Pasta, vino y chisme… todas lo sabemos: la comida italiana sabe mejor cuando se comparte en esos planes que simplemente nunca fallan. Todo empieza con antipasti al centro, negronis y amigas que llegan diciendo “solo puedo un ratito” —para después cerrar el restaurante.
La CDMX tiene muchísimos spots italianos que parecen diseñados para ese mood: lugares con luz bajita, pastas hechas a mano y esa vibra relajada que invita a quedarse platicando horas. Desde trattorias íntimas hasta restaurantes más para una cena especial, te compartimos siete spots italianos perfectos para ir con tus girlies.

7 spots italianos perfectos para ir con tus girlies
Darosa
El hype ya pasó y este spot sigue siendo uno de nuestros favoritos. Es ese lugar donde una cena con amigas fácilmente se convierte en plan especial. Luz tenue, mesas con mantel blanco y una pasta al pesto de competencia.
Otros imperdibles son el spaghetti pomodoro, la lasaña y los ñoquis con ragú de cachete de res son nuestra perdición. Para empezar, pide el Supplì Pepe (croqueta italiana), abre perfecto la cena.
Darosa es pet-friendly y muy animado, aunque conviene saber que el servicio puede variar. Aun así, para una noche cute entre amigas, funciona. Y bonus points: está a unos pasos de Joe Gelato para postrecito.
Galea
Pequeño, íntimo y en la Guía Michelin, es uno de esos lugares que las amigas foodies siempre recomiendan. Tiene solo unas cuantas mesas, decoración cálida y ventanales que dan a una terraza arbolada —perfecto para cenas tranquilas donde lo importante es la conversación (y la comida, obvio).
Las pastas hechas a mano son el fuerte: el garganelli con ragú de hongos, los cappellacci de pato y la mezzaluna con pesto son una delicia. Pero lo que el chef Rafa siempre dice es que la comida italiana no solo es pasta… hay muchos más platillos que vale la pena probar… como el mil hojas de camote o el pulpo (opciones con influencias mediterráneas).
El menú cambia según temporada y el servicio suele ser muy atento. Tip importante: reserven, porque el lugar es chico y se llena rápido.
Podemos decir que es relativamente new in town. Tiene ese aire ítalo-neoyorquino relajado que lo hace perfecto para un plan relajado. Seguro lo has visto en IG stories: es pequeño, cozy, con una terraza agradable, buena música y ambiente de cool neighborhood.
El menú mezcla pizzas de masa madre, pastas clásicas y vinos de baja intervención. El bucatini al pomodoro es uno de los favoritos, y si van en plan de compartir, la mousse de hígado de pollo —aunque suene extraño— es una sorpresa muy celebrada. También tienen spritz y cócteles ideales para empezar la noche.
El servicio puede ser un poco lento, pero honestamente… eso solo alarga la sobremesa.
Piazza Pasticcio
Piazza Pasticcio es como una plaza italiana sin salir de la ciudad. Está en una casona con terraza, muros terracota y un pequeño pastificio donde elaboran la pasta todos los días. Y sí, también tienen clases según el calendario.
El chef Mateo Sega apuesta por una experiencia muy auténtica: pastas frescas —incluyendo su famosa pasta verde—, lasañas estilo Nogara con mucha bechamel y menos tomate, y un tiramisú que muchos consideran de los mejores de la ciudad.
Puedes ir con la confianza de que habrá buen café, cócteles y vinos italianos. Perfecto para ir en grupo y pedir varias cosas al centro.
Si el plan con amigas es italiano pero un poco más sofisticado, este spot medio escondido en Roma Norte se siente como un pequeño oasis chic. El concepto gira alrededor del mar: aproximadamente el 70% del menú está dedicado a pescados y mariscos frescos.
Entre los platos estrella están el famoso “atún en lata” (aleta azul con emulsión de pimiento), el ravioli de cangrejo con salicornia y el paccheri con akami y bottarga. ¿Vibes? Elegante, íntimo, para una cena especial —de esas donde todas llegan un poco más arregladas. Reservar con anticipación es clave, porque el lugar se ha vuelto muy popular.
Maralunga
Porque no todo está en la Roma… en la zona sur de la ciudad, Maralunga es un spot que ya tiene una década y sigue colándose a nuestra lista de favs en el sur de la ciudad.
Ofrece una experiencia completamente distinta: un restaurante italiano con vibe de cava de vinos o castillo medieval. Sus bóvedas de piedra y luz cálida crean un ambiente romántico y acogedor que funciona igual de bien para cenas largas entre amigas.
El menú incluye pastas artesanales hechas a mano, pizzas al horno de leña y cortes al grill. Entre los favoritos están los raviolis de papa, la stracciatella y algunos platos más inesperados como el carpaccio de sandía. El servicio suele ser muy cuidado y la carta de vinos es amplia. Conviene reservar, sobre todo en fin de semana.
Barolo
Barolo es igual a: otra copa de vino y “¿pedimos otra pasta para compartir?”. Pocas pastas en CDMX superan el agnolotti con ragú de short rib de este lugar. Entre los favoritos también están la carbonara con guanciale, la pasta con trufa rallada y los calamares fritos para empezar.
Es perfecto para una mesa larga a la luz de las velas y parte del encanto es que aquí la pasta se elabora al momento, muchas veces a la vista de los comensales. De hecho, para una date diferente, puedes checar sus horarios de clases de pasta (55 3273 8641).
Suele llenarse, así que lo mejor es reservar. El servicio puede ir sin prisa, pero en este tipo de cenas… tampoco hay urgencia.
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