Hay gente que lleva treinta años en un trabajo y se le nota. Y hay gente como Peter Philips: gafas redondas, outfit casual, cero pose de leyenda, hasta que te fijas en el broche tipo boutonnière que trae en la solapa y descubres que es joyería conceptual (totally obsessed) diseñada por Jonathan Anderson. Ahí entiendes con quién estás hablando.
Tal vez el nombre Peter Philips no te suene, a diferencia de Jonathan Anderson. Pero es la persona detrás de cada look de maquillaje que sale de Dior, incluido el que firma Anderson como director creativo.

Philips es el Director de la Creación y de la Imagen del Maquillaje de Dior desde hace más de una década, el nombre constante mientras los directores creativos de la casa han ido cambiando (de Kim Jones a María Grazia Chiuri y ahora J. Anderson). También ha trabajado con Lagerfeld, con Avedon, con Irving Penn. Y aun así, cuando platicamos, la anécdota que más se le queda es literalmente de la semana pasada, no de los noventa.
La historia que resume cómo trabaja (o: a day in the life of an icon)
Haute Couture week, jueves antes del show del lunes. Jonathan Anderson manda decir que le gustó el delineado con Swarovski del desfile anterior. Ese es todo el briefing que Philips recibe. Va a su casa, saca una maleta de glitters que ya no se consiguen en ningún lado (acumulados en treinta años de backstage), elige verde y chartreuse porque alcanzó a ver el set del museo donde sería el show, y al día siguiente Anderson elige los looks con eso. Listo, fin de la historia.
Así es la lógica detrás de todo lo que hace: memoria de años de backstage convertida en una decisión de segundos.

Lo nuevo: los labiales que trae bajo el brazo (y todas queremos)
Philips no es el químico que mezcla las fórmulas en el laboratorio, es quien decide qué tiene que lograr cada producto antes de que exista. Llegó a nuestra plática para hablar de los nuevos Rouge Dior On Stage Matte y Rouge Dior On Stage Ink Blur Matte, la continuación de Rouge Dior On Stage Shine (2025) dentro de una línea que existe desde 1953, uno de los primeros labiales rojos icónicos de la industria, que Dior sigue reinventando temporada tras temporada. Van al mate en dos versiones:
- On Stage Matte: un lipstick mate intenso, con una tecnología de doble fase exclusiva de Dior. La primera fase fija el pigmento; la segunda lo envuelve en un velo soft blur que da comodidad y esa sensación de mate sin transferencia durante 24 horas.
- On Stage Ink Blur Matte: un labial líquido con efecto difuminado que se puede intensificar por capas, para el efecto cloud lip que ya conoces de redes.
Sí, “mate”. Y si sientes que llevas viendo esta palabra en todos lados este año, en piel, en labios, hasta en rubor, no es imaginación tuya: 2026 es el año en que el mate regresa, pero en su versión difuminada, ya no el mate plano de hace una década. Dior no llegó tarde a la fiesta, la organizó.
Ambos lanzamientos vienen en diez tonos deliberadamente desaturados, pensados para adaptarse a distintas tonalidades de piel. Los tonos que más está señalando Philips: el 380 Nude Ultra y el 460 Red del On Stage Matte, y el 558 Rosewood Star y el 100 Nude Look del Ink Blur (para que los apuntes en tu wishlist).
Lo que él nunca esperaba es que cada tono, aunque se vea sutil, haya sido un proceso larguísimo: un rojo no se comporta igual que un café profundo, y algunos colores necesitaron hasta 25 ajustes antes de encontrar el balance correcto. “Cada vez que alguien se pone un labial por primera vez, lo reinventa. Es un labio nuevo, es una novedad para quien lo descubre.”
La campaña ya la viste, aunque no sepas que es esta: Jenna Ortega es la cara de Rouge Dior On Stage, fotografiada por Gordon Von Steiner con lente de Oliver Hadlee Pearch, en una historia que la sigue dejando la alfombra roja atrás para llegar a una after-party en un departamento parisino.
Su filosofía tiene una sola regla: no sobrecargar
Le pregunté por los nuevos primers Forever Skin Veil y Forever Velvet Veil (que condensan sérum, crema, base y SPF en un solo paso) y terminamos hablando de algo más grande: cómo piensa la piel, sin importar la edad. “Una piel de aspecto saludable es lo mismo que una piel de aspecto joven”.
Capas finas, construidas, sin sobrecargar. La misma idea aplica al contour que en algún momento pareció “máscara tribal” y ahora se refinó, o al brillo que antes se veía como cara sudada y hoy es intencional. Philips es honesto sobre de dónde viene ese cambio: de millones de personas que probaron, fallaron y compartieron el resultado en redes. Según él, hoy una adolescente con TikTok sabe contornear mejor de lo que él sabía cuando empezó.
Y sobre el mito del “look natural”: según Philips, hoy significa lo contrario de lo que significaba hace veinte años.”Un ‘look natural’ hoy no es lo mismo que hace veinte años. Usas mucho más producto para verte natural“. La explicación, dice, es simple: todos andamos con una cámara encima todo el tiempo, así que todos necesitamos estar photo-ready.
De Amberes a la pasarela: cómo empezó todo
Philips empezó en el backstage de Amberes, donde Raf Simons hacía sus prácticas con uno de sus maestros. Ahí aprendió algo que sigue repitiendo: las tendencias no las hacen las marcas, sino las personas.
Sobre lo que ve en la pasarela también es transparente. Nada de vendernos la idea de que ese maquillaje es para el día a día: “la pasarela es una fantasía de veinte minutos. Casi ninguna mujer se ve así“.
Y sobre su propio rol, una de las frases que más se le quedó de la plática: “mi statement siempre está al servicio del statement de alguien más. Alguien que quiere verse bonita, alguien que se casa, alguien en una pasarela. Es su statement. Nosotros creamos las herramientas”.

Y adivina qué guarda en su casa
En medio de tanto cambio, hay una cosa que Philips conserva igual desde hace treinta años: un archivo de labiales guardados en cajitas de plástico que usa como referencia de color. “Los originales ya huelen un poco raro”, admite riéndose, “pero son mis mejores referencias de color”. Y el color, para Philips, lo es todo — me mostró la portada de Dior: The Art of Color, fotografiada por Cecil Beaton en 1967, el año en que nació. Lo que le fascina es que hoy todavía se ve extrema.
Y hablando de looks extremos, me confesó riéndose recordando una foto suya a los dieciocho con el pelo alto y hombreras: se sintió increíble en el momento, y cinco años después quiso destruirla. Sí, hasta los íconos tienen esa foto. Con eso cerramos la plática, y es la frase que más me quedé pensando después: “al final, nadie se maquilla para la historia; se maquilla para ese momento“.
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