Te explicamos la demanda contra Taylor Swift por The Life of a Showgirl
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Te explicamos la demanda contra Taylor Swift por The Life of a Showgirl

Puede que The Life of a Showgirl de Taylor Swift haya sido un hit, pero esta vez el spotlight no está en su música, sino en un tema legal que ya empezó a hacer ruido. La cantante enfrenta una demanda por el nombre de su álbum The Life of a Showgirl y, no, no es un caso menor. Detrás hay años de trabajo, una marca ya registrada y una conversación incómoda sobre quién puede (o no) apropiarse de una idea.

Todo empezó cuando Maren Wade, escritora y performer, presentó una demanda en una corte federal de California, acusando a Taylor y a su disquera de infringir su marca registrada.

El motivo de la demanda

Su proyecto Confessions of a Showgirl, que lleva construyendo desde 2014.

Porque sí, aquí no estamos hablando de algo nuevo. Wade no solo escribió una columna con ese nombre en Las Vegas Weekly, también lo convirtió en podcast y hasta en un show en vivo con música pop y jazz. Básicamente, su universo creativo lleva años existiendo… y con una audiencia bastante clara.

Según la demanda, el problema no es solo que los nombres se parezcan, sino que ambos viven en el mismo mundo: entretenimiento, performance y storytelling escénico. Y eso, legalmente, puede ser suficiente para causar confusión.

De hecho, el U.S. Patent and Trademark Office ya había levantado una red flag cuando Taylor intentó registrar The Life of a Showgirl, señalando que era demasiado similar a la marca de Wade, especialmente por la frase clave “of a Showgirl”.

Aun así, el álbum salió, el concepto se expandió y el nombre empezó a aparecer en todo: mercancía, empaques, etiquetas… literalmente en todos lados. Y aquí es donde Wade argumenta que su marca empezó a diluirse, con personas creyendo que ella estaba copiando a Taylor (cuando, según su versión, fue al revés).

Su equipo legal lo dijo claro: “Una artista que pasó más de una década construyendo su marca no debería verla desaparecer porque alguien más grande llegó”.

Entonces, ¿qué puede pasar ahora?

Taylor tiene básicamente dos opciones: negociar (aka comprar los derechos del nombre) o pelear el caso en la corte. Y aunque no es la primera vez que vemos a celebs enfrentarse a temas de trademarks, cuando se trata de alguien del tamaño de Taylor Swift… esto se vuelve mucho más grande.

Porque más allá del nombre, aquí se juega algo clave: identidad creativa, propiedad intelectual y quién tiene derecho a contar una historia bajo cierto concepto.

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