Casa Elso, la marca de joyería de plata que apuesta por la exclusividad
Accesorios

Casa Elso, la marca de joyería de plata que apuesta por la exclusividad

A los 17 años, Sofía Lezama mezcló las letras de su nombre sin imaginar que terminaría desafiando la joyería tradicional. Así nació Casa Elso, un proyecto bicultural entre Los Ángeles y CDMX, que cambia el lujo pulido por la plata cruda y pesada. Aquí se crea desde la intuición, con técnicas antiguas, para dar vida a piezas con alma punk y texturas incómodas.

Para conocer más sobre Casa Elso

Utilizas técnicas tradicionales que datan de miles de años (4500–3500 a.C.). ¿Qué es lo mejor y lo más complicado de este proceso?

Lo que más disfruto es trabajar con cera perdida y la fundición en arena (trabajo directo con el metal). Y aunque muchos joyeros no lo sepan, los procesos más antiguos hoy siguen siendo los más vivos y populares dentro de la joyería. Ahora existen herramientas y máquinas que lo facilitan, pero la base sigue siendo la misma. Por eso me interesa trabajar con las manos: hay algo casi absurdo y muy humano en dedicar horas a objetos que podrían resolverse en minutos. La imperfección, el desgaste y el tiempo también dejan huella en el metal. Lo más fascinante de la joyería es que nunca terminas de entenderla por completo. Siempre hay otra capa, otra técnica, infinitas formas de transformar el material.

¿Cómo seleccionas los metales con los que trabajas y qué cualidades buscas en la plata para que logre transmitir esa “atemporalidad oscura” que caracteriza a la marca?

Trabajo con plata 925, aunque no toda es igual; la calidad cambia completamente la presencia de una pieza. Soy perfeccionista del imperfecto y aunque las piezas tengan una textura más cruda, todo es muy controlado y la calidad tiene que ser impecable. También el peso es importante para mí; siempre busco piezas sólidas. La plata envejece de una forma honesta y el tiempo también le deja carácter.

Hay una dualidad muy marcada en Casa Elso: vida y muerte, luz y oscuridad. ¿Cuál es el reto al convertir conceptos en objetos

No creo que sea un reto para mí; esa rigidez y sensación de incomodidad es algo que relaciono naturalmente con la vida y, siempre con la muerte. Los contrastes rara vez se sienten cómodos, y creo que mis piezas terminan reflejando eso.

Trabajas con una producción consciente, limitada y muchas veces de piezas únicas, ¿cómo es dejar ir una creación que sabes que jamás podrás replicar exactamente igual?

Creo que nunca me desapego totalmente de mis piezas. Siempre trato de tener fotos o moldes. Pero es muy difícil, especialmente de aquellas que me hacen sentir orgullosa. Aunque también me gusta compartirlas y pensar que acaban con quienes se sienten atraídas más desde un lugar emocional que estético.

¿A quién imaginas con tus piezas y qué mensaje crees que envía al mundo al usarlas?

Las personas que más me emociona saber que forman parte de la marca son las que tienen un interés genuino por conocer más sobre la vida. Me gustaría que la comunidad creciera alrededor de gente curiosa, sensible y abierta a explorar; personas a las que pueda transmitirles algo interesante o hacerlas sentir algo. Las joyas de Casa Elso tampoco son necesariamente las más cómodas, y creo que eso dice mucho de quien las usa. Me interesa quien no busca conformidad ni comodidad absoluta, sino que vive guiada por algo que le mueve, que tiene voz y personalidad propia.

¿Dónde visualizas el universo de Casa Elso a corto y largo plazo?

Quiero que la marca siga compartiendo espacio con proyectos y artistas internacionales, pero siempre de una forma orgánica y cuidada. También seguir explorando nuevas técnicas y objetos más allá de la joyería tradicional. A largo plazo, que se convierta en un universo creativo más amplio; un espacio donde distintas disciplinas puedan convivir y expandir de forma natural el sentimiento del proyecto: esa pasión que todavía tienen algunos por crear y explorar los mundos que existen dentro de ellos, y que rara vez llegamos a conocer por completo.

Explora más en: Instyle.mx