¿Piel hecha de hongos? Sí, existe y así funciona
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¿Piel hecha de hongos? Sí, existe y así funciona

El reino fungi existió en la Tierra mucho antes que los árboles, las plantas e incluso, los animales, y seguirá aquí mucho después de que nosotros desaparezcamos. Y, aun así, apenas estamos descubriendo todo lo que es capaz de hacer. Debajo de nuestros pies está el micelio: una red subterránea invisible, flexible y sorprendentemente resistente que se extiende como las venas de la Tierra. En ella, la moda encontró una materia prima capaz de imaginar otro futuro.

piel hecha de hongos

Not your average leather

Una bolsa de piel puede consumir más de 17,000 litros de agua. Un par de botas, suficiente para sostener a una persona durante 17 años. Y mientras buscamos una alternativa menos costosa para el planeta, una respuesta inesperada está emergiendo bajo tierra. Se llama piel de micelio. Sí, viene de los hongos, pero no de la parte que vemos. “Lo que normalmente entendemos como un hongo es solo el cuerpo fructífero. El micelio es la red que vive debajo”, explica Simon Hoenderop, CFO de operaciones de MME, una de las empresas líderes en el desarrollo de esta tecnología.

Al controlar temperatura, humedad y ciertas condiciones de crecimiento, MME descubrió que las raíces de los hongos podían transformarse en láminas con apariencia de cuero. Y además, en cantidades mucho mayores. Mientras un animal solo puede producir cierta cantidad de piel, esta tecnología puede cultivarse en enormes superficies continuas de hasta 22 metros de largo.

Pero la ventaja no es solo que no requiere animales. Comparado con el cuero tradicional, el mycelium leather puede reducir hasta en un 80% la huella de carbono. Además, evita una de las etapas más contaminantes de todo el proceso: cuando las pieles pasan por tratamientos químicos intensivos. “Es la fase que más agua y químicos consume. Como nuestra materia prima llega limpia desde el inicio, simplemente no necesitamos pasar por ella”, explica Vincent Hoenderop, Gerente de Investigación y Desarrollo de MME. Pero la diferencia más interesante tiene que ver con el tiempo. La moda lleva décadas persiguiendo materiales que duren para siempre. El problema es que, para el planeta, “para siempre” rara vez es sostenible.

Esta alternativa está pensada de otra manera. Sí, necesita acompañarte durante años, sobrevivir el uso diario y envejecer bien. Pero, a diferencia de muchos materiales tradicionales, también fue diseñada para eventualmente regresar a la tierra. “Debe durar exactamente el tiempo que lo necesites y comenzar a descomponerse solo cuando realmente hayas terminado con él”, añade Vincent. Ojo, eso no significa que envejezca más rápido. Este material también está diseñado para resistir el paso del tiempo. “Las bolsas de diseñador pasan de generación en generación, y ese es exactamente el estándar que buscamos”.

It’s giving fungi

Hermès, adidas, Calvin Klein, Lululemon, GANNI y StellaMcCartneysonsoloalgunasdelasmarcasque han empezado a experimentar con materiales derivados de hongos, varias de ellas apoyándose en la tecnología desarrollada por MME.

Stella McCartney, una de las mayores pioneras de la sostenibilidad, hizo una edición limitada de bolsas de mycelium leather para su colección Summer 2022. Adidas hizo lo mismo con los Stan Smith Mylo y hasta Hermès, una de las casas más asociadas con la piel, reinventó su Victoria bag. Y el potencial va mucho más allá de solo replicar cuero. MME ya está desarrollando una espuma como alternativa a las sintéticas convencionales. Puede sonar técnico, pero este tipo de materiales está presente en más lugares de los que imaginas: desde las suelas de tus sneakers hasta los acolchados de una chamarra o una bolsa. Y todo bajo la misma filosofía biodegradable.

Pero, ¿qué estamos esperando? La realidad es que la piel es uno de los textiles más refinados y desarrollados en la historia. Por eso, lo que la industria necesita ahora no es una copia perfecta, sino la disposición a experimentar y abrir espacio para nuevas posibilidades. Como dice Vincent: “las marcas tienen que dejar de preguntarse si el producto puede hacer exactamente lo mismo que la piel y empezar a preguntarse qué puede hacer mejor”.

Puede verse, sentirse e incluso oler como cuero, pero la verdadera transformación ocurre cuando dejamos de verlo únicamente como un sustituto. Es una alternativa con personalidad, propiedades y posibilidades propias. Y las marcas que entiendan cómo trabajar con él en sus propios términos tendrán una ventaja conforme crezca la demanda por piezas más sostenibles.

El futuro se cultiva

Si los hongos parecen tener todas las respuestas, ¿qué está frenando esta revolución? Por ahora, el mismo obstáculo que enfrentan muchas innovaciones sostenibles: el dinero. La única forma de que bajen los costos es producir más. El problema es que producir más requiere inversión. “Encontrar inversión paciente para proyectos de sostenibilidad es cada vez más difícil. Ese es el reto”, apunta Hoenderop.

También hacen falta más incentivos para que las marcas se animen a apostar por estos materiales a gran escala, reglas más claras sobre qué productos son realmente sostenibles y apoyo para que la producción pueda crecer. Pero la buena noticia es que gran parte de la infraestructura necesaria ya existe. El mycelium puede cultivarse con recursos disponibles prácticamente en cualquier lugar del mundo. En el caso de MME, por ejemplo, utilizan paja sobrante de cosechas agrícolas como materia prima.

Además, la tecnología fue diseñada para convivir con procesos que la industria ya conoce. Con pequeñas adaptaciones, una granja de hongos puede convertirse en un centro de cultivo y una curtiduría tradicional puede trabajar este nuevo material sin transformar por completo su operación. 

cuero de hongos

No estamos hablando de construir un sistema desde cero. Estamos hablando de aprovechar mejor uno que ya tenemos. La sostenibilidad no debería verse como una limitación, sino como la siguiente frontera creativa de la moda. Después de todo, esta industria nunca ha evolucionado haciendo las cosas exactamente igual. La moda que conocemos existe porque alguien decidió cuestionar las reglas, experimentar y proponer algo nuevo. En MME están convencidos de ello. “Las marcas y diseñadores que apuesten por el micelio hoy serán quienes definan en qué se convertirá mañana”.

Cada vez que una marca invierte, un diseñador experimenta o un consumidor elige estas alternativas, la idea de un consumo más ligero para el planeta deja de sentirse como una promesa y empieza a convertirse en realidad. Porque si algo nos enseñan los hongos es que las respuestas no siempre son las más obvias, a veces llevan millones de años creciendo bajo nuestros pies, esperando a que finalmente les prestemos atención.

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