que hace tan especial a Carrie White. Ahora, con la nueva serie de Mike Flanagan para Prime Video, tenemos la excusa perfecta para revisitar todas sus versiones. Así que las rankeamos de la peor a la mejor, tomando en cuenta sus actuaciones, su fidelidad a la novela y, sobre todo, qué tanto lograron entender al personaje que Stephen King creó hace más de cincuenta años.

4. Carrie (2002)

La versión de 2002 probablemente sea la menos conocida, pero tiene algo a su favor: es una de las adaptaciones más fieles al libro de Stephen King. Dirigida por David Carson y protagonizada por Angela Bettis, esta película para televisión utiliza flashbacks e interrogatorios para reconstruir la tragedia del baile de graduación, tal como sucede en la novela.

Y tenemos que darle crédito a Bettis, porque su Carrie es de las más convincentes. Incómoda, insegura y siempre intentando pasar desapercibida, logra transmitir perfectamente lo que significa crecer sintiéndote rechazada. ¿El problema? El resto de la película no está a su altura. Los efectos especiales han envejecido fatal, la producción grita televisión de los 2000 y sus más de dos horas de duración se sienten innecesarias.

Pero lo que realmente la manda al último lugar es su final. En esta versión, Carrie sobrevive, una decisión pensada para abrirle la puerta a una serie que nunca llegó a realizarse. Y aunque nos encantaría verla tener una segunda oportunidad, cambiar su destino también le quita gran parte de la tragedia a la historia. Porque lo más devastador de Carrie es precisamente que, cuando por fin parece que todo podría mejorar, ya es demasiado tarde.

Carrie (2002)
Crédito: Carrie (2002)

3. Carrie (2013)

En 2013, Hollywood decidió que era momento de presentar a Carrie White a una nueva generación. Y con Chloë Grace Moretz como protagonista, Julianne Moore como su aterradora madre y Kimberly Peirce en la dirección, parecía que teníamos todos los ingredientes para un remake increíble. ¿El resultado? Una película entretenida, pero que nunca logra salir de la sombra de la original.

Una de las diferencias más interesantes es que aquí Carrie tiene mucho más control sobre sus poderes. En lugar de una explosión de emociones que no puede controlar, la masacre del baile se convierte en una venganza mucho más consciente y espectacular. Y aunque los efectos especiales son impresionantes, se pierde un poquito de ese terror que hacía tan especial a la versión de 1976.

Julianne Moore nos entrega una Margaret White verdaderamente perturbadora, pero hay algo que simplemente no termina de convencernos: Chloë Grace Moretz como la adolescente más rechazada de su escuela. Y no es por su actuación, sino porque ponerle ropa anticuada y despeinarla un poco no es suficiente para representar a la Carrie que Stephen King imaginó en su libro: una adolescente con sobrepeso, acné y completamente alejada de los estándares de belleza.

Al final, Carrie (2013) tiene buenas actuaciones, mejores efectos especiales y una escena del baile bastante intensa. Pero le falta algo esencial: una personalidad propia. Porque más que reinventar la historia, parece estar intentando recrear la magia de 1976.

Carrie (2013)
Crédito: Carrie (2013)

2. Carrie (2026)

Cuando nos enteramos de que Mike Flanagan estaba preparando una nueva adaptación de Carrie, nuestras expectativas se fueron hasta el cielo. Y es que después de The Haunting of Hill House y Midnight Mass, sabemos que nadie convierte el trauma familiar en terror como él.

Lo mejor de esta versión es que no se limita a recrear la historia de Stephen King, sino que la trae al 2026. Porque el bullying ya no termina cuando sales de la escuela: ahora hay celulares, redes sociales y videos que pueden convertir cualquier humillación en algo viral. Además, sus ocho episodios permiten conocer mucho mejor a los compañeros, profesores y hasta a los bullies de Carrie, dándole una profundidad que las películas anteriores no habían podido explorar.

También tenemos una Carrie completamente diferente. Interpretada por Summer H. Howell, esta adolescente ha crecido aislada del mundo por sus padres, sin celular, internet ni idea de cómo funciona la vida social. Así que cuando finalmente entra a una escuela pública, básicamente tiene que aprender a ser adolescente desde cero. Y, obvio, las cosas no salen nada bien.

Pero lo que más nos gusta es la interpretación de Howell. Su Carrie no tiene un lado oscuro esperando salir a la luz. Al contrario, es una niña genuinamente buena que solo quiere encajar y que, poco a poco, termina siendo empujada hacia la oscuridad. Y ahí está la magia de Flanagan: hacernos entender que el verdadero monstruo de esta historia nunca fue Carrie, sino todo lo que la llevó a convertirse en uno.

Crédito: Carrie (2026)

1. Carrie (1976)

Podrán pasar otros cincuenta años y llegar mil adaptaciones, pero superar la Carrie de Brian De Palma sigue pareciendo imposible. Estrenada en 1976 y protagonizada por Sissy Spacek y Piper Laurie, esta película no solo se convirtió en un clásico del terror, sino en un verdadero ícono de la cultura pop.

Y es que De Palma entendió algo que muchas versiones posteriores han olvidado: el verdadero terror de Carrie no está en sus poderes, sino en todo lo que tiene que vivir antes de usarlos. Sissy Spacek nos entrega una Carrie tímida, vulnerable y tan acostumbrada al rechazo que casi parece disculparse por existir. Mientras tanto, Piper Laurie interpreta a una madre tan aterradora que hace que la escuela parezca un lugar seguro. No por nada ambas recibieron nominaciones al Óscar.

Pero, obvio, tenemos que hablar de esa escena del baile de graduación. Lo que la hace tan icónica no es solamente la sangre de cerdo, sino lo que sucede antes. Por primera vez, Carrie es feliz. Tiene un vestido precioso, está bailando con Tommy Ross y finalmente siente que pertenece a algún lugar. Y justo cuando empezamos a creer que podría tener su happy ending, todo se viene abajo.

La cámara lenta, la pantalla dividida y la música convierten ese momento en una de las escenas más inolvidables del cine. Y lo más brillante es que, aunque queremos ver a Carrie vengarse de quienes la humillaron, tampoco podemos celebrar lo que sucede después. Por eso, la versión de 1976 sigue siendo nuestra número uno. Porque De Palma no solo consiguió que le tuviéramos miedo a Carrie, sino que también nos encariñáramos tanto con ella que, incluso después de cincuenta años y sabiendo perfectamente cómo termina la historia, seguimos deseando que esta vez las cosas fueran diferentes.

Crédito: Carrie (1976)

Al final, la mejor adaptación de Carrie no es la que sigue al pie de la letra el libro, sino la que logra hacer suya la historia. Y eso fue exactamente lo que hizo Brian De Palma: trascender la novela de Stephen King y convertirla en un ícono de la cultura pop. Porque una cosa es adaptar una historia y otra muy distinta es hacer historia.

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