Conseguir una invitación y un vestido de alta costura no es suficiente para garantizar una noche tranquila en la Met Gala. Detrás de las cámaras y el glamour de la alfombra roja, existe un manual de conducta dictado por Anna Wintour que todos, desde celebs de Hollywood hasta magnates de la tecnología, deben seguir si quieren conservar su lugar en la lista de invitados del próximo año.
Entrar a “la fiesta del año” implica aceptar un contrato implícito de silencio y protocolo. Si creías que ser una celebridad te daba pase libre para hacer lo que quisieras, estas son las reglas que demuestran que, en la Met Gala, el orden está por encima de la fama.
10 reglas que nadie rompe durante la Met Gala


Prohibido el uso de redes sociales y celulares: Anna Wintour impuso esta regla en 2015 para preservar la exclusividad del evento y fomentar la interacción real entre los invitados.
Nada de selfies: aunque algunos logran “romperla” en el baño, las selfies están estrictamente prohibidas durante la cena y la alfombra roja.
Límite de edad: desde 2018, no se permite la entrada a menores de 18 años, ya que el evento se considera “no apropiado” para niños.
No fumar en el interior: tras incidentes en el baño del museo en años anteriores, el Departamento de Salud de Nueva York y la organización vigilan estrictamente esta prohibición.
Nada de alimentos con olor fuerte o que se atoren: el menú omite ingredientes como ajo, cebolla (para el aliento) o perejil (para evitar que se quede en los dientes).
Seguir el código de vestimenta al pie de la letra: no asistir conforme a la temática elegida es la forma más rápida de no volver a ser invitado.
No sentarse junto a tu pareja: el protocolo de asientos está diseñado para que los invitados conozcan gente nueva y establezcan conexiones diferentes.
Asistencia obligatoria una vez confirmado: cancelar a último minuto sin una razón de peso es motivo suficiente para entrar en la “lista negra” de Anna Wintour.
Respetar el arte: los invitados tienen prohibido tocar las piezas de las exhibiciones o acercarse demasiado a las instalaciones del MET.
Puntualidad extrema: el evento funciona con un horario milimétrico para la entrada de las celebridades; llegar tarde es una falta de respeto imperdonable.
Si tú fueras invitada, ¿serías capaz de seguir todas estas reglas?
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