Te explicamos por qué 2016 se convirtió en el primer trend de 2026
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Te explicamos por qué 2016 se convirtió en el primer trend de 2026

Si últimamente tu feed de Instagram y TikTok parece una cápsula del tiempo, no estás imaginando cosas. De la nada, 2016 volvió. Selfies con filtros de Snapchat, fotos borrosas pero icónicas, dumps con vibes despreocupadas y un caption que se repite como mantra: “2026 is the new 2016”. Y aunque el trend suene random, tiene todo el sentido del mundo.

Durante las vacaciones, este se convirtió oficialmente en el primer gran trend de 2026. De pronto, todo el mundo empezó a desempolvar recuerdos de lo que hoy recuerdan como el mejor año de la historia, rescatando referencias que ya son reliquias culturales. Y sí, como diría Kendall Jenner: “this was the vibe at the time”.

¿Por qué 2016?

La respuesta es generacional. Quienes hoy están en sus 20s eran adolescentes (o apenas saliendo de esa etapa) en 2016. Fue su primera era formativa: las primeras salidas al antro, las primeras fotos “serias” en Instagram, las canciones que cantaron y bailaron mientras se besaban por primera vez (sí, estamos hablando de “Closer” de The Chainsmokers). Fue la época dorada de quienes hoy estamos en nuestros 20s.

Fue el año de los crop tops de encaje, los chokers, los jeans rotos y las fotos en la cocina de tus papás antes de irte al antro. El año en el que el filtro del perro era el equivalente a una thirst trap y una flower crown era un statement.

La nostalgia Gen Z se vive en tendencia

La nostalgia no aparece por accidente: es cíclica. Ya atravesamos la ola 2014–2024, con el regreso de Tumblr, la estética sad girl, los filtros vintage de Instagram y el mood oscuro que definió a una generación. Esa nostalgia miraba hacia una adolescencia introspectiva, casi curada desde la tristeza cool. Pero 2016 juega en otra liga.

2016 fue el punto medio perfecto. Más pulido que la era Tumblr, sí, pero todavía simple. Instagram ya era importante, pero no aspiracional hasta el cansancio. No existía la presión constante de “verse bien” para redes, ni la necesidad de convertir cada post en una estrategia personal de marca. Subías una foto porque te gustaba, no porque encajara en tu grid. Por eso este regreso pega distinto. Estamos hablando de una forma de habitar el internet. Una en la que compartir era espontáneo, imperfecto y emocionalmente más ligero. Una donde el cringe no era enemigo, sino parte del encanto.

Cómo sumarte al trend 

La regla número uno es no sobrepensarlo. Ve a tus recuerdos de Snapchat o scrollea tu camera roll hasta 2016 y elige esas fotos que tengan más vibe, aunque estén movidas o mal iluminadas. Súbelas tal cual, sin editarlas de más, y acompáñalas con un caption de epoca. Eso es todo. No se trata de verte perfecta, sino de recordar cuando no lo intentabas tanto. ¿Es nostalgia? Sí. ¿Está un poco idealizado? También. Pero traer esa energía más carefree a 2026, honestamente, lo necesitamos.

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