Si ya estás viendo la tercera temporada de Tell Me Lies, seguro sentiste un déjà vu. Y no nos referimos a la relación tóxica que nunca termina, al drama interminable del grupo de amigos o a ese Stephen que, tristemente, casi todas conocimos en la universidad. Hay algo que la serie clava perfecto: la moda. La ropa no grita “Y2K revival”, no se siente como disfraz ni exagerada. Se siente real, familiar. Como caminar por los pasillos de tu prepa. Y sí, todos queremos copiarla.


Por qué Tell Me Lies sí entiende la moda
Low-rise jeans, Ugg boots, chaquetas con peluche, tops de “going out”, capas sobre capas… Tell Me Lies rescata los códigos de finales de los 2000s, pero también la lógica emocional con la que nos vestíamos en esa época. No era moda aspiracional; era moda cotidiana. Era usar lo que tenías, repetir jeans, mezclar texturas, improvisar.
Y ahí está la diferencia clave. Esto no es Gossip Girl. Nadie anda en vestidos de archivo de diseñador ni looks que sólo existen en editoriales. Aquí vemos True Religion, Abercrombie & Fitch, chamarras que parecen sacadas del clóset de tu hermana mayor. Es la ropa que sí usábamos. Por eso conecta tanto.
La diseñadora de vestuario, Charlotte Svenson, lo dijo claro en entrevista con TZR: la moda no debía distraer de la historia. “Los vestuarios tenían que ser secundarios al relato”, explicó. Por eso evitó los microtrends más polarizantes de los late 2000s y buscó algo más atemporal.
El resultado es un balance perfecto entre pasado y presente. Svenson se inspiró en series icónicas como The O.C. y One Tree Hill, pero también en musas actuales como Bella Hadid.
Eso es lo que hace que los looks de Tell Me Lies funcionen tan bien. No parece que alguien esté “intentando” vestirse Y2K. Parece que así se vestían. Y punto. Es moda accesible, reconocible, emocional. La que usaban adolescentes reales, no personajes idealizados.



Sí, lo queremos copiar
Porque claro que queremos vestirnos como el grupo de amigas más caótico de la televisión. Ya sea el collar de corazon de Tiffany & Co. de Lucy, unos bootcut fluffy de Abercrombie, una chamarra con peluche o un top layered, Tell Me Lies nos da la guía perfecta para hacerlo bien.
La clave es que se vea real. Un poco desordenado. Un poco repetido. Muy tú. Porque si algo nos enseñó esta serie es que el Y2K no era perfecto… pero sí inolvidable. Y su moda, también.









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