Como agua para chocolate volvió a nuestras pantallas y sí… no es exactamente la misma historia que leímos en la novela de Laura Esquivel. La nueva adaptación decidió tomarse varias libertades creativas (algunas sutiles, otras bastante dramáticas) y si creciste obsesionada con Tita, Pedro y el pastel Chabela, seguro ya notaste que algo cambió. Aquí te contamos TODO lo que la serie transformó del libro, desde la primera hasta la segunda temporada.

Las diferencias entre el libro y la serie de Como agua para chocolate
La boda de Rosaura era más caótica en el libro
En la serie, la boda de Rosaura y Pedro se convierte en una escena colectiva de llanto desconsolado después de probar el pastel preparado por Tita. El cielo se nubla, cae la lluvia y todo se siente profundamente trágico. Pero en la novela el drama sube diez niveles.
Los invitados no solo lloran: sufren una especie de intoxicación de melancolía que los lleva a vomitar sin control. El caos es absoluto y Rosaura termina resbalando en medio del desastre, con el vestido de novia manchado. Es grotesco, exagerado y completamente fiel al realismo mágico que caracteriza la pluma de Esquivel. La serie suaviza la escena y la hace más estética, menos visceral.

La Revolución Mexicana toma mucho más protagonismo
En la adaptación televisiva, personajes como Juan Alejandrez se convierten casi en símbolos vivientes del espíritu revolucionario. Desde su rebeldía frente al padre de Pedro hasta su huida con Gertrudis y sus planes estratégicos contra el coronel Múzquiz, la Revolución tiene un peso narrativo mucho más evidente.
En el libro, en cambio, el contexto político está ahí, pero nunca se aborda de forma tan directa. Es más un telón de fondo que una trama paralela. Incluso Pedro Múzquiz en la novela no es ningún héroe revolucionario.

Toda la historia de Gertrudis
Si hay un personaje que la serie decidió expandir con intención, es Gertrudis. En el libro, huye con el capitán revolucionario tras el famoso platillo de codornices en pétalos de rosa y desaparece durante años. Sabemos que regresa convertida en generala y casada, pero no vemos el proceso.
La serie, en cambio, construye su arco: la vemos enfrentando decisiones estratégicas, ganándose su lugar dentro de la Revolución y convirtiéndose en una figura política con agencia propia. Ya no es solo un símbolo de liberación sexual, sino una mujer compleja que toma el control de su destino.

Tita y el Dr. Brown
La relación entre Tita y el Dr. John Brown también cambia bastante en ritmo y tono.
En la serie, él aparece como un héroe que la rescata del convento donde Mamá Elena la deja tras la muerte de Roberto. En el libro, Tita también termina en casa del doctor, pero su recuperación es mucho más íntima y espiritual. La acompaña la abuela de John, una mujer indígena kikapú llamada Luz del Amanecer, quien, a través de los aromas de sus tés, le devuelve a Tita la paz que sentía con Nacha.
En la novela, el compromiso entre Tita y John ocurre más adelante, después de la muerte de Mamá Elena. Y es solo tras una noche inesperada de pasión con Pedro que Tita queda embarazada y cancela la boda.
En la serie, el compromiso sucede mucho antes, lo que cambia por completo la tensión romántica y hace que el triángulo amoroso se sienta más inmediato y dramático.

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