Hay canciones que automáticamente te hacen pensar en un país. En Italia es “Volare”, en Francia “La Vie en Rose” y, en México, basta escuchar un “Ay, ay, ay, ay…” para que se te ponga la piel chinita. No importa si la Selección Mexicana está ganando, empatando o sufriendo en los últimos minutos. En algún punto del partido, miles de personas van a empezar a cantar “Cielito Lindo” al mismo tiempo.
Lo curioso es que la canción nunca fue escrita para el futbol. De hecho, existe desde hace más de 140 años y su historia comenzó mucho antes de que existieran los Mundiales como los conocemos hoy.
La historia de “Cielito Lindo“
La canción fue compuesta en 1882 por el músico mexicano Quirino Mendoza y Cortés, originario de Xochimilco. Cuenta la leyenda que la inspiración llegó después de ver a una mujer con un pequeño lunar cerca de la boca durante un paseo por la sierra. De ahí nació una de las canciones más famosas de México, que además toma algunos elementos de la tradición lírica española, como la referencia a la Sierra Morena y los mezcla con un estilo profundamente mexicano.
Con el paso de los años, “Cielito Lindo” dejó de ser solo una canción romántica para convertirse en parte de la identidad cultural del país. Sonaba en reuniones familiares, fiestas patrias, serenatas, películas y prácticamente cualquier celebración donde hubiera mexicanos reunidos.
Entonces… ¿desde cuándo se canta en los estadios?
Aunque no existe un momento exacto que marque su debut futbolero, la tradición se consolidó durante los Mundiales de México 1970 y México 1986, cuando miles de aficionados comenzaron a utilizarla para animar a la Selección Nacional. Desde entonces se volvió una costumbre que ha viajado por todo el mundo.
Hoy da igual si el partido es en Ciudad de México, Moscú, Doha o Nueva York. Cuándo juega México, tarde o temprano aparece el famoso coro de “Canta y no llores”.
El significado de la letra de “Cielito lindo”
No fue una elección al azar. Hay varias razones por las que “Cielito Lindo” terminó convirtiéndose en el soundtrack oficial de la Marea Verde.
Más allá de ser una canción de amor, el famoso “Canta y no llores” resume una actitud muy mexicana: seguir adelante incluso cuando las cosas no salen como esperabas. Desde que fue escrita, la canción ha transmitido un mensaje de esperanza y resiliencia, invitando a encontrar consuelo en medio de la incertidumbre. Por eso encaja tan bien en un estadio, donde tanto la afición como la Selección viven momentos de máxima tensión.
Además, no necesitas instrumentos, conocer todas las estrofas ni tener buena voz. El coro es corto, repetitivo y basta con que una persona empiece el clásico “Ay, ay, ay, ay…” para que miles más se unan casi automáticamente. Cuando estás en otro país rodeado de miles de personas de diferentes nacionalidades, cantar “Cielito Lindo” es una forma de reconocerse entre mexicanos y decir, sin necesidad de palabras, “aquí estamos”.
Los momentos mundialistas que hicieron historia
Uno de los recuerdos más icónicos ocurrió durante el Mundial de Rusia 2018, después de la histórica victoria de México sobre Alemania. Las imágenes de miles de mexicanos cantando “Cielito Lindo” en las calles de Moscú dieron la vuelta al mundo y demostraron, una vez más, que la canción ya forma parte de la experiencia de seguir a la Selección.
Pero su fuerza va mucho más allá del futbol. Después del sismo de 2017 en la Ciudad de México, rescatistas, voluntarios y ciudadanos también la entonaron como una forma de mantenerse unidos y levantar el ánimo en medio de uno de los momentos más difíciles del país.
Más de 140 años después de que fue escrita, “Cielito Lindo” sigue reuniendo a los mexicanos. Ya sea en un estadio, una plaza o frente a la televisión, basta con escuchar el primer “Ay, ay, ay, ay…” para que todos sepan qué sigue.
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