Ok, primero: ¿de qué trata realmente Proyecto Fin de Mundo?
Imagínate despertar en una nave espacial completamente solo, sin recordar bien cómo llegaste ahí… y luego darte cuenta de que básicamente tú eres la única persona que puede salvar al planeta. Así empieza Project Hail Mary, la nueva película protagonizada por Ryan Gosling.
Ryan Gosling interpreta a Ryland Grace, un profesor de ciencias que termina en una misión espacial desesperada porque algo en el universo está afectando al Sol y, si nadie encuentra una solución, la Tierra simplemente no la va a librar.
Hasta ahí suena como una típica historia de ciencia ficción, ¿no? Pero la película va por otro camino.
Cuando la misión cambia completamente
En medio de todo ese caos espacial, Grace se encuentra con algo que definitivamente no estaba en el plan: una forma de vida extraterrestre.Y aquí es donde la película se pone realmente interesante, porque este alien no es nada de lo que normalmente imaginamos. No tiene forma humana ni es el típico extraterrestre que hemos visto mil veces en el cine.
Es una especie de estructura rocosa hecha de elementos químicos del espacio. Algo totalmente distinto. Y lo mejor es que ese alien tiene nombre: Rocky.
Rocky: el alíen que se roba la película
Sí, el extraterrestre se llama Rocky, y honestamente termina siendo uno de los personajes más entrañables de toda la historia.
La relación que se construye entre él y el personaje de Gosling es probablemente lo más bonito de la película. Imagínate intentar comunicarte con alguien que literalmente viene de otro planeta, que no habla tu idioma y que además ve el universo de una forma completamente distinta.Y aun así, poco a poco empiezan a entenderse.
Hay momentos que son divertidos, otros que son muy emotivos, y varios que simplemente te hacen pensar en lo increíble que puede ser encontrar conexión incluso con alguien que es totalmente diferente a ti.
Sin duda, otra cosa que hace que la película funcione es Ryan Gosling. Gran parte de la historia depende de él porque su personaje pasa muchísimo tiempo solo en pantalla. Pero logra que todo se sienta natural: hay humor, curiosidad científica, momentos de desesperación y también muchos de descubrimiento. No es el típico héroe perfecto del espacio, y justamente por eso el personaje se siente tan cercano.
Y al final
Lo curioso de Proyecto Fin del Mundo es que entras pensando que vas a ver una película sobre ciencia, una misión espacial enorme y un montón de explicaciones científicas para salvar al planeta… y sí, todo eso está ahí. Pero en medio de fórmulas, experimentos y datos del espacio, la historia termina yendo mucho más allá.
Porque lo que realmente sostiene la película no es solo la ciencia, sino la relación que se construye entre los personajes, esa idea de intentar entender a alguien completamente distinto a ti incluso en el lugar más improbable del universo.Y honestamente, eso fue lo que me robó el corazón.
Que una película que empieza como una misión para salvar el mundo termine recordándote algo mucho más simple: que incluso en medio del espacio, la curiosidad y la conexión siguen siendo lo más importante.
Así que si aún no tienes plan este 19 de marzo, aquí tienes una buena excusa para ir al cine. Compra tus boletos y deja que la historia haga lo suyo.
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