Entre el estrés constante, la fatiga social, el doomscrolling eterno y el estado actual del mundo, algo está pasando: todas estamos buscando un poquito más de magia en lo cotidiano. Y ahí es donde entra lo whimsy.
Si nos guiamos por su origen, whimsy viene de whimsical, que significa algo así como actuar de manera infantil, imaginativa, fantástica y encantadora solo porque sí. Y si me preguntas, whimsy ya es una fuerte candidata para ser la palabra y la energía que queremos este 2026.
Está por todos lados: en redes, en TikTok, en conversaciones entre amigas y hasta en Google Trends, donde “whimsy” lleva tiempo en su punto más alto de búsqueda y frases como “year of whimsy”, “how to add more whimsy to your life” y “whimsy goals” están en pleno breakout. Claramente, algo colectivo se está moviendo.
Entonces… ¿Qué es realmente “whimsy”?
Según Merriam-Webster, whimsy es “la cualidad de ser caprichoso o fantasioso”, pero en la vida real se ha transformado en algo mucho más profundo (y necesario). Hoy, whimsy es una forma de vivir con ligereza: abrirte a experiencias que no son indispensables, pero que alimentan a tu niño interior y le devuelven chispa a lo cotidiano. Es volver a mirar el mundo como antes, con esa sensación de asombro, curiosidad y magia que creíamos perdida.
Y no, whimsy no sigue reglas. No es rutina, no es obligación y definitivamente no es “útil”. Se trata de responder a tus propios caprichos (whims) y de actuar no desde lo que “tiene sentido” o “deberías hacer”, sino desde lo que te provoca una sonrisa, te da risa o simplemente te hace sentir bien. Exactamente como lo hacíamos cuando éramos niños.


Cómo agregar más whimsy a tu día a día
Si buscas “cómo ser más whimsical” en TikTok, te vas a encontrar con miles de videos de gente compartiendo sus rituales más absurdos y adorables. Uno de los más virales nació de una pregunta simple de la usuaria @abigail.bailey0, quien preguntó: “¿Qué pequeñas cosas haces para ser más whimsical?”. Y las respuestas fueron oro puro.
Desde quien le dice a su hámster que no le abra la puerta a nadie antes de salir de casa, hasta quien tiene Antártida guardada en su app del clima para “checar cómo están los pingüinos”. Hay quienes dicen “salud” cuando un animal estornuda, quienes usan pijamas combinadas cada vez que cambian sábanas para tener lo que llaman fancy sleep, quienes le piden ayuda a las hadas cuando pierden algo (y juran que funciona) o quienes siempre se despiden de la luna antes de dormir.
¿Son hábitos inútiles? Totalmente. ¿Son mágicos? También.
Ese es el punto de whimsy, hacer espacio para la maravilla. No de forma performativa, no para grabarlo o subirlo, sino para ti. Para recordarte que la vida no siempre tiene que ser seria, productiva o explicable.
Yo, por ejemplo, de niña saludaba a todos los maniquíes cuando entraba a una tienda. ¿Por qué no hacerlo otra vez? ¿Quién dice que no?
Tal vez 2026 no va a ser perfecto. Pero sí puede ser un poco más ligero, un poco más brillante y mucho más divertido si le agregamos ese toque de fantasía cotidiana. Al final, whimsy no es escapar de la realidad. Es hacerla más bonita mientras estamos en ella.
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