Voy a cumplir 28 y últimamente todo se siente un poco como si estuviera viviendo muchas vidas al mismo tiempo.
Hay días en los que me siento grande. Muy grande. Como si ya debiera tener respuestas, estabilidad, una versión más clara de quién soy. Y otros días me siento chica, como si apenas estuviera empezando, como si todavía me faltara muchísimo por entender, por probar, por arruinar también.
Tengo amigas que ya no son amigas. Vínculos que se fueron perdiendo sin que me diera cuenta. Gente nueva que conozco todo el tiempo, pero que no siempre se queda. Relaciones más ligeras, más pasajeras. Como si todo estuviera en constante movimiento, todo el tiempo, todos los días.
Hace poco visité la universidad a la que fui y me sentí gigante. Y al mismo tiempo veo a gente más chica y siento una mezcla rarísima entre nostalgia y envidia. Envidia de su ligereza, de su tiempo por delante, de no estar pensando tanto las cosas. Pero lo más absurdo es que yo siempre quise tener esta edad. Siempre pensé que a los veintitantos altos ya iba a entender mejor la vida. Quería sentirme más segura, más libre, más dueña de mis decisiones. Y en muchas cosas sí lo soy. Pero nadie te dice que junto con eso también llega el miedo. Y los nervios. Y una emoción constante que a veces se siente más como ansiedad que como ilusión.
Quiero hacer mil cosas, pero no sé por dónde empezar. Me abruma pensar en todo lo que podría ser y al mismo tiempo en todo lo que podría no ser. Me comparo. Obvio me comparo. Tengo amigas casadas, con hijos, comprándose casas, ganando mucho dinero, construyendo una vida que parece muy clara. Y yo aquí, queriendo eso también, pero no todavía. O eso creo. Y entonces empieza la duda otra vez.
¿Qué pasa si se me hace tarde?
¿Qué pasa si cuando quiera tener hijos ya no puedo?
¿Y qué tipo de mundo les tocaría de todas formas?
Porque a veces siento que todo es incierto, como si el mundo estuviera colapsando todo el tiempo. Y entonces también pienso, ¿cómo voy a pagarles un futuro? ¿Cómo se construye algo estable en medio de tanta incertidumbre?
Y al mismo tiempo hay otra verdad que no puedo ignorar. No quiero dejar de hacer cosas. No quiero una vida que se sienta limitada. Pero tampoco quiero trabajar todo el tiempo. Quiero libertad, pero también quiero estabilidad. Quiero todo y nada al mismo tiempo.
Supongo que esa es la crisis.
No es que mi vida no me guste. Me gusta mucho. Seguramente para alguien yo también soy un punto de comparación. Solo que a veces pesa sostener tantas versiones posibles de lo que podría ser. Tantas decisiones abiertas. Tantas preguntas sin responder.
Y aún así, en medio de todo eso, hay algo emocionante. Algo vivo. Algo que me recuerda que estar aquí, en este punto medio, también es un privilegio.
Tal vez crecer es esto.
Sentirte fuera de lugar en espacios que antes eran tuyos. Extrañar versiones pasadas de ti. Envidiar a quienes vienen detrás. Y aun así, saber que no cambiarías del todo el momento en el que estás.
Voy a cumplir 28 y no tengo claridad absoluta.
Pero tengo ganas.
Y por ahora, eso también cuenta.
Explora más en: Instyle.mx











