Oosouji: el mindset japonés que no sabías que necesitabas para empezar el Año Nuevo
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Oosouji: el mindset japonés que no sabías que necesitabas para empezar el Año Nuevo

Cuando diciembre aparece en el calendario, algo dentro de nosotras pide pausa, claridad y un nuevo comienzo. Antes de propósitos, listas interminables o rituales de medianoche, existe una tradición japonesa que se ha convertido en el secreto mejor guardado del bienestar consciente: Oosouji. Más que limpiar, esta práctica propone depurar energía, emociones y espacios para recibir el siguiente ciclo con ligereza.

La filosofía detrás de Oosouji

Oosouji es un método japonés que consiste en una jornada de limpieza profunda, que se realiza al cierre del año: se limpian hogares, oficinas y espacios personales con intención consciente, agradecimiento por lo vivido y la voluntad de recibir lo próximo. La clave no está en la rapidez, sino en la atención: cada objeto, esquina y superficie recibe cuidado y respeto. El resultado es un ambiente ligero y una mente despejada.

La creencia es clara: no puedes recibir algo nuevo si sigues rodeada de lo viejo. Y eso aplica tanto para objetos acumulados como para pendientes emocionales, rutinas desgastadas o situaciones que ya cumplieron su ciclo.

Oosouji invita a observar con honestidad. ¿Qué sigues guardando por costumbre? ¿Qué ya no representa quién eres hoy? Soltar no es perder, es crear espacio. Y ese espacio se traduce en ligereza, claridad y calma.

Por eso, muchas personas aprovechan este momento para cerrar pendientes, agradecer aprendizajes del año y despedirse mentalmente de aquello que ya no quieren cargar en el siguiente capítulo.

Cómo llevar a cabo Oosouji paso a paso (sin prresión)

Lo interesante de este ritual es que no se enfoca únicamente en la casa, sino en cómo te hace sentir el proceso. Mientras limpias cajones, clósets o repisas, también comienzas a ordenar ideas, pensamientos y emociones que llevabas tiempo postergando.

  • El primer paso es elegir un momento específico. Nada de hacerlo con prisas ni entre pendientes. Abre ventanas, deja entrar aire fresco y convierte ese día en un ritual personal. La atmósfera importa tanto como la limpieza.
  • Empieza por lo físico. Recorre cada espacio y revisa lo que realmente usas. Todo lo que ya no suma puede donarse, reciclarse o despedirse sin culpa. La clave está en avanzar de forma consciente, no impulsiva.
  • Después, pasa a lo invisible. Reflexiona sobre el año que termina: qué aprendiste, qué soltarás, qué ya no quieres repetir. Puedes escribirlo, pensarlo o simplemente reconocerlo. No es un ejercicio obligatorio, pero sí transformador.
  • Si vives con más personas, involúcrenlas. Oosouji también es colectivo. Cada quien se hace responsable de su espacio, lo que convierte la limpieza en una metáfora perfecta de corresponsabilidad y cierre.

Practicar Oosouji cambia por completo la forma en la que inicias enero. En lugar de sentirte saturada por pendientes del pasado, comienzas desde un lugar más ligero. Tus propósitos dejan de sentirse como una exigencia y se convierten en elecciones más realistas y conscientes.

En una temporada donde todo invita al exceso —compras, compromisos, expectativas—, este ritual japonés se siente como un respiro necesario. Un recordatorio de que a veces el mejor inicio no es sumar, sino soltar.

Antes de las uvas, los rituales de abundancia y las listas de deseos, date permiso de hacer este reset. Oosouji no promete milagros, pero sí algo mucho más valioso: empezar el Año Nuevo con claridad, ligereza y una energía que realmente se nota.

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