*Spoilers de House of the Dragon temporada 3, episodio 7, y del libro Fire & Blood.* Durante tres temporadas, Helaena Targaryen ha sido uno de los personajes más misteriosos de House of the Dragon. Desde sus primeras apariciones dejó claro que tenía el don (o la maldición) de ver el futuro a través de sueños y frases aparentemente sin sentido. Pero en el penúltimo episodio de la temporada 3, por fin vimos esas visiones desde su perspectiva.
En “The Dragon in Winter”, HBO finalmente nos lleva al interior de la mente de Helaena, interpretada por Phia Saban. Sus cuatro sueños no sólo anticipan lo que está por venir para ella, sino que también conectan con algunos de los momentos más trágicos del universo de Game of Thrones. Si terminaste el episodio con más preguntas que respuestas, aquí te explicamos qué significa cada una de las visiones de Helaena.

El primer sueño: la yegua blanca y el destino de Helaena
La primera visión muestra a Helaena caminando por el patio del Rep Keep al amanecer. Se acerca con tranquilidad a una yegua gris mientras las puertas del castillo se abren y una intensa luz dorada la envuelve. Aunque la escena parece pacífica, todo apunta a que representa su propia muerte.
Los lectores de Fire & Blood saben que el destino de Helaena está marcado desde hace tiempo: eventualmente muere tras lanzarse desde una de las torres del Red Keep. La serie lleva temporadas insinuándolo con pequeños detalles, especialmente mostrando ventanas abiertas detrás de ella o colocándola constantemente cerca de balcones.
La yegua blanca tampoco aparece por casualidad. En el universo de George R.R. Martin este animal suele simbolizar la muerte, por lo que la luz al final del patio podría representar el momento en que Helaena acepta el destino que sabe que no puede evitar.
El segundo sueño adelanta el nacimiento de Maelor
La segunda visión es mucho más angustiante. Helaena aparece dando a luz a un bebé, que todo indica será Maelor, el tercer hijo que comparte con Aegon II en los libros. Apenas nace, el recién nacido es entregado inmediatamente a la Guardia Real, mientras ella observa completamente impotente cómo se lo llevan. La escena parece anticipar uno de los mayores conflictos políticos que están por desatarse.
Si el bebé es un niño, automáticamente se convierte en un nuevo posible heredero al Trono de Hierro, algo que pone en riesgo la legitimidad del reinado de Rhaenyra. El sueño deja claro que, desde el instante en que nace, el destino de Maelor parece estar sellado.
También es posible que esta visión funcione como una profecía de lo que está por venir. En Fire & Blood, cuando Kingslanding cae en manos de Rhaenyra, Maelor es sacado de la ciudad en secreto por un miembro de la Guardia Real. Pero, durante el viaje es reconocido por su característico pelo Targaryen y una multitud intenta capturarlo para reclamar la recompensa que Rhaenyra ofrece por el joven príncipe. El caos termina de la forma más trágica posible: la multitud acaba matándolo. Aunque la serie todavía podría cambiar ese destino, el hecho de que el bebé sea separado de Helaena apenas nace parece reforzar la idea de que su vida estará marcada por el peligro desde el primer momento.

El tercer sueño finalmente nos deja ver a Helaena montando a Dreamfyre
Después de años esperando este momento, los fans por fin pudieron ver a Helaena volando sobre Dreamfyre, una de las dragones más importantes de la historia Targaryen. En el sueño, Helaena se encuentra dentro del Pozo Dragón cuando una multitud invade el lugar. Ella ordena un poderoso “Dracarys” y Dreamfyre responde envolviendo a los atacantes en llamas.
Aunque probablemente nunca ocurra exactamente así, la escena anticipa uno de los acontecimientos más importantes que veremos en la cuarta temporada: el Asalto al Pozo Dragón. Durante ese evento histórico, el pueblo de King’s Landing se rebela y acaba con varios de los dragones Targaryen, incluyendo a Dreamfyre. La diferencia es que en el sueño Helaena aún está viva para defenderla, mientras que la realidad promete ser mucho más cruel.
El cuarto sueño conecta directamente con Game of Thrones
La última visión es quizá la más emotiva. Helaena aparece viviendo en una granja tranquila junto a sus hijos Jaehaerys y Jaehaera, ambos ya mayores. Todo parece perfecto… hasta que el sol desaparece, el viento comienza a soplar con fuerza y la nieve cubre el paisaje. Es imposible no pensar inmediatamente en la llegada de los White Walkers.
Pero el detalle más importante no es el invierno. Jaehaerys murió durante el brutal episodio de Blood & Cheese en la segunda temporada, así que verlo adulto resulta imposible… a menos que el sueño no represente el futuro, sino una especie de vida ideal después de la muerte.
La presencia nuevamente de la yegua blanca refuerza esa teoría. Todo parece indicar que Helaena imagina un lugar donde finalmente puede reunirse con sus hijos lejos de la guerra, mientras el verdadero invierno cae sobre Westeros siglos después. Es una forma muy sutil de recordarnos que cuando llegue la gran batalla contra los Caminantes Blancos, Helaena y toda su familia ya habrán desaparecido hace mucho tiempo.

¿Qué significan realmente los sueños de Helaena?
Aunque cada visión parece independiente, todas comparten un mismo tema: la muerte. Primero aparece la posible muerte de Helaena. Después, el trágico destino de Maelor. Más tarde, la caída de Dreamfyre. Finalmente, el futuro de Westeros bajo la amenaza del Rey de la Noche. No parecen simples profecías aisladas, sino una secuencia que muestra cómo todo aquello que Helaena ama está destinado a desaparecer.
También explican por qué el personaje siempre ha vivido con esa mezcla de tristeza, resignación y calma. A diferencia del resto, ella parece conocer desde hace tiempo el desenlace de la Danza de los Dragones y entender que hay destinos imposibles de cambiar.
Con el final de temporada a la vuelta de la esquina, estas visiones también funcionan como una enorme advertencia: el tiempo de Helaena podría estar llegando a su fin. Y conociendo el historial de House of the Dragon, sabemos que cuando un personaje empieza a aceptar su destino… normalmente no falta mucho para despedirnos de él.
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